
La regulación del río Bermejo
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Dos años después de haber acordado la Argentina y Bolivia un proyecto integral de regulación y aprovechamiento del río Bermejo, de haberse llamado a licitación para la ejecución de las obras y precalificado a las empresas intervinientes, se ha vuelto a replantear el problema del probable impacto ambiental de esa obra.
El hecho sorprende: la lógica indica que para un emprendimiento de tal magnitud se debían de haber realizado estudios de factibilidad comprensivos de las cuestiones que ahora se actualizan.Desde luego, los aspectos referidos a la preservación ecológica deben ser objeto de un tratamiento especialmente riguroso El proyecto nació como un intento de dar respuesta a los problemas que se plantean en la región de influencia de los ríos Bermejo y Grande de Tarija. Las fuentes del primero se encuentran en la zona cordillerana del vecino país; la unión de ambos ríos se produce en Orán, Salta.
Al convertirse en un río de llanura, ya en nuestro territorio, el Bermejo presenta un cauce y un caudal irregulares, en gran parte debido al material que las aguas arrastran en suspensión desde las montañas. Lo que no se decanta de ese material, se vuelca finalmente en el sistema Paraguay -Paraná, lo que obliga a un continuo trabajo de dragado. Otro problema serio es que el régimen irregular del río contribuye a provocar tanto sequías como inundaciones, lo que afecta la subsistencia de las poblaciones y la explotación agropecuaria.
Los trabajos para la regulación del Bermejo incluyen la construcción de tres represas hidroeléctricas en la alta cuenca. El propósito es lograr una serie de beneficios para la región: energía eléctrica, caudal constante para abastecer a la población y al campo; por lo tanto, posibilidades de desarrollo económico para comunidades muy pobres, diseminadas en un espacio de 600.000 hectáreas.
El proyecto, presupuestado en un total de 520 millones de dólares, es ahora objetado por la Asociación de Parques Nacionales, que reclama la profundización de los estudios acerca del impacto ambiental, ya que se estima que la represa podría llegar a alterar la biodiversidad regional.
Hace falta una clarificación urgente de las cuestiones objetadas. Es necesario que se expidan, al respecto, los organismos responsables, especialmente la Comisión Regional del Bermejo (Corebe). La cuestión compromete a dos naciones en una iniciativa que mereció hace un bienio una donación del Global Environmental Facility destinada a financiar los estudios necesarios para su ejecución.





