
El señor de los cielos
La carta de recomendación del Citibank a Amado Carrillo Fuentes
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Juan Miguel Ponce Edmonson, el jefe de la Interpol de México, estaba sentado en su oficina meneando la cabeza entre asombrado y divertido mientras leía la copia de un fax que acababa de aterrizar en su escritorio. Se trataba de un documento insólito: una carta de recomendación del Citibank a Amado Carrillo Fuentes, el narcotraficante más buscado del mundo. Carrillo Fuentes, el jefe del Cartel de Juárez, era mejor conocido por El Señor de los Cielos por haber revolucionado el contrabando aéreo de drogas: había sido el primero en comprar viejos aviones comerciales Boeing 727 para llevar grandes cargamentos de cocaína a los Estados Unidos, en lugar de utilizar las pequeñas avionetas que hasta entonces utilizaban los narcotraficantes. La fecha del fax del Citibank indicaba que el Señor de los Cielos había recibido su carta de recomendación pocos meses antes, en junio de 1997.
Todavía hoy, varios años después, los funcionarios antinarcóticos de todo el hemisferio se preguntan con perplejidad cómo el jefe del cartel de Juárez pudo haber recibido una carta de referencia de uno de los bancos más prestigiosos de Estados Unidos.
Para la fecha en que el Señor de los Cielos había recibido el fax, ya era una figura harto conocida. En marzo de 1996, Thomas A. Constantine, jefe de la Administración de Estados Unidos contra las Drogas (DEA), lo había calificado como "el más poderoso cabecilla del tráfico de drogas mexicano". Y México ya en ese entonces superaba a Colombia como el principal país de tránsito para la droga que ingresaba en Estados Unidos. Según declaraciones del mismo Constantine, el jefe del cartel de Juárez era objeto en ese momento de veintiséis investigaciones de la DEA en Estados Unidos y México, y ya había sido acusado de tráfico de drogas en las Cortes de Miami y Dallas. A fines de 1996 y comienzos de 1997, mucho antes de recibir su ya famosa carta de recomendación, los artículos periodísticos sobre el Señor de los Cielos en Estados Unidos y México ya habían pasado de las páginas policiales a las primeras planas.
Ponce, un hombre macizo de 52 años, con una larga trayectoria en los Servicios de Inteligencia y Seguridad mexicanos, confiesa que no pudo evitar una sonrisa al notar que el fax del Citibank había sido enviado a Chile, y que se refiriera a El Señor de los Cielos con el seudónimo que el narcotraficante utilizaba en América del Sur. El jefe de la Interpol de México, abogado de profesión y policía de vocación, ya estaba desde hacía varios meses sobre la pista del jefe del cartel de Juárez en América del Sur. Había estado siguiendo sus pasos en Chile, la Argentina, Uruguay, Brasil y Cuba.
El Señor de los cielos había tenido que salir de México a la carrera después de que el director de la DEA lo calificara como el narcotraficante más importante de México. El gobierno mexicano había multiplicado sus esfuerzos para arrestarlo, entre otras cosas porque los legisladores de línea dura del Congreso norteamericano estaban exigiendo que el gobierno de Clinton descalificara a México en su evaluación anual sobre la cooperación de países en la guerra contra las drogas. Según los "duros" del Congreso de Estados Unidos, el gobierno mexicano no había puesto el empeño necesario para atrapar a El Señor de los cielos.





