
Bilderberg, el poder secreto
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WASHINGTON.- CUANDO Rockefeller recibió a La Nación , se encontraba en Washington para una reunión del grupo Bilderberg, bautizado por la prensa como "el gobierno mundial en las sombras".
El grupo, formado por una elite de empresarios, políticos, militares y académicos de Europa y los Estados Unidos se reunió por primera vez en el hotel Bilderberg de Holanda, en 1954.
"No tenemos ninguna pretensión de gobernar el mundo, ésa es una exageración salvaje", se enoja Rockefeller.
También lo fastidia que se considere como un "secreto" el Bilderberg, un grupo al que sólo se llega por invitación y cuya lista de miembros no es conocida.
"No es abierto al público, y eso no significa que sea secreto. El problema es que la gente que viene no vendría si fuera público, y eso nos permite una discusión más franca", dice Rockefeller, uno de los fundadores.
Varios presidentes de los Estados Unidos (Ronald Reagan, George Bush y Bill Clinton) y de muchos otros países participaron de las reuniones del Bilderberg. Algunos le atribuyen al grupo una gran influencia en las políticas de los Estados Unidos, sus aliados europeos y Japón.
"Eso no tiene ningún asidero. Es un grupo para escuchar, hablar y conocer gente, pero no tiene ninguna influencia, no toma decisiones", se fastidia otra vez Rockefeller.
Bono, el cantante del grupo irlandés U2, viajó hace poco a los Estados Unidos para el Jubileo 2000, una campaña para perdonar las deudas de los países más pobres del mundo.
Se entrevistó con Bill Clinton, con el titular del Tesoro, Larry Summers, con el economista de Harvard, Jeffrey Sachs, y también con David Rockefeller.
"Me pareció una persona muy dedicada, tuvimos una conversación interesante de una hora", recuerda Rockefeller, que no quedó particularmente impresionado por la idea del Jubileo 2000.
¿Por qué le pidió una entrevista Bono a un banquero retirado? "Supuso que si me gustaba la idea la difundiría", responde Rockefeller.
Aunque el cantante irlandés no tuvo mucho éxito, Rockefeller no se sorprendió de que lo fuera a ver. Después de todo, de eso se trata también su Rolodex. Con el apellido le alcanzaría para abrir puertas. "Posiblemente eso sea cierto, pero las relaciones humanas tienen la habilidad de producir cosas, uno tiene más chances de influir sobre un amigo que sobre un desconocido", explica.





