
Bancos suizos con menos secretos
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LONDRES (The Economist).- "Hay peces raros que aún pueden escapar de la red", dice James Nason de la Asociación de Banqueros Suizos en Basilea.
Después de Mobutu Sese Seko, del Congo, y Ferdinando Marcos, de Filipinas, el último comediante escurridizo que apareció como importante cliente de los bancos suizos, es el dictador de Nigeria Sani Abacha.
Esta semana la Comisión Federal Suiza de la Banca publicó un informe con una fuerte reprimenda contra el poderoso Credit Suisse, sus bancos subordinados Hofmann y Bank Leu y tres más, por "serios errores" en el manejo de las ganancias mal obtenidas de Abacha.
Se criticó a seis bancos, dos aún están siendo investigados y sólo cinco bancos cumplieron plenamente con la Sorgfaltspflicht, la obligación de actuar diligentemente cuando se trata con clientes nuevos.
Justo cuando la aprobación de un acuerdo entre los bancos suizos y las víctimas del Holocausto parecía prometer el fin de una larga tirada de mala publicidad, la banca suiza está otra vez metida hasta el cuello.
Abacha fue uno de los gobernantes militares más notorios de Africa.
Fortuna
Además de sus brutales violaciones de los derechos humanos, los cinco años de gobierno militar que terminaron con su muerte en 1998 fueron notables por la transferencia ilegal de miles de millones de dólares del Tesoro nigeriano, provenientes del petróleo, a los bancos internacionales.
Se lanzó una investigación del rol de los bancos suizos el año pasado.
Se estima que tan sólo el clan de Abacha se enriqueció en unos dos mil millones de dólares.
Más de un cuarto de esa enorme cifra estaba guardado en cuentas de bancos suizos.
A intervalos regulares los bancos suizos se han metido en problemas, por lo que parece ser una actitud demasiado hospitalaria hacia el dinero mal habido.
Preocupados por preservar una imagen alpina inmaculada, las autoridades suizas en 1997 introdujeron normas duras en el espíritu de "conozca al cliente" y una de las leyes de lavado de dinero más estrictas del mundo.
Según la Asociación de Banqueros Suizos, se elimina el secreto entre el banco y su cliente en casos de investigación de crímenes (lavado de dinero, pertenencia a organizaciones criminales, robo y fraude impositivo, por ejemplo), en procedimientos de quiebras y procedimientos civiles (herencias o divorcios).
Y Suiza es miembro de la Fuerza de Tareas de Acción Financiera, un organismo internacional creado para combatir el lavado de dinero en 1989.
Esfuerzos
El esfuerzo de Suiza por limpiar sus instituciones financieras tiene que encontrar un punto de equilibrio entre su reputación internacional, las ambiciones de sus bancos en el extranjero y las exigencias de los clientes ricos, atraídos por la fuerte tradición suiza de secreto bancario.
Los bancos suizos generan más del 10% del PBI de Suiza. La banca privada representa una gran proporción de ello.
Luego de la realización de investigaciones en las cuentas inmovilizadas de víctimas del Holocausto y cuentas secretas de algunos de los dictadores más sanguinarios del mundo, la reputación de Suiza ha quedado un poco menos prístina.
Por el momento, el sector bancario no se ha visto perjudicado. Pero según un editorial de esta semana en el influyente Neue ZŸrcher Zeitung, "Suiza sólo puede mantener sus leyes de secreto bancario si no deja de hacerse nada para impedir el ingreso de dinero ilegal en el país".
El marco legal ya existe. Aunque más no sea por razones comerciales, los actores ahora tienen que atenerse a las reglas.
Aunque lo hagan, eso puede no dejar a la deriva a los dictadores asediados pero ricos del mundo. A fin de cuentas, la mitad del dinero de Abacha en Suiza llegó vía bancos británicos.
Y se rumora que el ex presidente Suharto de Indonesia mudó su dinero de Suiza a Austria, un vecino con menos problemas de filtraciones.
Traducción: Gabriel Zadunaisky





