Ultimo modelo
Es argentino, tiene 22 años y conquista las pasarelas internacionales. Emilio Pancheri cuenta su historia
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Comenzó a nadar a los 8 años y no le fue nada mal: en 2003 ganó el Campeonato Patagónico y marcó un récord, y dos años antes había obtenido el tercer lugar en el Campeonato Argentino. Sin embargo, Emilio Pancheri hizo su gran piletazo cuando decidió probar suerte como modelo.
Armó su book con el estudio fotográfico de Machado-Cicala y lo presentó en la agencia Hype. A las tres semanas consiguió un contrato exclusivo para participar del fashion show de Calvin Klein, en Milán. Hasta entonces, su único trabajo en Buenos Aires había sido la campaña gráfica de Ona Saez. ¿Suerte de principiante? Para sacarse la duda se instaló en París siete meses y desde entonces no para de trabajar. Saltó entre las pasarelas internacionales más importantes del mundo.
Y ya trabajó, entre desfiles y gráficas, para Louis Vuitton, John Galliano, Armand Bassi, Cavalli, Biblos y Dolce &Gabbana. Abrió el último desfile de este dúo italiano, que también lo convocó para su última campaña realizada en Nueva York, y con Steven Klein, uno de los fotógrafos de moda más importantes, cámara en mano. ¿Qué más se puede pedir? Lo cuenta él con su mirada de 22 años y mucho futuro por delante.
-¿Cómo te animaste a dejar la natación?
-Cuando me salió el primer contrato para hacer el desfile de Calvin y vi que tenía posibilidades hice un balance. Fui consciente de que hay chicos que con 15 años son campeones mundiales y yo todavía no lo había logrado. El modelaje me brindaba la oportunidad de conocer otro mundo y me jugué. Valió la pena: en un año y medio conocí 10 países, aprendí a manejarme en inglés y me las rebusco con el francés y el italiano.
-Una experiencia intensa...
-Totalmente. Cuando llamo por teléfono a mi mamá para contarle, estoy en París, me voy a Milán, viajo a Nueva York... Ella no lo puede creer y yo tampoco. Guau..., yo salí de un pueblo de 30.000 habitantes.
-¿Te dieron de esos buenos consejos que ayudan?
-Cuando empecé en Hype tenía el cuerpo más ancho por la natación y el gimnasio. Me recomendaron que si quería dedicarme a las pasarelas dejara un poco el ejercicio para estilizarme. Tenían razón. Para triunfar en el exterior es fundamental ser flaco y alto porque esa es la estética que se busca. Otra experiencia que me quedó grabada es una con Machado-Cicala. Mientras trabajábamos en las fotos de mi book, me hicieron un cambio que llevaba un pañuelo rosa y una remera muy ajustada. No me gustó y les dije: Qué me están poniendo.. . Ellos me respondieron que para tener futuro con la moda tenía que aprender a no quejarme de la ropa, el pelo ni del maquillaje. Después me tocó desfilar para John Galliano con una peluca fucsia y una media en la cara. Hace los desfiles más divertidos y graciosos ( se ríe ). También vi cómo echaban chicos por quejarse del look.
-¿Qué no se perdona?
-La falta de profesionalismo. Contrariamente a lo que se cree, hay que ser muy puntual y mostrar buena predisposición con los requerimientos del diseñador, si se trata de un desfile, y del fotógrafo, en caso de campañas gráficas. Yo soy responsable. La natación me dio mucha disciplina, mis entrenamientos eran a las 5, antes de ir al cole. De todos modos, también tuve mi mala experiencia. Fue con una firma alemana muy importante, llegué al lugar del casting 15 minutos tarde porque me perdí y no me dejaron hacerlo. Mala suerte.
-¿Cómo es la previa de un desfile en un fashion show?
-El día anterior hay prueba de ropa y se hacen los ajustes a medida. Después se arma un perchero para cada modelo con los equipos de cada uno de los cambios. El día del show hay que presentarse seis horas antes para la producción. Se ensaya en la pasarela dos veces, y media hora antes te cambian. Hay tres asistentes de vestuario por modelo. Es todo muy profesional. Eso no quiere decir que no haya imprevistos. Una vez no pude hacer una pasada porque el diseñador no aprobó el look, estaba mal armado el equipo. Me frustré, pero son cosas que pasan.
-¿Cómo es el ambiente?
-Entre los varones es solidario. En los castings importantes encontrás chicos de todas partes y es una fiesta, tanto que es habitual que salgan los clientes a pedir silencio. La competencia feroz es entre las mujeres, los hombres lo tomamos de manera más relajada.
-¿Cuál es el papel de las agencias?
-Asesoramiento. Manejo de los contratos laborales y financiación de la carrera. Cuando empecé me pagué el pasaje a París, pero ellos se ocuparon de encontrarme departamento y financiarme los gastos que uno va pagando a medida que trabaja. En mi caso, mi representante me llama todos los días para saber cómo estoy, si necesito algo, etcétera. Y otros detalles como avisarte dónde hay fiestas viernes y sábado. Hay un circuito más o menos común.
-¿Desde que sos modelo creció el éxito con las mujeres?
-Un poco. Tal vez porque aprendí a lookearme mejor, pero nada más.
-¿Cuál sería el mayor logro profesional?
-Apunto a un buen contrato con una fragancia. Al varón eso es lo mejor que le puede pasar porque son trabajos de 150.000 o 200.000 euros. Hasta los 30 años tengo tiempo... Se alienta.

