Hombres aburridos
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Así en los 30 como en el 2004... Tengo 73 años y uso el mismo modelo de calzado que me puse con el primer pantalón largo, el mismo traje, la camisa y la corbata. Lo mismo, qué aburrido. Y los mismos colores, grises, grises, grises, marrón, marrón, sport gris y azul, fantasía inglés o escocés. De los pies a la cabeza, gris o marrón, toda mi vida y en la vida de todos...
Paradoja: lo que al autor de este comentario (lector atento de esta columna) le parece el colmo del aburrimiento, para muchas mujeres es el súmmum de la masculinidad. Ya que si bien los tiempos cambiaron y hoy el hombre tiene permiso para más que marrón, gris y azul, el argentino tipo no está dispuesto al cambio, en buena medida porque al oído se lo sopló su mamá o su hermana, y hoy se lo sigue soplando su mujer: lo clásico, y punto.
De acuerdo, y de acuerdo también en que, sin excesos, jugar con volúmenes y colores diferentes puede transformar a un señor más en un dandy casi irresistible. ¿O no vieron a los milaneses abriéndose paso con sus sobretodos negros hasta el piso, como capas al viento?
cacevedo@lanacion.com.ar

