De otro planeta, diseño de autor para chicos
¿Olmedo y Maxwell Smart en la estampa de remeras y buzos de chicos, cuando no los conocieron? ¿Igual cantidad de ropa en negro que en rosa y celeste? En diseño de autor de ropa infantil, las propuestas están dirigidas a esos padres que no se conforman con lo que encuentran en los percheros de las firmas más comerciales o de tendencia, y buscan prendas más personales para sus hijos. Algo con qué identificarse, coinciden los que están al frente de estas firmas, que se concentran principalmente en Palermo e inauguraron este segmento en 2001.
Animales con ojos desorbitados, hadas y princesas no tan perfectas, personajes cabezones que poco responden a los cánones de belleza de Walt Disney. Lentejuelas y canutillos bordados a mano, tules voluminosos y una paleta que le da mayor protagonismo a los colores fuertes, los rasgos de esta nueva forma de vestir.
"Notamos que en el mercado faltaba algo muy sencillo: ropa para chicos, pensada para chicos. Para ellos exclusivamente, que no significa indumentaria de adultos adaptada a su medida", cuenta Fernanda González Zeolla, dueña de Owoko junto con Enzo Lo Valvo, firma que desde sus inicios, en 2003, plantea que el acto cotidiano de vestirse debe ser para el chico un juego más.
Pioneras en este segmento fueron Pitocatalán (abrió en diciembre de 2001) y Viva la Pepa (en 2002). Sin conocerse, tomaron un camino similar durante la etapa más crítica de la economía. Desde Pitocatalán, María José Mateos, dueña de la firma junto con Inés Baigún, cuenta que en ese tiempo era muy fuerte la ausencia de colores saturados y de motivos lúdicos. "Nuestra firma intenta plasmar la mirada de los chicos, con color, animales, monstruos, flores, el cielo, las estrellas, los objetos con los que conviven pero les quedan grandes; todo interactúa de manera exagerada en las prendas, con la idea de que ellos se sientan especiales y diferentes."
Andy Nistal, de Viva la Pepa (en sociedad con Mariana de Boer), recuerda que empezaron con unas pocas prendas en consignación, y que en esa época lo que había eran locales infantiles que parecían cajas blancas con ropa colgada de colecciones copiadas del exterior. "Lo que hacemos sale de adentro nuestro para la Argentina. El concepto es vestir con magia. Y armamos en Palermo un local inspirado en un teatro, con un enorme guardarropas", precisa Nistal. Sus estampas, como la de esta temporada que se inspira en el mundo pirata, apelan al humor. Como el texto Calavera no chilla . Y un clásico es que su serie de ídolos sean los de la infancia de los padres: la Mujer Maravilla, el Chapulín Colorado, Maxwell Smart: "Y a los chicos les encanta."
En cuanto a la estética, para las chicas es glamoroso cotidiano: "No son encajes de vestido de fiesta, puede ser una frisa con un tul debajo para ir al club, igual que las capuchas con lentejuelas. Nadie se siente disfrazado".
Contra los prejuicios
Holamanola, de Marina Braverman, propone ropa para chicas de 1 a 12 años, que "no es extravagante ni de bebotas ni de grande". Su motivo principal es un corazón, que estampan en esferas de cristal. "Uso mucho colorado, blanco y negro, bordados, brillos, escenas de muñecas", dice Braverman, que aunque tenga su local fuera de Palermo llega a sus multimarcas, que están en pleno auge.
Entre una colección y otra llegan otros motivos de inspiración. Como fábulas, historias de seres disparatados de otros mundos que cumplen deseos, como el del planeta Owoko, cuyas aventuras van cambiando cada temporada en sus prendas (y no sólo eso, llegan acompañadas por un cuento). O fantasía que viene desde el fondo del mar, como las de Gulubú, que también tiene estampas en 3 D.
En esa temática, también repleta de animales (de una pulga a un elefante) y monstruos de todo calibre, sumado a los colores, los varones tienen de todo para vestirse "onderos", como dicen las diseñadoras de Viva la Pepa. Andy Nistal todavía no entiende por qué los padres se resisten tanto en ponerle algo en rosa a un varón, cuando los hombres adultos lo usan en remeras y camisas. En coincidencia, María José Mateos, de Pitocatalán, dice que hay "enormes prejuicios a la hora de vestir a un varoncete . Esto condiciona muchísimo a la hora de diseñar". Pero al menos ahora tienen mucha más tela para recortar.
DIRECCIONES: Pitocatalán, Honduras 5238; Viva la Pepa, Armenia 1786; Holamanola, Salguero 2656, local 8; Gulubú (4831-9831, www.gulubu.com.ar ); Owoko, El Salvador 4694.

