Con un pie en la historia
A 108 años de su nacimiento, Grimoldi presentó su colección otoño-invierno con diseños renovados
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De los zapatos escolares Pie Tutoris a las botas setentistas más rockers, y de los Gomycuer abotinados a las chatas de seda con bordados chinos, en los 108 años de existencia de Grimoldi por sus vidrieras pasó la historia zapateril argentina. A fines de la década del 80, la firma renovó su directorio y sus locales ultratradicionales, dejaron de fabricar zapatos Grimoldi --asociados a una imagen demasiado clásica para la época-- para incorporar marcas más contemporáneas, relacionadas con la moda y el tiempo libre, como la norteamericana Hush Puppies y la francesa Kickers. Para este año, anuncian otro gran cambio: suma de mayor tendencia a las líneas que comercializan, y modernización paulatina de sus 43 locales.
"Ahora, con las cosas mejorando después de la crisis, hay una mayor demanda de todo tipo de calzado, y una necesidad más fuerte de diseño local. Así, el número de diseñadores en la empresa subió de 5 a 8, y aumentó la producción local para las marcas extranjeras", explica Luz Maggio, jefa de producto, y da cifras: antes de diciembre del 2001, Grimoldi importaba el 48%; un 45% se producía en su fábrica, y un 7% se compraba a otras fábricas locales. Ahora, la importación se redujo al 12%, la producción propia subió al 48% y la compra a otras fábricas se incrementó al 40 por ciento.
El cambio se empezó a notar hace unos días, cuando Grimoldi presentó su otoño-invierno en el Auditorio Buenos Aires, con desfile general y showroom mayorista (según cada marca, tienen entre 300 y 600 puntos de venta en zapaterías multimarca de todo el país).
En pasarela tranquila, pero con toques trendy, caminaron zapatos que buscan la comodidad un poco más que el glamour. El estilo de vida más formal del pasado ha sido reemplazado por tendencias que se enfocan en lo casual, relax, cómodo y fácil de usar, es una de las definiciones institucionales de Hush Puppies, que lo pone en práctica tanto con mocasines femeninos con taco bien años 60 como con botas con toques deportivos (tiras a los costados), más suelas de alta tecnología, en parte producidos y diseñados en la Argentina, con licencia de la firma.
De Kickers, las chatas orientales, toques flúo, y zapatillas de lona de caña alta con interior en contratono que, si se doblan hacia afuera, se mantienen abrochadas en su lugar.
Las últimas tendencias llegan, en realidad, de las marcas de Grimoldi: ballerinas op art en charol blanco y negro, botas como para montar una Harley-Davidson (Ladybug) y botas cortas de gamuza color suela, con gran taco chino y empeine picado (Fancy).
La propuesta se completa con Timberland y Merrell (suman ropa deportiva), CAT y L´Epoque (otra marca propia, masculina, más conocida en el interior).
"No estamos apuntando a otro público --sigue Maggio--, sino que lo ampliamos. Hay un público al que Grimoldi le resuelve la vida: no todo el mundo quiere ser trendy, hay gente práctica, que quiere cosas cómodas y de calidad. Pero también hay gente que, además, busca cosas nuevas, más jóvenes, que a lo mejor antes viajaba y compraba cosas afuera, y hoy no encuentra demasiados zapatos."

