
Tics modernos
Un icono de los años 70 que aún resiste. Miranda. Exploración musical. Regresa el Expreso
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Un icono de los años 70 que aún resiste
Desplazado por los videogames, el flipper se refugia en la pasión de sus fans
- Cuando en los años 80 los juegos de video se instalaron definitivamente en la industria del entretenimiento, los flippers recibieron un cross a la mandíbula del cual nunca se recuperaron.
Pero, al igual que las fonolas antiguas, no perdieron su encanto, sobre todo para aquellos que pasaron horas hipnotizados frente sus luces intermitentes con sonidos envolventes, y ahora, algo más crecidos, decidieron buscar revancha en el living de sus casas.
"Un verano me fui a pasar unos días a Pinamar, y me tocó un tiempo horrible, no sabía qué hacer. Entonces empecé a jugar, a recordar máquinas viejas. Me entusiasmé tanto que empecé a investigar y a buscar información en Internet, me contacté con maquineros y de un año a esta parte, ya me compré cuatro: un Star Wars (1992), un Space Invaders (1980) -del que existen algunos pocos-, La Isla de Guilligan y Bucaneer (1976) -dice Carlos Crusoe, fotógrafo y un apasionado por los flippers-. Algunas las compré en deremate.com , otras por medio de conocidos y la Space Invaders a un chico de La Plata: la pagué 150 pesos, pero todavía no la pude hacer funcionar", se lamenta.
En sus principios, allá por los años 30, los flippers eran una versión más sofisticada de las tragamonedas. "Como las apuestas estaban prohibidas en la mayor parte de los Estados Unidos, inventaron esa especie de pin ball para justificarlas. Había una pelotita que se lanzaba y en el mejor de los casos embocaba en un hollo. Nada más", comenta Marcelo Blanco, al frente de Flipperama, empresa dedicada a la restauración, compra y venta de máquinas. Por entonces no existía el tablero superior ni tampoco los flippers -las palanquitas controladas por botones laterales que le dieron identidad-. Pero con el tiempo se agregaron luces, se incorporaron los contadores a la cabecera superior, el gabinete se engrosó y mejoró la calidad de la gráfica, aumentando así la capacidad de controlar el juego y la velocidad de la bola.
"El público que se interesa por los flippers oscila entre los 20 y los 40 años. Acá, en Buenos Aires, estuvieron prohibidos desde fines de la década del 70 hasta 1989, cuando permitieron habilitar locales en la Capital y se abrió la importación. Pero las máquinas que entraron en esa época llegaron muy baqueteadas", dice Blanco.
Al igual que los fanáticos de las carreras, los fippermaníacos también tienen debilidad por ciertas escuderías: Williams, Gottlieb, Bally y Chicago Coin son de las tradicionales, al igual que Rock-Ola -una de las pioneras, que luego se especializaría en sus famosas fonolas-, y otras más modernas, como Data East y Stern.
Respecto de precios, el abanico es amplio y depende del estado de las máquinas, porque muchas veces lo difícil es conseguir los repuestos. Máquinas de los años 80 oscilan entre 400 y 600 pesos, con excepción de clásicos como Kiss o Rolling Stone. De ahí en adelante, se puede apuntar a un Indiana Jones o a un Family Adams a razón de 600 o 700 dólares por unidad. Más info en www.flipperama.50megs.com ; www.gauchopinball.com ; www.lacer.com ; www.wakey.com/pinball ; www.flippers-jukeboxes.net
Los grandes clásicos
Kiss (1979) y Rolling Stone (1980), de Bally Inspiradas en los legendarios grupos, lo más llamativo es el diseño del panel superior.
Black Night (1981, Williams) Se trata del famoso juego del Caballero Negro que sacudió a los fans con sus voces cavernosas, incorporando multiball y dos niveles conectados por rampas.
Adams Family (1991, Bally) El juego es fantástico. Forma parte de las máquinas que llegaron al país a partir de 1991, cuando empezó a abrirse la importación.
Letal Weapon (1991, DataEast) Incorporó el desplay del puntaje en matriz de punto, lo cual permitía mostrar escenas de Arma Mortal .
Space Invaders (1979, Bally) Otro de los superclásicos, salió al mercado para competir con el videojuego del mismo nombre.
Miranda
- Miranda se presentará esta noche a la primera fiesta Underground Attack! que electrocutará Bs. As. News, con una pista house y otra dedicada al drum & bass
Beber con ilusión
Hay cosas a las que cuesta resignarse. Que los Reyes Magos sean, en realidad, los padres es una herida a la ilusión que muchos infantes no logran superar hasta bien entrada la edad adulta. Y hasta en ese momento la tristeza del mundo de fantasía vuelto corriente cotidianidad suele mantenerse y extenderse a temas no tan infantiles. Hoy, ver el precio de una botella de Absolut Vodka, preparar algún cóctel con esa bebida como base, puede ser tan descorazonante como encontrar los regalos de Navidad en el placard de los padres.
Sin embargo, es feo resignarse y es más lindo soñar con que todavía es posible, como en el resto del mundo libre de devaluación, tomar un par de tragos nuevos, de diseño, el último grito de la moda etílica en Nueva York.
Primero que nada conviene aclarar que un cóctel de diseño suele querer decir lo mismo que el reciclado de una vieja casa de Palermo Viejo. Es decir: revalorizar lo viejo y bueno, modernizándolo sin que por eso pierda aquellas características que lo transformaron en algo digno de reciclarse.
En esa categoría reinan dos cócteles que utilizan al Absolut como su ingrediente principal. Uno es el Suba Cosmopolitan, una reinterpretación del Cosmopolitan tradicional que lleva dos onzas de Absolut mandrin, una onza de Cointreau, una de crema de cassis, media de jugo de naranja y de lima.
Otro es el Good World, o Mundo bueno, una combinación de dos onzas de Absolut citron (con un suave sabor a limón), una de jugo de sauco, otra de jugo de lima, y un chorrito de soda. Así, con un trago de estas bebidas, podremos olvidar, aunque más no sea por un rato, que el Absolut Vodka son los papás.
guntherf@hotmail.com
Visita
Exploración musical
- Flanger. La agrupación fundada en 1988 por Uwe Schmidt (conocido como Atom Heart) y Bernd Friedman llega a Buenos Aires para presentar algunos de sus últimos trabajos de jazz experimental electrónico que publica el sello londinense Ninja Tune, y que figuran entre los más elogiados por la prensa especializada europea. El jueves próximo, a las 20, el dúo realizará una clínica en el Instituto Goethe (Corrientes 319), y el viernes 1° y el sábado 2 se presentarán en vivo junto al baterista Jaki Liebezeit, en Niceto (Niceto Vega 5510), a las 23.30. Entradas, $ 5.
Convocatoria
Regresa el Expreso
- El Expreso Imaginario. La mítica revista de cultura rock que coincidió con el período de la dictadura prepara su regreso on line y, para eso, abre la redacción a los que quieran participar de su tiempo de revancha. Del 1° al 8 de noviembre, de 12 a 22, se podrá acercar propuestas para la construcción de las nuevas secciones de esta publicación que marcó a una generación. El centro de reunión será el Rojas (Corrientes 2038) donde, paralelamente, se desarrollará en la sala de conferencias una serie de charlas y mesas redondas sobre arte y cultura.
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