
San Telmo toca el cielo
De la mano de la devaluación y el boom turístico, el barrio más antiguo de la ciudad cotiza cada vez más alto. Una exitosa muestra de convivencia entre visitantes extranjeros, noches eternas en los bares y cálidos mates compartidos con los vecinos de siempre
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Me dicen Maleva”, lanza, misteriosa. Sin nombre y sin edad, ella despunta canas, minifalda roja y medias caladas frente a los turistas que circulan por la calle Defensa. No necesita bailar: con sólo plantarse frente al equipo de música, las cámaras de fotos se acercan y los dólares enfilan directo al clásico gorrito sobre la vereda. Sin embargo, la Maleva está triste: “No va a ser un buen día”, explica, mientras mira ese cielo que osó nublarse justo hoy, que es domingo en San Telmo.
Aunque quizá se equivoque. Apenas a dos cuadras de distancia, la plaza Dorrego es un hervidero. Desafiando las nubes, una multitud pulula entre los puestos de antigüedades, atiborra las mesas de los bares y se detiene frente a los espectáculos callejeros.
Los elementos no son demasiado nuevos: hace rato que San Telmo es sinónimo de bohemia e imán para el turismo.
Lo novedoso es la magnitud con que estos factores se presentan hoy. Montado en la ola turística llegada luego de la devaluación, el barrio ingresó en una espiral de crecimiento inédita: galerías de arte, tiendas de diseño, locales de ropa y hostels se suman a los tradicionales bares y tanguerías. El sector inmobiliario acusó el impacto: en sólo tres años, el metro cuadrado pasó de 400 dólares a unos 1100 en promedio. Entre los flamantes compradores, los extranjeros son legión, junto con el sofisticado circuito de turismo gay.
Porque si es verdad que el alma de las ciudades se esconde en sus cascos históricos, la de Buenos Aires es un muestrario de contrastes, romanticismo y modernidad tolerante, donde conviven el artista consagrado con la maleva de barrio, el verdulero descendiente de italianos –en el mercado que data de fines del siglo XIX– y el refinado viajero en busca de nuevos aires.
La ola extranjera
Cuentan que una vez The Buenos Affair cayó en manos del director Wong Kar Wai. Fascinado por esta novela de Manuel Puig, el realizador no paró hasta filmar Felices juntos (Happy together), una historia de amor homosexual ambientada en Buenos Aires.
A poco de empezar, la película muestra el conocido perfil del Bar Sur de San Telmo. Ricardo Montesino, a cargo del lugar desde hace casi 40 años, todavía recuerda el día en que “el chino” le pidió autorización para filmar. “Había quedado fascinado con el lugar”, rememora. Esto ocurrió a fines de los 90, cuando nadie imaginaba la catástrofe que se venía. Mucho menos, el aluvión turístico que llegaría luego de que las aguas económicas se calmaran. De acuerdo con la Secretaría de Turismo de la Nación, la llegada de extranjeros a la Argentina por el aeropuerto de Ezeiza pasó de 964.986 personas en 2002 a 1.769.310 en 2005. Sólo entre 2004 y 2005, el incremento de visitantes fue del 20 por ciento. Respecto de la ciudad de Buenos Aires, se estima que este año la llegada de turistas tanto del interior como del exterior creció un 4,3%, generando un ingreso superior a los 1300 millones de pesos. Y San Telmo está en el ranking de los barrios más visitados.
Beneficiario de semejante estado de cosas, el dueño del Bar Sur marca la diferencia: “Acá vienen viajeros, no simples turistas”, afirma Montesino y muestra, orgulloso, la tapa de The New York Times Magazine del 12 de septiembre de 2004. The sophisticated traveler (El viajero sofisticado) reza el título. La imagen es la de una pareja bailando tango en el Bar Sur.
Justamente, el año en que la publicación norteamericana puso sus ojos en la ciudad es el mismo en que los vecinos de San Telmo empezaron a percibir que aumentaba el número de bares, hoteles y casas en construcción en el barrio. Por esos años, como si la película de Wong Kar Wai lo hubiera previsto, también ocurría otro fenómeno: quedaba confirmado el perfil gay friendly del barrio en particular y de la ciudad en general. Basta hacer un pequeño recorrido: desde el detalle de una bandera del orgullo gay flameando en el balcón de una de las típicas fachadas de San Telmo hasta la versión porteña de los Gays Maps of the World en prácticamente todos los locales de la zona. De hecho, la gran noticia es la próxima inauguración de Axel, primer cinco estrellas gay de América del Sur. Impulsado por Hernán Lombardi (secretario de Turismo en épocas de Fernando de la Rúa), será similar al Axel que ya funciona en Barcelona. Calculan que será inaugurado en abril del año que viene y que recibirá un 50% de público gay masculino, un 15% de huéspedes gays femeninas y un 25% heterosexual.
Wolfgang, nacido en Düsseldorf, Alemania, y contratado hace un año y medio por una empresa suiza en la Argentina, no oculta su fascinación con lo que encuentra en las calles del barrio. “¡Esta arquitectura, las huellas de la importancia que tuvo la ciudad...!”, exclama, mientras señala las imponentes cariátides de un edificio de la calle Bolívar.
La impresión de Geoffrey Hickman, oriundo de Maryland, Estados Unidos, es similar: “San Telmo es un auténtico barrio histórico –afirma–. No está producido como los de Europa”. De todos modos, fue el amor y no el urbanismo lo que lo llevó a instalarse en la Argentina. Ella se llama Josefina y es salteña. Estudiaba Comunicación Social en Córdoba cuando lo conoció a Geoffrey, que había arribado a La Docta para perfeccionar su castellano. Al poco tiempo se mudaron juntos a Buenos Aires. Abrieron, en Estados Unidos al 600, una librería dedicada exclusivamente a materiales en inglés. Conocedora, Josefina explica: “Muchos extranjeros relacionan a Buenos Aires con la Praga de los 90 o con París en la década del 40: una ciudad cosmopolita, con movida cultural”. Sobre la elección del barrio para instalar su emprendimiento, ambos afirman: “San Telmo es especial, tiene vida cultural. Combina bien con una librería”. Además de exquisitas ediciones literarias, en el negocio de Josefina y Geoffrey se puede adquirir The argentimes, publicación de distribución gratuita enteramente escrita en inglés por extranjeros con residencia permanente o temporal en la ciudad.
El tango es otro de los grandes atractivos. Bien lo sabe Mariel Arandia, que comparte con Chris, un arquitecto alemán, la vida y la pasión por las milongas. “Se enamoran de la ciudad a través del tango –cuenta–. Empieza por ser un simple gusto, toman clases en su país, se les despiertan sentimientos que tenían dormidos. Cuando vienen a Buenos Aires es como si viniesen a La Meca.” Muchos recalan en San Telmo. “Se van haciendo amigos, redes de contención. La mayoría vuelve
Se acercan a este barrio porque el tango está muy ligado a la bohemia. Aunque históricamente las milongas no estaban acá”, se ocupa de aclarar ella, que en cuanto puede toma de la mano a Chris y sale a darle rienda suelta a su pasión por el dos por cuatro.
Auge inmobiliario
Con todo, el arquitecto Fernando Giesso no cree que el turismo sea el único responsable del resurgimiento de San Telmo: “La devaluación hizo lo suyo. Pero también fue importante la política sobre el casco histórico”. Hijo de Osvaldo, un auténtico pionero en la zona, e integrante él mismo de la inmobiliaria Espacio Giesso, entiende lo que significa el auge actual: “Hace treinta años este barrio estaba superdevaluado. A partir de los años 70, con la creación de la feria de antigüedades, comenzó a mejorar. Hoy es la eclosión. Nos estamos acercando, de a poquito, a Barrio Norte”.
En general, los precios oscilan entre 1000 y 1100 dólares el metro cuadrado, según el sector del barrio (las calles más codiciadas son aquellas por las que no circulan colectivos) o las características del inmueble. “Entre un 30% y un 50% de los clientes viene del exterior –continúa Giesso–. Cuando algo les gusta, pagan bien. Han llegado a pagar 1500 dólares el metro cuadrado.” Suelen ser personas que siguen el circuito del tango, jubilados, estudiantes de buenos recursos provenientes de América Central o gente que viaja por cuestiones de trabajo. También están los que sólo buscan realizar una inversión: “A modo de reserva, ya que consideran que este lugar está alejado de las guerras, el terrorismo, la contaminación”.
Así como las primeras inversiones en el barrio se hicieron con el reciclaje de casas antiguas, para seguir con la reconversión de departamentos en lofts en los 90 y continuar con el auge de los PH, éste es el momento de la hotelería, desde los hostels hasta los hoteles temáticos. “Aunque se hizo bastante, sigue faltando infraestructura, y hay un serio problema con la contaminación sonora –reflexiona el arquitecto–. Pero si se sigue trabajando a favor del barrio, creo que va a crecer aún más.” En este sentido, una de las presentaciones más espectaculares del año fue la del remozado Palacio Lezama (ex fábrica de bizcochos Canale), sede de la edición 2006 de Casa FOA y que se propone como futuro espacio para oficinas con servicios cinco estrellas.
Aunque el mercado de antigüedades sigue siendo la actividad predominante, la aparición de numerosas tiendas de diseño de indumentaria y de objetos le está poniendo acento joven a la zona. Y si bien no faltan fanáticos que denuncian con tono fatídico la progresiva “palermización” del casco histórico, la mayoría de la población festeja la novedad. Como Evelyn, que acaba de abrir la boutique Urra, un espacio de ropa adosado a un hostel, que en un futuro cercano contará también con restaurante. Los hostels son el rubro que más se expandió. “Somos muchos, pero como cada uno tiene un estilo diferente, podemos convivir”, asegura Iñaki, de Via Via. Los pasajeros que llegan a estos alojamientos son en general europeos, de entre 23 y 40 años, interesados en la cultura y las costumbres locales. “No son los típicos mochileros –apunta Iñaki–. Pero tampoco se trata de un turista gastador. Esto les gusta porque está en el casco antiguo, tiene vida propia y noches largas.” No sólo a ellos. Entre los nacionales, han elegido vivir en el barrio figuras tan diversas –y respetadas– como los artistas plásticos Josefina Robirosa y Luis Felipe Noé, el bailarín Julio Bocca, el humorista Caloi, el músico Lito Vitale, los escritores Alina Diaconú y Ricardo Cordero, el empresario teatral Lino Patalano, la actriz Perla Santalla. Otro ilustre, el orfebre Juan C. Pallarols, dice conocer el secreto de tanta fascinación por el barrio: “La gente viene porque acá uno se siente persona –asegura–; caminás por calles con dimensiones humanas, te sentís como en tu casa. Conservamos la escala humana: ése es nuestro secreto”.
Acciones y proyectos
Si bien viene realizando intervenciones tales como arreglo de veredas, iluminación, colocación de cestos de basura y bancos, la mayoría de las voces le reclaman al Gobierno de la Ciudad una mayor inversión en infraestructura. En este momento se encuentran en marcha las obras para poner a punto el bulevar Caseros y la refacción de las veredas de Paseo Colón.
Los vecinos pueden solicitar asesoramiento técnico gratuito para el mantenimiento de las fachadas y subsidios para la restauración de bienes inmuebles y muebles.
En lo que concierne a la Dirección General del Casco Histórico, proyecta lanzar el año que viene una línea de créditos blandos para consorcios.
“Estamos trabajando con las viviendas porque queremos que la gente se quede en el barrio –explica la arquitecta Silvia Bossio–. El problema de
la mayoría de los cascos históricos en el mundo es que pierden su población. Pero el nuestro es uno de los pocos que tiene vida propia.”
La historia
Podría decirse que en el plano de San Telmo está la huella de la colonia que alguna vez fue Buenos Aires. Efectivamente, si bien no quedan vestigios de edificios previos al siglo XVIII, en el trazado cuadricular de calles, manzanas y plazas perviven los orígenes de la ciudad. En aquellos tiempos, el río llegaba hasta la actual Paseo Colón, y la plaza Dorrego, conocida como Alto de las Carretas, era un solar destinado al estacionamiento de estos vehículos en su tránsito hacia la Gran Aldea.
La epidemia de fiebre amarilla de 1871 irrumpió brutalmente, con una mortandad que llegó a superar las 13.000 víctimas. Aterrorizadas, las familias pudientes huyeron del barrio, en busca de las mejores condiciones sanitarias que ofrecía el Norte. Luego, el Sur pasaría a ser habitado por la inmigración europea llegada a fines del siglo XIX. Al parque Lezama se lo conocía como Quinta de los Ingleses, dado que sus primeros propietarios eran de esa nacionalidad. En 1845 la adquirió don Gregorio Lezama y en 1894 la compró la Municipalidad, dando lugar al parque actual.
Qué ver / Adónde ir
1. Mercado de San Telmo (antigüedades): Bolívar 950/54//58/62; Defensa 957. 2. Plaza Dorrego (antigüedades): Defensa y Humberto I°. 3. Gabriel del Campo (antigüedades): Defensa 990. 4. Paseo Roldán (antigüedades): Defensa 1135. 5. Arte Antica (antigüedades): Defensa 1133 y 1244. 6. Iglesia Nuestra Señora de Belén- Parroquia San Pedro González Telmo: Humberto I° 340. 7. Iglesia Ortodoxa Rusa: Brasil 315. 8. Urania (centro cultural): Cochabamba 360. 9. La Scala de San Telmo (centro cultural): Pasaje Giuffra 371. 10. Margarita Xirgu (teatro): Chacabuco 875. 11. Celcit (teatro): Bolívar 825. 12. El Zanjón (arqueología urbana): Defensa 755. 13. Fundación Forner Bigatti (artes plásticas): Betlhem 443. 14. EdeA (galería de arte): Defensa 771. 15. Decastelli- arte en cartón: Chile 354. 16. 713 Arte Contemporáneo (galería de arte): Defensa 713. 17. Mercedes Giachetti (galería de arte): Defensa 718. 18. Un lugar en el Mundo (diseño textil): Defensa 891. 19. Materia Urbana (diseño) Defensa 707. 20. L’Ago (diseño): Defensa 970/919. 21. Moebius (diseño): Defensa 1356. 22. Juan C. Pallarols (orfebrería): Defensa 1039. 23. Martiniano Arce (fileteado): Perú 1089. 24. Bar Origen (café, diseño): Humberto I° 599. 25. Walrus Books (libros en inglés): Estados Unidos 617. 26. El Rufián Melancólico (libros usados): Bolívar 857. 27. Molière (café-show bar): Chile 299. 28. El Federal (café-bar): Carlos Calvo 599. 29. Bar Plaza Dorrego: Defensa 1089. 30. El Balcón de la Plaza (café-bar): Humberto I° 461. 31. El Hipopótamo (café-bar): Brasil 401. 32. Centro Cultural Torcuato Tasso (tango): Defensa 1575. 33. Taconeando (tango): Balcarce 725. 34. El Viejo Almacén (tango): Av. Independencia 313. 35. Bar Sur (tango): Estados Unidos 299. 36. Antigua Tasca de Cuchilleros (restaurante): Carlos Calvo 319. 37. El Repecho de San Telmo (restaurante): Carlos Calvo 242. 38. El Desnivel (parrilla): Defensa 855. 39. La Casa de Esteban de Luca (restaurante): Defensa 1000. 40. La Brigada (restaurante): Estados Unidos 465. 41. Patio Cervecero (pizza, picadas): Defensa 1084. 42. La Farmacia (resto bar): Bolívar 898. 43. Perro Andaluz (resto bar): Bolívar 852. 44. Bar The Gibraltar: Perú 895. 45. The Old Curiosity Shop (hostal): Balcarce 776. 46. Via Via (hostal): Chile 324. 47. Hostal de Granados: Chile 374. 48. Bien al Sur (bed & breakfast): Chile 484. 49. Antico + Urra (hostal y tienda de ropa): Bolívar 893. 50. 647 (resto bar): Tacuarí 647. 51. Palacio Lezama (ex fábrica Canale): Av. Martín García 320.
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