
Refugios de ensueño
Por Rafael Giménez
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La consecuencia de la crisis de 2001 fue muy clara: los que más rápido recuperaron valor fueron los inmuebles de categoría en el eje norte de la ciudad. El resultado fue que desde comienzos de 2003 se buscaron terrenos para construir edificios de alta gama, a tal punto que actualmente Buenos Aires recrea su tradicional imagen con numerosas propuestas destinadas al tárget de mayor poder adquisitivo.
Esa franja de la población que no requiere de un crédito para comprar se encuentra con la multiplicación de obras dotadas de piscinas climatizadas, saunas, canchas de tenis, jaulas de golf, lavadero de coches, gimnasios equipados con aparatos de última generación o miradores a gran altura. Y mucha seguridad.
Palermo encabezó buena parte de esta explosiva transformación. En todos los casos y frente al auge de la competencia, los desarrolladores apostaron a la diferenciación a través de diseños y variedad de servicios, como Gran Bourg, que se transformó en un icono cerca del Malba y en la orilla de Barrio Parque.
Un dato más que elocuente: desde marzo último han salido a la luz ofrecimientos muy exclusivos, que demandarán una inversión que ronda los 450 millones de dólares.
A la hora de abrir la billetera habrá que considerar que los valores por metro cuadrado parten de los 2000 dólares y pueden promediar exactamente el doble en una de las últimas propuestas que gana altura en la esquina de Figueroa Alcorta y Cavia.
Pero el barrio que se lleva las palmas por la concentración de este tipo de proyectos es, sin duda, el lado este de Puerto Madero, un ámbito casi insular y de neto perfil futurista, donde las torres rivalizan entre sí.
Allí se consolidan rápidamente los diques 2 y 3, donde ya se define un cotizado sector de diseño, con eje en el hotel Faena+Universe. Enfrente de Los Molinos se estira hacia el cielo Renoir, obra que fue presentada en el Salón Inmobiliario de Madrid, y cuya construcción puede seguirse por Internet, Mulieries y las tres torres Le Parc, entre otras.
Pero tampoco se queda atrás el dique 4, con sofisticados edificios que se construyen al borde del agua, como Forum, Torres del Yacht o Madero Center, que incluyen piletas privadas en altura o cabina de nieve para después del sauna.
Otros ambiciosos proyectos, +5411 y Madero Harbour, que incluyen viviendas de lujo, hotel 5 estrellas y oficinas, se preparan en el dique 1.
Dentro de este contexto de inmuebles lujosos se incorpora el palacio Duhau, que consolida un circuito turístico en el que se destacan el Alvear Palace Hotel, la Plaza Carlos Pellegrini, el hotel Sofitel, el Four Seasons y el Ceasar Park.
Todas estas propuestas que en un principio parecían destinadas a una demanda local o del interior que quería hacer pie en la gran ciudad, con la actual tendencia a la globalización de las inversiones inmobiliarias se colocaron en la gran vidriera mundial, con un enorme factor diferencial: cotizaciones a menos de una tercera parte de lo que es común en el primer mundo.
Buenos Aires ya no está tan lejos. Y el extranjero seguramente se encontrará tan confortable como en su casa, pero por muchísimo menos.
Editor del Suplemento Propiedades & Countries de LA NACION
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