
¿Quién ayuda a los alcohólicos?
Son víctimas de la adicción más difundida, que aumenta en tiempos de crisis social. Están ubicados en una franja de riesgo que cada vez produce más víctimas. Sin embargo, faltan conciencia y medios para encarar seriamente un problema que afecta hoy, sobre todo, a los adolescentes y a la tercera edad
1 minuto de lectura'
Los Estados Unidos, cuando de salud se trata, no se andan con vueltas. Destinan 43 millones de dólares anuales para tratar la enfermedad del alcoholismo. ¿Cómo la encaran? Con un programa sólidamente armado basado en una alianza entre el Estado y la comunidad. En 1982, en la 35º Asamblea Mundial de la Salud realizada en Ginebra, participó un centenar de países, la Argentina incluida. La OMS declaró el alerta rojo para esta enfermedad, planteando la urgencia de instrumentar políticas nacionales que actúen en la prevención y en la lucha contra el alcoholismo.
En 1985, Cotesal -organismo dependiente del Ministerio de Salud y Acción Social- estimó que en nuestro país existían 1.500.000 alcohólicos.
El doctor Camilo Verruno -jefe del programa nacional CUIDA (Control del Uso Indebido del Alcohol) y profesor del Departamento de Salud Mental de la UBA-actualiza las cifras: "Hoy tenemos alrededor de 2.500.000 bebedores-problema, que son los bebedores excesivos. De ellos, 700.000 son alcohólicos. Nuestra primera endemia es el Mal de Chagas, con 3.600.000 infectados. La segunda es el alcohol, que abarca a más del 12% de la población mayor de 15 años".
La Cámara Argentina de Licoristas contabiliza año por año la producción de todo tipo de bebidas efectuadas en el país. Durante el año 96 se produjeron 72.438.158 litros, contra 67.652.370 del año 95.
El doctor Miguel Angel Materazzi -director asistente de atención psiquiátrica del Borda y profesor de la UBA- afirma: "En el 85 hicimos una estadística de trabajo en el cordón urbano, desde Tigre hasta Florencio Varela. Registramos alrededor de 500.000 alcohólicos, con una edad promedio de comienzo entre 12 y 13 años. Esa cifra se debe haber triplicado en estos tiempos".
¿Cómo se puede definir al alcoholismo? Según la OMS, es un trastorno crónico de la conducta, caracterizada por la dependencia física hacia el alcohol, expresado a través de dos síntomas: la incapacidad de detenerse en la ingestión del alcohol y la imposibilidad de abstenerse del alcohol.
En nuestro país ¿es una enfermedad silenciosa? ¿Aceptada? ¿Solapada? ¿Subyacente? Responde el médico toxicólogo del Hospital de Clínicas Eduardo Scarlatto: "El alcohólico es, como el drogadicto, un enfermo. El alcoholismo es una adicción más. El problema es que la sociedad no tiene en claro esto. El alcohol es la droga más aceptada socialmente, la más barata y la más difundida. Si vamos a las cifras, la problemática del alcohol tanto en accidentes como en cuestiones legales supera con creces a cualquier otra adicción".
La mayoría de los entrevistados concordó en que el alcohol en dosis que supera lo permitido por la ley (0,5 gramos por litro de sangre) está presente en el 50% de los accidentes y se incrementa en los actos de violencia.
La socióloga Mónica Perazzo, colaboradora de la cátedra de Toxicología en el Hospital de Clínicas, trabajó durante 20 años en el área de relaciones laborales de YPF y recorrió el país de punta a punta. Hablando de la negación del alcoholismo como enfermedad, relata: "Yo llevaba los informes de los hospitales de todos los yacimientos. En ningún lado figura el alcoholismo como enfermedad. Aparecen sí, dolencias del aparato digestivo. Hay datos reveladores: en todos los yacimientos, la primera causa de ausentismo laboral se debe a enfermedades mentales. Nosotros empezamos a indagar por qué no aparecía al alcoholismo, ya que se hizo en Comodoro Rivadavia uno de los programas más importantes de rehabilitación de los alcohólicos. Los yacimientos están alejados de los poblados. Los trabajadores viven en el más absoluto aislamiento y regresan por tres días a sus hogares. Recurren, entonces, al alcohol. Otro dato sintomático es que cuando viajaba y me quedaba a comer con ellos, sólo había alcohol para tomar. Ni siquiera agua. Está muy arraigado aquello de que cuánto más alcohol se toma, más macho se es".
A medida que avanzaban las entrevistas, se acrecentaba la sensación de la desarticulación que existe frente a esta problemática. Existen organismos oficiales dedicados al tema del alcohol; promulgaron la ley nacional de lucha contra el alcoholismo, Nº 24.788, en marzo del 97. Sin embargo, la problemática no se encara como una red entre el Estado y la comunidad. Los distintos departamentos de toxicología entrevistados trabajan en forma interdisciplinaria, con un esfuerzo a veces sobrehumano por parte de los profesionales, aunque no siempre pueden cubrir las necesidades de un paciente alcohólico, porque la estructura sanitaria no está armada para ello. Internar -por ejemplo- a un alcohólico para su desintoxicación, se vuelve tarea titánica. Y, una vez desintoxicado ¿qué red social los contiene?. Esta desarticulación en un tema sanitario no atañe sólo al alcoholismo. La crisis es mucho más profunda. Responde al deterioro que existe en toda nuestra salud pública. En un país que cuenta con un presupuesto para la salud de aproximadamente 20 mil millones de dólares por año, y 90 millones de dólares anuales para la Capital ¿adónde van a parar estas cifras, que no llegan a los hospitales? Enigma que por ahora ni Sherlock Holmes podría dilucidar.
Hablando del subregistro que existe frente a las estadísticas de los enfermos alcohólicos, la doctora Vallejo -jefa de toxicología del Fernández y profesora titular de toxicología de la UBA- responde: "No se puede saber con exactitud las estadísticas sobre la toma de datos en centros asistenciales. Es difícil centralizar una misma metodología en el registro. Esto se va a instrumentar pronto. Nosotros sí llevamos las nuestras".
Desde hace varias décadas, los diversos gobiernos, civiles y militares, vienen planteando la necesidad de crear un instituto dedicado al alcoholismo. Los adictos a drogas, tienen -aunque muchos cuestionen su funcionamiento y aunque las lenguas de doble filo digan que el Estado se lo quiere sacar de encima- al Cenareso. Marisa Pedereci, psicóloga en toxicología del Clínicas, ahonda en este tema: "En el Clínicas no tenemos internación. Cuando se recibe al paciente, se le hace un psicodiagnóstico y entrevistas a familiares para ver si está en condiciones de recibir un tratamiento ambulatorio. Cuando es un enfermo crónico, la situación se agrava. ¿Adónde derivarlo, si no hay un instituto que se dedique sólo al tema del alcoholismo? Se trata entonces de internarlo bajo otra patología, o derivarlo".
El período de abstinencia de un alcohólico intoxicado o con delirium tremens es muy estricto. Se compensa en 15 días. Generalmente, los derivan al Borda. ¿Qué solución existe para contener a ese paciente una vez que ha sido desintoxicado? Carlos H. -encargado de la difusión en Alcohólicos Anónimos, esa asociación sin fines de lucro que brinda un óptimo servicio- afirma: "La abstinencia es durísima. El que más sufre es el que está en la calle. No hay mejor recuperación que tener el estómago lleno y un techo para sobrevivir". Materazzi confirma: "Tenemos un grave inconveniente para reinjertar a un paciente en el sistema de producción. Si no se cuenta con lo que denomino las tres T (trabajo, techo, trama social), es imposible".
Al preguntársele al doctor Verruno por qué no se crea un instituto, responde: "El problema con el alcohol es que es el bueno de la película. Nadie lo toma en cuenta. Todos los programas de investigación internacionales caen sobre las mal llamadas drogas ilícitas. Con este concepto, el alcohol entraría en las drogas lícitas. Por eso la OMS insiste en que cada país se ocupe de este gravísimo problema y su consecuencia para la salud: el hígado, el riñón y el sistema nervioso".
El alcoholismo es una enfermedad de origen social. ¿Cómo se puede tratar entonces dentro de una sociedad que tiene su tejido social dañado? ¿Cómo detenerlo en un país cuya desocupación se cuadriplicó en los últimos cinco años? En el año 91, la cifra alcanzó el 5,2%. En octubre de 1996, trepó al 18,8%. Es decir que sobre una población de 10.000.000 de individuos activos laboralmente, cerca de 1.800.000 están desempleados. La doctora Martha Uequín, ex médica del hospital Borda, psiquiatra, especialista en medicina psicosomática, reflexiona: "Las cifras sobre alcoholismo nos hablan de la íntima relación que existe entre la sociedad, las culturas y el alcohol. Nos hemos acostumbrado a pensar que el alcohol no resulta tan nocivo para la salud como otras drogas. En momentos de crisis, ofrece una salida inmediata para paliar la angustia. Aunque sea una alternativa temporal y destructiva. ¿Hasta qué punto este incremento de las cifras no responde a la realidad social que estamos padeciendo? Las altas tasas de desempleo, la desprotección de la gente mayor, las tasas de mortalidad evitables en todas las áreas de salud, la deserción infantil de las escuelas..."
¿Qué sucede en el Hospital Borda, donde se derivan los casos graves de alcoholismo? Materazzi responde: "Aquí pasó y pasa mucho alcoholismo. A fines de los 60 hice un estudio de la gente que ingresaba en el hospital. Me encontré con un 45% de alcohólicos y un 55% de psicóticos, fundamentalmente psicosis esquizofrénica. Hoy en día, la psicosis de aquellos tiempos ha quedado aletargada. Avanzó mucho la psicofarmacología, ayudando a que no se cronifique el psicótico. Lo que hoy encontramos es la personalidad de acción . Esta realiza una combinación muy común: alcohol, en mayor frecuencia, drogas y violencia".
Los mayores grupos de riesgo dentro del alcoholismo se están modificando. Vallejo enumera: "Lo que estamos observando en la guardia de toxicología atendida por situación de urgencia es que disminuye la edad de los más jóvenes e ingresan pacientes de más edad. Antes el alcoholismo estaba acotado a la edad adulta y adolescencia tardía, ahora es la adolescencia temprana y la vejez" La socióloga Perazzo sostiene: "En los estudios que realizamos en el norte del país, comprobamos que después de haber trabajado 30 o 40 años en los campamentos, los hombres se jubilaban y empezaban a tomar. Tenían una sobrevida promedio, como máximo, de cinco años".
Según las estadísticas de internación por crisis aguda elaboradas en el Fernández, cambió el tipo de droga entre el año 94 y el 95. Durante el año 94 predominaba la cocaína. En el año 95 el alcohol superó todos los registros. Aclara Vallejo: "Dentro de la enfermedad crónica, tenemos a los que están cursando un episodio agudo. Esta es una situación muy compleja, que requiere detectar el problema y darle la jerarquía que tiene. Muchos jóvenes creen que por su baja graduación, la cerveza es inocua. Esto ocasionó la muerte de muchos adolescentes, porque no tienen incorporado lo que se llama la tolerancia. Hubo muchos cuadros graves. Tuvimos que internarlos en guardias, en salas y en terapia intensiva".
Los hábitos de consumo han cambiado. No hay que ser demasiado perspicaces para darse cuenta de ello. Ya no nos asombra ver por la calle a toda hora y en toda época del año a grupos de adolescentes sentados en la vereda tomando cerveza. Carlos H. afirma: "Las autoridades de los colegios primarios y secundarios nos reclaman para dar charlas. Ellos no saben cómo controlar a los chicos que vienen bandeados. Alcohólicos Anónimos da aproximadamente 200 charlas al año en Capital y Gran Buenos. También tenemos guardias de dos horas todos los días en distintos hospitales".
El doctor Materazzi habló sobre adolescentes. "El joven vive el sálvese quien pueda. No tienen incentivos, hay un profundo individualismo, una escasez absoluta de solidaridad. A un pobre chico que necesita trabajar le piden el oro y el moro para conseguir un puesto. Y a los tres meses lo echan. Piense en una cifra: a nivel mundial, hay dos mil millones de personas fuera del sistema. Ahora son material de descarte. Por cierto ese material se vuelca al alcohol, a la droga, a la violencia. La marginalidad servida en bandeja."
Se le pregunta al doctor Verruno por qué no se ha cumplido la ordenanza 2291, que prohibe la venta de alcohol a menores en la vía pública: "La ley 24.788, que se acaba de reglamentar, prohibe la venta a menores en todo terreno y el expendio en lugares que no tengan licencia. Los menores no podrán comprar en supermercados, toda propaganda va a tener un cartel que diga prohibido su uso hasta los 18 años . Tampoco permite a los jóvenes participar en propagandas alcohólicas". Como lo último que se pierde es la esperanza, es de esperar que estos requisitos se cumplan y no suceda lo que sucedió con la ordenanza 2291.
La doctora Uequín, preocupada por el tema del alcoholismo en los jóvenes, plantea que lo ideal es trabajar en la prevención fuera del hospital: "Hay que comenzar con los chicos de grados inferiores, porque ya no estamos hablando del alcoholismo en una adolescencia tardía. Estamos hablando de alcoholismo en infantes o adolescencias tempranas. Es importante la labor docente, teniendo en cuenta que a un hijo de alcohólico le cuesta mucho insertarse en la sociedad y mantener una actitud positiva frente a la vida".
Hablando de la ley 24.788, el doctor Verruno informa: "También obliga a las obras sociales y a las entidades de medicina prepagas a reconocer el alcoholismo en la cobertura de los tratamientos médicos, farmacológicos y psicológicos". Un dato para que apunten los alcohólicos o sus familiares, ya que tienen sus derechos y pueden recurrir a ellos.
Los 72.438.158 litros de alcohol producidos el año pasado son una abundante fuente de ingresos. La propaganda de las bebidas alcohólicas nos bombardea por televisión. Ahondando en esta problemática, Scarlatto explica: "La sociedad interpreta distinto lo que puede ser un individuo que consume esporádicamente una droga ilícita de las mal llamadas lícitas. Hasta la propaganda impone este consumo. Me acuerdo unos cuantos años atrás, una propaganda de vino de mesa que la consigna era la bebida de los pueblos fuertes . ¡Qué carga cultural tiene eso! En realidad, la historia nos demuestra que muchos pueblos fueron dominados a través del alcohol".
La propaganda reciente de la Secretaría de Salud no fue demasiado efectiva: la de ese hombre de clase media que vaga por las calles y se le cae la billetera con las fotos de sus hijos. Existe una ordenanza, la 1146, sancionada por el Concejo Deliberante en el año 85. Ella afirma que se deben brindar campañas preventivas fraccionadas en seis espacios de cinco minutos cada uno. Se le preguntó a Verruno por qué motivo no se la aplica. Respuesta: "Se podría hacer. Sin embargo, no se hace".
-Doctor Verruno, ¿con qué presupuesto cuentan ustedes?
-No lo podría decir, no sería correcto, no lo manejo exactamente, preferiría que no...
Cuando se le insiste en que todos los programas de salud dicen sus montos, responde: -Es un presupuesto exiguo. No llega a los 10.000 (¿mensuales?).
El doctor Materazzi, junto a los doctores San Martín y Macagno, crearon durante la década del 60 el primer servicio de atención al drogadependiente en el país, con 30 camas en el Borda. López Rega lo disolvió. En este momento, Materazzi afirma: "Yo luché despiadadamente para implantar este programa. Hoy le digo que el Borda no es el lugar más indicado para poner un servicio de atención al dependiente. Es como poner un lobo en un gallinero. El paciente psiquiátrico está indefenso, en su mundo de delirio y de la imaginación. El dependiente al alcohol -o a la droga- es un paciente lúcido, en líneas generales no es psicótico y se aprovecha del otro. Lo usa como mandadero, lo roba y lo viola. Usted pone una banda ante gente indefensa. Salen y vuelven con copas. Yo le digo al jefe del servicio que los desintoxique y les dé el alta enseguida. Dada la situación que vive el país, un hospital como éste es un exquisito aguantadero. Comida gratis, cama, calor, atención médica y protegido por cierta impunidad porque está en el loquero. Yo tengo la solución, como hacen en otros países, la he propuesto a las autoridades pero aún no he sentido eco".
Las cifras no son sólo cifras. Las cifras son seres humanos que están destrozados. Y no sólo están destruidos ellos sino quienes los rodean. Es hora que nuestro país, contando con la abultada cifra que destina a su presupuesto en salud, enfoque el problema con seriedad. Dice Uequín Alegre: "Creo que la única manera de suavizar la violencia que estamos viviendo es intentar reconstruir la solidaridad que hemos perdido. Ese vínculo social que nos ayuda a mantener una fuerza comunitaria. ¿Cómo se logra? A través de la educación, del respeto, de una buena nutrición, de una buena protección social. Sólo resaltando los valores sociales se pueden disminuir las cifras del alcoholismo. Es importante la tarea realizada por Alcohólicos Anónimos, la de los médicos en los consultorios externos de los hospitales, pero es necesario que el Estado invierta más dinero para reforzar lo que ya existe y para formar equipos paramédicos que contengan y se ocupen del alcohólico afuera del hospital. El alcoholismo es una enfermedad social y, como tal, el Estado la tiene que tratar".
La tarea silenciosa de A.A.
Alcohólicos Anónimos se fundó en Estados Unidos el 10 de junio de 1935. En nuestro país, nació el 12 de diciembre de 1952, por el esfuerzo de un alcohólico recuperado, don Héctor G. A partir de allí comenzó a crecer en forma lenta y progresiva. "Nosotros -dice con orgullo Carlos H.- somos pioneros en los grupos de autoayuda".
Funcionan alrededor de 800 grupos en el país, y cien en Capital. Es una entidad de bien público y gratuito, integrada exclusivamente por alcohólicos y funcionan en capillas, colegios, hospitales y otras instituciones. Todos sus integrantes trabajan para subsistir y dedican sus horas libres al oficio de ayudar al que sufre.
"Todos los que integramos los grupos -relata Carlos H.- somos alcohólicos recuperados. Con cuatro personas y un coordinador ya formamos un grupo. Hacemos terapia de grupo. Somos hombres y mujeres que compartimos nuestras experiencias y sufrimientos. Se cuida muchísimo a la persona que recién se integra. En general llegan muy confundidos, con todo el peso del mundo sobre sus espaldas. A veces no quieren hablar durante meses. Aquí encuentran cooperación y comprensión. Todos sabemos lo que hemos sufrido y lo que se sufre. Somos como una familia que quiere vivir"
A.A. está orientado exclusivamente hacia la recuperación personal y la sobriedad continuada de cada persona que llega a la organización. No realizan trabajos investigativos o educativos, tampoco ofrecen tratamientos médicos o psiquiátricos. Aunque sí recomiendan adónde recurrir en caso de necesitarlo. Tienen un programa de 12 pasos: "El primer paso -afirma Carlos H.- es aceptar la derrota con el alcohol. Es lo más difícil, un alcohólico generalmente considera que él maneja la situación y puede dejar la bebida cuando se le antoja. Y no es así. Nuestra consigna es: No a la primera copa durante 24 horas. El alcohol es traicionero, la copa está ahí, acechando. Y el alcohólico suele ser bastante mentiroso y tramposo para agarrarla. Cualquier pena es un motivo"
Reconocen claramente tres etapas en el bebedor: la del payaso, aquel que se pone alegre en las fiestas; la del tigre, cuando se vuelve agresivo; y la del chancho, aquel que ya no puede manejar su propia vida y se abandona totalmente. "La abstinencia -dice Carlos H- es muy dura. Manos y mente ocupadas. Muchos han perdido todo lo que tenían por el alcohol. Trabajo y familia. Por eso es importante la contención de un grupo, la palabra de afecto, ese beso de la compañera que sabe lo que está padeciendo. El saber que antes de prenderse a una copa, puede llamar por teléfono y siempre va a ver una voz que lo escuche. Aquí se enseña, entre otras cosas, a ser sincero con uno y con los demás".
Un hospital como una aldea
Por Miguel Angel Materazzi
El objetivo de Finteco -Fundación para la Investigación Interdisciplinaria de la Comunicación- es investigar la comunicación normal y patológica a través de la psicología, el psicoanálisis, la psiquiatría y otras disciplinas afines. Se establece así el estudio sistematizado de la psicopatología, filosofía, sociología y la Mass media Hace treinta años creé el Programa Preventivo Permanente que se desarrolla desde entonces y se convertirá en la apoyatura logística de un proyecto que dirijo para la Prevención-Tratamiento y Rehabilitación del paciente drogadependiente.
Este sistema es único e inédito en el país. La idea básica es transformar el esquema del hospital en una aldea. No es un proyecto faraónico.
Es un inmenso centro, rodeado de verde, sin muros, ubicado posiblemente en la provincia de la Pampa, con un sistema de internación que reproduzca la convivencia social. El esquema del hospital tiende a aislar al paciente. Yo no soy partidario de una larga internación porque convierte al individuo en un Lazaretto del lugar. En este proyecto la internación dura entre 45 y 90 días.
Consta de dos casas -una para hombres y otra para mujeres, tipo bungallows, con cinco habitaciones cada una y sus respectivos baños privados. En cada habitación duermen dos personas. Un supervisor social administra cada casa. Ambas tienen un comedor, cuyo objetivo es la comunicación de los pacientes.
Existe otro edificio donde funciona dirección y administración. Un tercer predio donde acuden los pacientes para recibir su tratamiento: psicoterapias expresivas, individuales, grupales y multifamiliares; cine, música, teatro, pintura, literatura y cerámica; expresión corporal. Cuenta también con enfermería, laboratorio y un amplio gimnasio.
La idea es que el paciente salga para realizar cada actividad. Cuántos más escenarios existen, mejora la salud mental. Prepara también al paciente para su reinserción en la sociedad.
De menor a mayor
Según datos proporcionados por el Programa Nacional CUIDA
- Abstemios: Aquel individuo que no bebe o lo hace en condiciones excepcionales moderadamente (menos de 100cc de alcohol)
- Bebedores moderados: Aquel que ingiere tres días por semana menos de 100 cc de etanol por día. O presenta menos de 12 estados de embriaguez por año
- Bebedores excesivos: Aquel que en forma habitual ingiere más de 100 cc de etanol por día (1 litro de vino, 2 litros de cerveza o medio litro de bebidas destiladas). O presenta más de doce estados de embriaguez por año, con algún grado de incoordinación motora. También se denomina así al individuo que consume hasta 20% de las calorías alimentarias en alcohol.
- Alcohólico: Presenta dependencia física al alcohol. Obliga al individuo a no poder detenerse o abstenerse después de haber comenzado la ingestión del mismo. Al suspender la ingesta por horas se produce el síndrome de abstinencia, que se manifiesta en distintas funciones corporales. Este consume más del 20% del total valórico de su dieta en alcohol.
Para pedir ayuda
Ante cualquier problema derivado del alcohol o por intoxicación alcohólica, acuda al depto de Toxicología de cualquier hospital
- AA (Alcohólicos Anónimos) 931-6666.- Hipólito Irigoyen 2858
- Al Anon (Familiares de alcohólicos) 326-3389
- Al Ateen (Problemas con adolescentes) 326-3389
- CUIDA (Control del Uso Indebido del Alcohol) 381-8911/47 int 557.- Córdoba 2415.- 4 piso
- CADA. (Consejo Argentino del Alcoholismo) 342-4942
- Casos extremos: Hospital Municipal José P. Borda: 305-6666 Dr. R. Carrillo 375.- Hospital Nacional Braulio Moyano: 301-3655/59. Brandsen 2570
Texto: Agustina Roca
Fotos: Daniel Caldirola
1
2Laura Romano, nutricionista especialista en dietas: “Ni las medialunas engordan ni las tostadas light adelgazan”
3Pinky y Paul Newman: el romance inesperado entre la mujer más famosa de la televisión argentina y el hombre más lindo de Hollywood: “Pasó de todo”
4En fotos. Una comida chic en Pasaje del Correo, arte en la casa de Victoria Ocampo y una muestra de fotos en Recoleta



