
Puro oro negro
Eminem lo hizo. O al menos es el responsable de que 50 Cent y Nelly, dos de los raperos más vendedores de los Estados Unidos, desembarquen en las disquerías locales. Con ellos, el gangsta rap vuelve al centro de la escena después de un largo período de silencio autoimpuesto
1 minuto de lectura'
Si en 2002 el hip hop copó los primeros lugares en los charts norteamericanos, este año la tendencia no sólo se repite sino que sigue cuesta arriba. La nueva esperanza del gangsta rap, 50 Cent, se mantiene en el segundo lugar del Top 200 de la Billboard y en el primero en la lista de hip hop. Su álbum debut, Get Richt Or Die Tryin´ (hazte rico o muere en el intento) ya vendió 4 millones de copias y empieza a escalar en la Argentina. Ahí está el tema: luego de la eminemanía, el Elvis del rap dejó una puerta abierta para que aquí también se edite este género y no sean sólo lanzamientos esporádicos.
Luego de vender 8 millones de unidades de The Eminem Show en todo el mundo (40 mil en el país) y 3 millones de la banda de sonido de su película, 8 Mille (aquí 10 mil), el crédito de Detroit y líder del colectivo D12 parece haber contagiado a las filiales locales de los grandes sellos. Al reciente lanzamiento de 50 Cent se le suma el carismático Nelly, uno de los más vendedores en el último año. Diez meses después de su lanzamiento en los Estados Unidos, acaba de salir Nellyville (más de 5 millones de copias en todo el mundo), segundo álbum del rapero de Sant Louis y sucesor de otro pez gordo, Country Grammar , que pasó la barrera de las 9 millones de unidades vendidas.
Entre las chicas, la edición de los últimos dos discos de Missy Elliot ( Under Construction y Missy E... So Addictive ) se asemejó más a un milagro que a la tendencia que ahora nos ocupa. Una de sus protegidas, la Moulin Rouge Lil´Kim , está impactando no sólo por su imagen, sino también por el contenido de su reciente La Bella Mafia , que quizás se edite en el país en las próximas semanas.
Paraíso gangsta
En las calles porteñas hay un afiche elocuente: uno a uno nos fuimos quedando sin trabajo. Algo similar ha sucedido en la historia del gangsta rap: uno a uno se fueron quedando sin cuerpo, aunque quintuplicaron, en algunos casos (Tupac Shakur, Notorious B.I.G.), las ventas que experimentaron en vida. La historia de 50 Cent (50 centavos) no es sólo la última que el género tiene para contar en las páginas de música y en las policiales, pero sí la más intensa.
Retrocedamos un poco. Había una vez un tal Sean Puffy Combs, alias Puff Daddy (ahora P Diddy) que luego de destacarse como director artístico de Uptown Records creó un sello, Bad Boy Entertainment, con el que terminó de moldear el rap de la Costa Este. A su puerta llamaron y entraron Notorious B.I.G., su mujer, Faith Evans y Craig Mack, entre otros. En paralelo, crecían sus archirivales, los de la escudería Death Row Records, capitaneados por Tupac Shakur y Suge Knight, es decir, los mayores exponentes del rap de la Costa Oeste. Sí, se parece al basquet de la NBA, dividido en costas y conferencias, solo que esta separación no es meramente organizativa, sino que tiene más que ver con odios como los que muestra Martin Scorsese en Pandillas de Nueva York que con distancias.
Las muertes de Shakur, en 1996, y de Notorious B.I.G., en 1997, le pusieron al gangsta rap la sangre que prometían sus letras. Un caído por bando y a guardarse un rato largo. A la sombra de ellos crecía, en los bajos fondos de Nueva York, la reputación de 50 Cent. Aún lo llamaban Curtis Jackson cuando vio, a los 8 años, cómo asesinaban a su madre, una conocida traficante de drogas. El, claro está, heredó el negocio, se dedicó a la venta de crack y en poco tiempo logró alzarse con la nada despreciable suma de 5000 dólares diarios. Su primer arresto llegó por un error propio. Las ampollas de crack las ocultaba en sus zapatillas y un día fue a la clase de educación física con el par equivocado. A partir de ahí, una andanada de arrestos, entradas y salidas de prisión, todo entre 1994 y 1996, año en el que conoció a Jam Master Jay, de Run DMC, pionero del hip hop.
"Tener una biografía como la de 50 Cent detrás de tu música es algo fundamental", señaló hace un tiempo Eminem con ojo clínico, que primero reparó en sus historias gangsteriles, luego en sus rimas picantes y, finalmente, le cedió una birome para que firmara con su sello, Shady Records. Quizá por aquello de que si no puedes con tu rival únete a él, el bueno de Marshall Mathers y su protector, el productor Dr. Dre, lo incorporaron a su team, luego de que Columbia le devolviera a 50 Cent su contrato por los dolores de cabeza causados.
Después de un aprendizaje de intensos tres años junto a Jam Master, Curtis Jackson firmó con Columbia por 250 mil dólares. El adelanto de 65 mil verdes arrojó la siguiente ecuación: 50 mil para el miembro de Run DMC, 10 mil en papeletas legales y sólo 5 mil para 50 Cent.
Un álbum, The Power Of a Dollar , pirateado hasta el cansancio porque nunca vio la luz, es el único registro de esos días. ¿Qué le llamaba la atención a los fanáticos del hip hop? Letras explosivas como la de How To Rob , en la que levantaba el dedo para atemorizar a los popes Jay Z, Puff Daddy y Will Smith, entre otros. "Raptaré a Kim y le diré a Puff, si quieres volver a verla mueve el c... y ve al cajero automático más cercano."
El temita le dio la popularidad under que marcaría el despegue definitivo de 50 Cent, pero, al mismo tiempo, se ganaría el odio de buena parte de la plana mayor. Primero lo criticó Jay Z ; luego Ja Rule no sólo lo acusó de haber sido el autor intelectual de un robo que sufriera en 2000, sino que también se desquitó mandando a un amigote a apuñalarlo. El joven de 26 años, definido por Eminem como "el más auténtico, el más enfermo y el más asesino de todos los raperos", apeló a su humor para descirbir la visita . "La madre de mi hijo me dio navajazos más peligrosos que ése."
Autos, mujeres y billetes
Nelly tiene cara de bueno, vende glamour, autos lujosos, chicas inaccesibles que viajan con él en inaccesibles autos descapotables, pero tampoco está tan alejado del gangsta rap como para poner cara de yo no fui. Ex integrante del colectivo de raperos St. Lunatics, viene de Saint Louis, uno de los tres puntos clave del llamado Dirthy South (sucio sur). El triángulo lo completan Nueva Orleans (tierra comandada por Master P) y Atlanta ( propiedad de Ludacris). El rapero, que lleva vendidos 14 millones de copias de sus dos discos, está tan mal visto en su lugar de origen que en los shoppings de Saint Louis no le permiten la entrada a los que visten como él, es decir, con una gorra ladeada, un pañuelo atado en la frente y una curita en la mejilla que nadie sabe qué tipo de marca cubre.
Si con Country Grammar se presentó en sociedad, con Nellyville terminó de moldear su estilo: letras y actitud raperas, pero acompañadas con ropajes de R & B. Para su segundo disco contó con los Neptunes como productores de uno de los mejores temas del álbum, Hot In Herre, y varias estrellitas invitadas: Kelly Rowland, con la que canta a dúo Dilema (la canción también aparece en el primer disco solista de la ex Destiny Child, Simply Deep ) y Justin Timberlake, ex N´Sync, con el que cantó Work It . El dato: el video de este tema se grabó en la mansión Playboy.
Antes de Eminem, poco y nada. PEro después de la fiebre despertada por el Elvis del rap y de los premios recibidos (el Oscar fue el último), todo parece posible. 50 Cent y Nelly ya están aquí y es de esperar que Jay Z, Nas, R. Kelly, Lil´Kim y Queen Latifah sigan el mismo camino.
1
2En un edificio de leyenda: los 150 años de la tienda de moda y diseño que es parte de la historia moderna de Londres
3Albert Einstein y la clave de la felicidad: “No podemos resolver un problema de la misma forma en que lo creamos”
4Lo abandonaron envuelto en un trapo y, ocho años después, un estruendo lo alejó de quienes lo habían rescatado


