Pilar Sordo: “Hay que levantarse cada día con una actitud positiva, con una sonrisa en los labios, ser agradecido con la vida”
La reconocida psicóloga chilena sostiene que la felicidad no es un estado permanente de alegría, sino una decisión diaria que requiere voluntad, gratitud y la capacidad de enfocarse en lo que uno tiene; esta es la guia completa
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Para la psicóloga y conferencista Pilar Sordo, mediante la frase “Hay que levantarse cada día con una actitud positiva, con una sonrisa en los labios, ser agradecido con la vida”, el concepto de felicidad trasciende la visión simplista de una alegría constante. Según sus investigaciones, la felicidad se define como una elección consciente, una postura frente a la vida que permite transitar los problemas inevitables con una actitud propositiva.
Tal como declaró en Radio Sudamericana: “La gente está feliz no porque no tenga problemas, sino porque toman la decisión de serlo”. Este planteo no implica negar las dificultades, sino gestionar la respuesta emocional ante ellas. La autora enfatiza que la clave reside en levantarse cada jornada con una sonrisa, la cual funciona como un mecanismo de retroalimentación psicológica que reduce el estrés y mejora los vínculos interpersonales. Ser agradecido, añade Sordo, permite desplazar el foco de la carencia hacia la valoración de lo que sí está presente, para evitar caer en la trampa de la insatisfacción crónica.

En su perspectiva, la felicidad requiere de herramientas prácticas como la fuerza de voluntad, la fe y el sentido del humor. Según Sordo, es fundamental comprender que el bienestar no depende exclusivamente de las condiciones externas, sino de la actitud interna. En una entrevista con TV Andina, la experta señaló que, incluso en situaciones límite, como la enfermedad terminal, muchas personas logran desarrollar una sabiduría que les permite valorar el presente de manera más profunda que quienes se consideran sanos.
Esta capacidad de registro es lo que Sordo denomina el antídoto contra la discapacidad del alma, un estado en el que las personas, a pesar de tener satisfechas sus necesidades básicas, no logran conectar con las gratificaciones cotidianas como el bienestar físico, la alimentación o la calidez de los afectos. Para ilustrar este punto, la psicóloga chilena relata la historia de uno de sus pacientes, un hombre ciego de 40 años que logró superar un cuadro depresivo severo simplemente al registrar los pequeños eventos positivos de su jornada, desde el aroma del café hasta la gentileza de un desconocido.
“La felicidad es una decisión; yo decido libre y soberanamente si me quiero cargar la vida o no”, afirmó la psicóloga en su relato sobre este caso clínico. Este aprendizaje subraya que la felicidad es un músculo que se entrena y que, paradójicamente, a menudo es más accesible para quienes poseen menos recursos materiales, ya que no están cegados por la expectativa de una gratificación constante y vacía.

Pilar Sordo, nacida en Temuco, Chile, el 22 de octubre de 1965, es una de las profesionales más influyentes en el ámbito de la psicología latinoamericana. Su trayectoria abarca una extensa labor como columnista, escritora y conferencista. Es reconocida por su capacidad de analizar el comportamiento humano a través de investigaciones que combinan la psicología positiva con la experiencia empírica. Sordo se posicionó como una referente ineludible en temáticas sociales complejas, desde la dinámica de las parejas y la familia hasta la sexualidad adolescente y adulta.
Su enfoque se distingue por el uso de un lenguaje accesible para todo público, donde evita tecnicismos innecesarios para democratizar el conocimiento psicológico. Autora de obras superventas como Viva la diferencia, No quiero crecer y Lecciones de seducción, Sordo logró trasladar sus hallazgos académicos a la esfera pública. En su libro Bienvenido Dolor, profundiza en la gestión del sufrimiento como parte integral de la experiencia humana, con lo que sostuvo que el crecimiento personal es imposible si se busca siempre hacer exclusivamente lo que uno quiere.
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