Los propietarios quieren dejar de ser la variable de ajuste
San Isidro trasladó el costo del antidoping y los dueños de los caballos reaccionaron
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Hay revuelo en el turf. En pleno verano, las aguas se agitan. No hay paz. En el hipódromo de San Isidro se tomó otra decisión que tomó de sorpresa a quienes dieron por cerrado el tema cuando no se aplicó en 2016. Cayó pesada. La semana pasada, la comisión de carreras resolvió descontarles del premio a los propietarios el costo de $ 2500 más IVA del examen de antidoping que se les hace a los caballos tras cada competencia.
Para los dueños de los caballos, variable de ajuste casi siempre, resultó un sacudón. Lucio Fernández, titular del stud Luna Negra, fue uno de los primeros en exteriorizar su enojo: "Anoté bajo otras reglas. Mi caballo no va a correr porque lo retiro y, además, exijo que no me den la suspensión de 15 días (por no presentarlo), ya que cambian las reglas de juego. Sin propietarios no hay actividad. Entre todos tenemos que evitar que maten a la gallina de los huevos de oro. Si no actuamos, nos llevan puestos con intereses mezquinos que no responden a la actividad". Su caballo Teo Price es uno de los favorittos de la cuarta carrera de hoy.
En los últimos meses, San Isidro intentó cobrar inscripciones en todas sus pruebas y pagar premios según la cantidad de competidores, pero ambas situaciones fueron abortadas. También, hacer una carrera para caballos del interior con un costo de $ 50.000 por anotación, pero nadie se inscribió. Desde el hipódromo aseguran que son intentos de contrarrestar la reducción de ingresos en concepto de subvención que llega desde la Lotería provincial. Este mes, el cheque será de 27.000.000 de pesos, un millón menos que el de enero de 2016. "El 70% va a premios y se suma un 9% de lo que se juega. El Jockey Club dijo basta. No podemos perder más plata", explican los dirigentes.
Sin exámenes antidoping, las carreras no serían oficiales y todo quedaría desvirtuado, en estado de anarquía. Incluso, en caso de que sucediera, cualquiera de los hipódromos bonaerenses perdería los ingresos por la Ley del Turf. Es un escenario inviable. Antes, el hipódromo tenía ese gasto incorporado a los que solventa con el 30% restante del subsidio. Ya no.
Hay miradas que van más allá. "El día en que los hipódromos tomen medidas para aumentar los ingresos genuinos seré el primero en aplaudir, pero viven trasladando el problema", dijo Juan Rodríguez Salto, manager de Santa Inés, entre otros. Para Amílcar Garzía, director del haras Pentágono, existe un contrapunto: "Estamos todos de acuerdo en que esto así no va. Entonces, ¿para qué siguen anotando? Por un lado, veo los programas con muchos más caballos que en Palermo y todos se quejan de la categoría Alternativa [por 50% del premio], pero igual anotan. No creo que en las apuestas se note; la gente juega igual".
Manuel Grioni tiene sus caballos en Santa Fe. "Tengo una yegua para correr el miércoles y hay que hacer 500 kilómetros. Es caro el flete como para ir al p...", protesta. Su voz tiene mucho eco: gran parte de los anotados en San Isidro, Palermo y La Plata están alojados lejos de sus villas hípicas.
Desde Propietarios se informó que se hizo saber al hipódromo de la preocupación sobre el tema y Pablo Piffaretti, presidente de la comisión de carreras, pidió hasta pasado mañana para darles una respuesta. Mientras tanto, hoy San Isidro afronta un nuevo foco de conflicto.
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