Hacés ejercicio regularmente y cambiaste una dieta saludable pero aún así no bajás de peso, ¿por qué?
Cuatro hábitos o condiciones que ralentizan el metabolismo y atentan contra la intención de bajar de peso para ganar en salud
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Mantener una alimentación balanceada y buenos hábitos es clave para prevenir enfermedades. Sin embargo, algunos comportamientos aparentemente inofensivos pueden sabotear los esfuerzos por mantener un peso saludable, como el estrés, el uso de ciertos medicamentos, las porciones excesivas y los horarios desordenados de comidas.
Aunque muchas personas recurren a dietas restrictivas, estas no garantizan una pérdida de peso sostenible y, en muchos casos, generan un efecto rebote. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada ocho personas en el mundo vive con obesidad, una condición que se ha duplicado en adultos y cuadruplicado en adolescentes en las últimas décadas.
La obesidad va más allá de la apariencia física: aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer. Es por eso que distintos especialistas advierten sobre hábitos cotidianos que, sin darnos cuenta, contribuyen al aumento de peso.
Muchas personas no se dan cuenta de lo que hace que aumenten de peso hasta que suben cinco, diez o más kilos. Algo en su rutina, por insignificante que parezca, está generando ese impacto.
Lo que frena tu metabolismo
- Estrés y falta de sueño. Esto hace que aumente la producción de grelina (u “hormona del hambre”) y cortisol (u “hormona del estrés”, lo que eleva el apetito y los antojos de carbohidratos. Además, disminuyen la leptina, que es hormona que regula la saciedad. ¿Tiene solución esto? La meditación como hábito y priorizar un sueño reparador.

- Uso frecuente de antihistamínicos. Un estudio de la Universidad de Yale vinculó a los antihistamínicos con aumento de peso, posiblemente por su efecto en el apetito y la reducción de actividad física.
- Porciones más grandes de lo necesario. Investigaciones de la Universidad de Liverpool demuestran que consumir grandes porciones de comidas, aún cuando de trate de alimentos saludables, promueve el aumento de peso. Varios nutricionistas sostiene además que los empaques de comida pronta para calentar o consumir muchas veces presentan porciones engañosas: lo que se vende como una porción “individual” puede llegar a contener lo que desde un punto de vista nutritivo puede llegar a ser hasta dos o tres porciones.
- Comer en horarios irregulares. Un estudio del Hospital Brigham & Women’s (2017) asoció comer cerca de la hora de dormir —cuando actúa la melatonina— con mayor acumulación de grasa. Saltarse comidas también lleva a picoteos poco saludables.
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