
Crianza: cómo es el método de los 5 diques para establecer límites amorosos
5 de febrero de 2019 • 17:29

Castigar no funciona tan bien como retar y explicar - Créditos: Janko Ferlic / Unsplash
¿Tu hijo se porta mal? ¡Genial! Quiere decir que se está construyendo como un ser autónomo y no como un robot. Un niño es inmaduro y hay montones de cosas que no sabe al nacer, por eso puede y debe portarse mal.
¿Qué hacer en estos casos? ¿Castigarlo (violentar con palabras, chirlos, penitencias y aislamientos)? No. Retarlo. Poner en palabras, limitando positivamente en un marco de empatía y amor, lo que no permitimos que hagan porque tiene una consecuencia negativa.
Retar ayuda a la construcción de los diques fundamentales. Veamos.
Los diques contienen las pulsiones
En 1905, Sigmund Freud, conocido como el padre del psicoanálisis, escribió un texto que fue controversial, sobre todo porque se refería a la sexualidad infantil y la genitalidad adulta. Aún hoy este texto genera polémica, porque hace referencias a supuestas desviaciones que hoy no son vistas como tales (como la homosexualidad). Lo importante es que el eje de ese escrito son las llamadas pulsiones, esas fuerzas que nos impulsan a llevar a cabo una acción con el fin de satisfacer una tensión interna. Todo aquello que deseamos hacer pero que, si queremos cuidarnos y socializar con un otro en el marco de una cultura, debemos contener. ¿Y qué contiene a estas energías? Los llamados diques. Freud propone cuatro diques para esas pulsiones: asco, vergüenza, moral y estética.
"Son precisamente estos cuatro diques a los que los y las expertas en crianza estamos volviendo a prestar atención", dice Karina Pintos, psicóloga experta en crianza. "Y yo agrego un quinto: el peligro".
Los niños nacen libres. Para poder crecer y descubrir el mundo necesitan poner su energía en los otros y en los objetos. Su egocentrismo es necesario para saber dónde están parados; pero llega un momento en que tenemos que limitar conductas.
El dique del ASCO
Tiene que ver con cuidarme en función de mi autoconservación, la pulsión que prima por sobre cualquier otra. Esto, que de grandes ya lo tenemos naturalizado, necesita ser incorporado durante los primeros años de vida. Si no tuviéramos asco, quizás comeríamos caca. ¿Cuántos nenes van y meten la mano en su propia caca o en la de un perro?
El dique de la MORAL
Este dique tiene que ver con lo que está permitido y lo que no. Está relacionado con las represalias que puede tomar el otro. Por ejemplo, un nene les puede decir a tres nenas si quieren ser su novia y si se quieren casar con él. Explicarle que alguna de las nenas puede sentirse dolida es ayudar a construir este dique. Si nuestro hijo nos pega le explicamos que nos duele y eso no está bien.
El dique de la VERGÜENZA
Muchas personas no están de acuerdo con crearles vergüenza a los niños. Hay teorías que dicen que deberíamos poder salir desnudos a la calle, y que eso no da derecho a nadie a hacernos nada. Pero, lamentablemente en nuestra sociedad hay gente que no lo entiende así, y puede causar daño a los más pequeños. Por eso tenemos que enseñarles desde chiquitos a cuidar su cuerpo. (Y, por supuesto, no subimos a nuestras redes fotos de ellos desnudos).
El dique de la ESTÉTICA
Si dejamos un ropero a disposición de nuestro hijo, seguro se nos aparece vestido de cualquier manera. Éste es el más cultural de los diques. Tiene que ver con vestirse, peinarse y asearse según las normas de la cultura.
El dique del PELIGRO
Al igual que en los otros casos, la sensación de peligro no es innata. Por eso un nene puede ir derecho a meter los dedos en un enchufe o mandarse directo a la calle. ¿Qué hacer? ¿Alarmarlo a los gritos? No, le explicamos que si no nos da la mano un auto que pase lo puede lastimar y le va a doler.
¿Cuándo construimos estos diques?
Los tenemos que empezar a establecer a partir de los 2 años, para que se termine de construir para el período de latencia, que se da a partir de los 6 años. A esa altura el niño pone sus energías en los aprendizajes intelectuales. Cada uno tendrá sus tiempos, y no podemos pedirles cosas que no pueden dar. También es importante entender que es un proceso, no algo inmediato ni automático.
¿Cómo establecerlos?
La forma principal es el modelo. Tu hijo recibe todo lo que le das, tanto tus ejemplos buenos como los malos. Que lo que decimos a nuestros hijos sea coherente con lo que hacemos. Esto es fundamental.
La forma 2 es, desde la palabra y la mirada empática , generarles un pensamiento analítico y crítico. Nunca desde el autoritarismo. Ayudarlos a pensar. "Pensar con ellos, no por ellos", dice la licenciada Pintos.
No hay fórmulas en esto, porque el proceso se va a dar de acuerdo con las características de nuestro hijo. También es importante tener en cuenta que él o ella están insertos en dos culturas a la vez: la familiar y la escolar. Estos diques se hacen en función de las dos culturas. Si en salita de 5 no se permite pegar, entonces yo como mamá, no puedo proponerle que a ante un ataque él les pegue a sus compañeritos. Tiene que haber cierta consonancia entre sus dos pequeñas sociedades.
Experta consultada: Karina Pintos, psicóloga especializada en crianza. Madre de cuatro varones de 21, 12, 5 y 2. IG: @consultoriodecrianza, www.licenciadakarinapintos.webnode.com
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