
Angelina Jolie: angel negro
"Sé temeraria, sé osada, sé libre", le dijo su madre desde chiquita. Y ella obedeció. Hasta tal punto que su personaje carnal resultó casi calcado del más temerario y sexy de los personajes virtuales: Lara Croft
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"Sé temeraria, sé osada, sé libre", le dijo mamá Marcheline a su hija Angie. Y ésta obedeció al pie de la letra. Porque desde que su magnética cara de labios abultados y ojos saturninos apareció en la pantalla, Angelina Jolie alimentó con material jugoso la industria del chisme.
A pesar de que hasta ahora sólo participó de una docena de películas olvidables, Jolie se las arregló para que la crítica siempre rescatara su trabajo de entre la paja; y a fuerza de declaraciones controvertidas, belleza y carisma, su imagen se fue instalando en el inconsciente colectivo.
De hecho, cuando en un artículo aparecido recientemente en la revista New Yorker se les preguntó a cuatro de los más conocidos chimenteros de la Gran Manzana sobre qué celebridad les gustaba más chismorrear, tres de ellos afirmaron, sin pensarlo dos veces: ¡Angelina Jolie! Y Liz Smith, reina de la prensa del corazón norteamericana, agregó que siempre está esperando enterarse de cuál es su nueva locura.
La Jolie da tanto de qué hablar que hasta se la llegó a comparar con el trágico ícono de Marilyn. Hay que reconocer que similitudes no le faltan: como la Monroe, Jolie es toda contradicción: aniñada y siempre colgada del brazo de su marido, y al mismo tiempo independiente y con una fuerte personalidad. En el amor, estuvo vinculada a varios de sus coprotagonistas masculinos, y finalmente se inclinó por un hombre mayor; se casó y se divorció joven. Y la lista sigue.
En su cuerpo, con un poco de astucia, se puede leer la historia de su vida. Sus tatuajes no son delicados delfines ni rosas en la pelvis sino, por ejemplo, una cita de Tennessee Williams ("Una plegaria para los corazones salvajes, mantenidos en jaulas"); otro en el abdomen está en latín ("Lo que me alimenta también me destruye"), tampoco falta el nombre de su esposo (el reconocido actor-director-escritor Billy Bob Thornton) o la inicial de un antiguo novio (Timothy Hutton).
Hija del legendario John Voight y la actriz Marcheline Bertrand, Jolie empezó a estudiar actuación a los 11 años, en el Lee Strasberg Theater Institute. Sin embargo, su debut en la pantalla fue junto a su padre, a los cinco años, en una oscura comedia dirigida por Hal Ashby, Looking to get out.
Se podría atribuir esta temprana inclinación por las cámaras a la influencia del entorno, pero no. Si le hubiesen preguntado en ese momento qué quería ser cuándo fuese grande, la respuesta hubiese dejado helado a más de uno: ni modelo, ni presentadora de televisión, ni siquiera astronauta, médica o monja... Angelina Jolie quería ser directora de una funeraria.
Con el peso que implica ser segunda generación de una familia de actores, Jolie perdió su apellido paterno en algún callejón, sacó pecho y tomó la profesión por asalto. "Ni siquiera me crié en el ambiente de Hollywood, porque para cuando yo nací, mi papá ya casi no estaba trabajando -repitió en varias ocasiones-. No tenía claro que quería actuar, sólo sabía que tenía la necesidad de expresarme, explicarle cosas a la gente. Hay personas hábiles para combinar y mover oraciones en una página, yo soy muy buena tratando de explorar diferentes emociones y escuchando a la gente, sintiendo cosas. Eso es un actor, creo. Así que supuse que eso era lo que tenía que hacer."
Pero no nos adelantemos. John y Marcheline se separaron cuando Angelina tenía sólo un año; a los ocho se encontró cambiando la soleada Los Angeles por Sneden´s Landing, a una hora de Manhattan, para volver a California cuatro años más tarde, justo cuando se empezaban a insinuar en la por ese entonces ya nada edulcorada Jolie los primeros síntomas de la rebeldía adolescente. "Trece, catorce, esa definitivamente fue una mala época" recordó ante la prensa. Para inaugurar la adolescencia mudó al novio a su casa y se compró un par de cuchillos con los que solía jugar sin inocencia. "Supongo que me cortaba porque creía que no podía sentir nada. Pero para cuando cumplí 16 ya había exorcizado todo eso del organismo", recuerda con una carcajada.
Otra vez en New York, encontró trabajo como modelo y participó en videos musicales de Meatloaf, Lemonheads, Lenny Kravitz, y los Rolling Stone, entre otros. A los 20 ya estaba casada con el inglés Johnny Lee Miller, su coprotagonista de la película de culto, Hackers.
Pero, como buena chica mala, ni pensó en casarse de blanco: se puso unos pantalones negros de goma y una remera blanca en la que escribió el nombre de su futuro esposo con sangre ("Era lo mínimo que podía hacer para que fuese una velada especial", dijo en esa ocasión).
El matrimonio duró algunos años, y al mismo tiempo que se desintegraba, la carrera de Jolie se iba fortaleciendo y los medios se ocupaban más de ella. Con el papel de Gia Carangi, una supermodel lesbiana que se contagió de sida y murió muy joven, llegaron los premios.
Pero la película afectó mucho su débil equilibrio emocional. "Sentía que no vivía en este mundo. Era muy dark, y no tenía esperanzas de asentarme. Pensaba que no iba a poder tener más los pies en la tierra, no lograba sentirme centrada o segura, creía que me iba a consumir hasta apagarme", confesó tiempo después.
El remedio mágico fue pasar un año sola, reflexionando, estudiando historia del cine en la New York University y... el amor, por supuesto.
Su primer trabajo después de esta tregua fue interpretando a la esposa de Billy Bob Thornton en Pushing Tin, película que pasó sin pena ni gloria y en la que éste interpretaba a un controlador de vuelo. El encuentro le dio otro vuelco a su vida. "Conocí a Billy y todo cambió -afirmó Jolie a la revista Premiere-. En muchos sentidos, nos persiguen los mismos fantasmas. Y creo que nos entendemos y aceptamos tal cual somos, completos. Siento que estoy con alguien que realmente quiere que sea lo que soy, quien soy, como soy, y que me deja ver quién es él. Eso hace que, en la vida, todo sea más real."
Y, como le había dicho su madre, una vez más Jolie volvió a ser "temeraria, osada, libre". El año último se casó con Billy Bob, que la dobla en edad, vía Las Vegas, en una ceremonia de US$ 200 y monedas, de la que nadie supo nada hasta después de consumada.
Seis meses, auguraron algunos. Si superan los cuatro meses juntos va a ser mucho, dijeron otros. Sin embargo, la pareja superó todas las expectativas: no sólo todavía sigue viento en popa, sino que para estar juntos hacen sacrificios dignos de una novela de Dumas.
Ella viajó de Londres a Los Angeles y volvió al día siguiente, sólo para acostarse a su lado y "poner mi cabeza en su cuello. Lo inaudito es que, contrariamente a la imagen que la gente tiene de mí, una suerte de animal sexual, nunca me gustó que me tocaran. En cambio, con Billy, no puedo evitar estar todo el tiempo encima de él".
El hizo hizo frente a su fobia por los aviones, soportó como un caballero en busca del grial el vuelo transatlántico y la fue a visitar a Londres, donde su flamante esposa pasó varios meses filmando Lara Croft: Tomb Raider.
Tomb Raider ya era un fenómeno en el mercado de los juegos electrónicos cuando la Paramount Pictures consideró por primera vez la idea de llevarlo a la pantalla grande. Su protagonista, Lara Croft, era una megaestrella del ciberespacio: la encarnación de una fantasía hecha heroína cibernética para los chicos adolescentes y un icono para las chicas.
Desde su lanzamiento, en 1996, fue uno de los productos más exitosos de la historia de la industria de los juegos electrónicos. Algo que sorprendió a quienes ponían en duda la elección de una heroína como protagonista. Sin embargo, ésa fue la clave del éxito. Tomb Raider se puso inmediatamente a la cabeza de las estadísticas y recibió varios premios de las más prestigiosas revistas especializadas en el tema.
"El de Lara Croft es un personaje buenísimo -dijo Jolie en la conferencia de prensa que se realizó en Camboya, mientras estaban filmando-. Sin embargo, debo admitir que al principio no tenía muchas ganas de hacerlo. Me parecía que el personaje era realmente estúpido y no lo suficientemente duro. Pero reescribieron el guión y ahora es ese tipo de película sólida y loca al mismo tiempo, con mucha energía, que te tira del asiento."
¿Estúpida? ¿Débil? Muchas actrices hubiesen dado cualquier cosa por obtener el papel de la heroína más famosa de la cultura teen. Incluso Elizabeth Hurley, Sandra Bullock, Denise Richards y hasta Demi Moore deben haberse desilusionado cuando los productores se decidieron por Angelina. Sin embargo, las declaraciones de la Jolie no sorprenden cuando se sabe que ella rechazó la oferta de Drew Barrymore para ser uno de los Angeles de Charlie. "Mi idea de una película divertida era Gone in 60 seconds, donde hice de una chica tuerca, ex ladrona de autos, y todos mis compañeros eran hombres. ¡Y encima aprendí a robar autos!" Pero no fueron sólo las ganas de filmar en lugares remotos y exóticos las que la ayudaron a convencerse de aceptar, porque según admitió: "Uno de mis motivos para hacer esta película fue que mi ex esposo Johnny Lee Miller se pasaba jugando al Tomb Raider todo el tiempo, así que yo solía competir con esta mujer electrónica. Hacer el papel fue la revancha de la mujer de carne y hueso, ¿no les parece?" Finalmente, no sólo accedió a protagonizar esta primera entrega de la heroína sexy, sino que ya se comprometió a participar -si es que las hay- en las próximas dos entregas.
Convertirse en Lara no fue ningún paseo por el parque: debió someterse a interminables jornadas de entrenamientos de todo tipo e incluso engrosar y moldear su masa muscular.
"Debo admitir que sumergirme en el mundo de Lara y vestir su piel ha sido a la vez pesado y divertido -acepta Jolie-, porque es una chica extremadamente dura y hasta un poco traviesa, lo que me encanta. Además, es realmente buena en lo que hace: no sólo es tan competente como un hombre, sino que si la ponen a competir con uno incluso le puede ganar, porque es mejor luchadora. Tiene un espíritu jovial y al mismo tiempo muy fogoso. Nunca pide perdón. Y a diferencia de un superhéroe, como Batman, por ejemplo, no está triste o tratando de exorcisar un hecho del pasado, sino que disfruta cada una de las cosas que tiene que hacer en sus aventuras. Cuando hablamos del entrenamiento me dijeron: No vas a simular como que sabés hacer todo esto; vas a vivir como Lara y vas a hacer las cosas que ella hace. Para eso te vas a entrenar -recuerda Jolie-. Y no estaban bromeando, hasta aprendí kickboxing." La preparación física fue sólo el principio de la aventura en la que aceptó embarcarse Jolie cuando firmó el contrato. Porque si bien una gran parte de la película se filmó en los estudios londinenses Pinewood (los mismos donde tradicionalmente se filma 007), también eligieron dos lugares tan espectaculares como remotos para filmar escenas de exteriores: uno, la fría Islandia (que hace las veces de Siberia); el otro, la sofocante Camboya.
Filmar en las heladas temperaturas de Islandia vestida con el ligero vestuario de Croft fue particularmente duro para Jolie, que debió pasearse en trineo hasta que el equipo (que estaban muy tibios en sus trajes térmicos) declaraba que estaba conforme con la toma. De la heladera, la producción se trasladó al horno: espectaculares locaciones en las ruinas de Angkor, uno de los monumentos históricos más imponentes del sudeste asiático, que habían permanecido vedadas a los equipos de filmación desde que se filmó Lord Jim, en 1964.
Después de negociar con el organismo que protege la herencia de Angkor Bat, el Apsara, que recibe ayuda financiera de las Naciones Unidas, al director Simon West y su equipo se les otorgó el permiso.
"Seguramente los espectadores no deben haber visto jamás estos escenarios -justifica West su elección-. Es más factible que conozcan las Pirámides, la Acrópolis y otras ruinas más famosas. Así que estas locaciones no sólo tenían a su favor la novedad, sino que además la fusión de la arquitectura antigua superada por la naturaleza realmente me pareció irresistible. Algunos de estos templos fueron abandonados hace 400 años y la jungla se apoderó de ellos."
West coincide con Jolie en que el mundo al que pertenece Lara Croft -e incluso ella misma- es una mezcla de elementos que se encuentran en las sagas de James Bond e Indiana Jones, pero también reconoce en ella ciertas marcas que pueden rastrearse en los personajes interpretados por Humphrey Bogart.
"En esta historia tenemos misticismo, locaciones exóticas, acción, intriga, drama. Y lo más divertido es que, como es la primera adaptación que se produce para la pantalla grande, no tuvimos que seguir ninguna fórmula ya establecida. Tuvimos el campo de juego totalmente abierto."
Frío, calor, quemaduras de lámparas, arneses tan apretados que cortan la circulación, tobillos esguinzados, nada de esto parece haber afectado a la dura Angelina. ¿Qué fue lo que más le molestó? Lo que seguramente más va a aplaudir el público masculino: el vestuario que resalta su cuerpo sinuoso, los shorts mínimos y las remeras ajustadas. Según aseguró: "Hay una razón por la que nadie me ha visto hasta ahora en minifalda. Soy como el resto de la gente: no creo tener un cuerpo fabuloso. Además, tiendo a sentarme como un hombre, así que las polleras cortas no son una muy buena idea, sobre todo para alguien que no siempre usa ropa interior".
La película será para toda la familia pero, como se puede apreciar, eso no impide que cada tanto Jolie haga alguna declaración displicente o temeraria que quita el aliento a más de uno.
Otro ejemplo: dijo que durante la filmación se enamoró de sus pistolas, al punto de que no le gustaba que nadie las tocara. "Me volví muy apegada a ellas", aseguró, y sabe usarlas.
También encontró muy constructivo aprovechar la ocasión para aprender sobre embalsamamiento, tópico cercano a su corazón si se recuerda que de chica quería ser directora de una funeraria.
Como la mayoría de las películas cuyos estrenos se convierten en hechos esperados durante meses, no hay duda de que Lara Croft: Tomb Raider será el cuarto blockbuster de la temporada. Peleará la punta del rating con La Momia regresa, Pearl Harbor y Shreck (que también se estrena en julio en nuestro país) más allá de con qué nos sorprenda -gratamente o desilusionándonos-. Contratar a Angelina Jolie de ahora en más será por lo menos 10 millones de dólares más caro y su sola presencia bastará para que a sus proyectos les den luz verde. La maquinaria ya se puso en marcha y será difícil de detener, a menos que en el futuro haga una mala elección tras otra (no olvidemos lo que pasó con Demi Moore), Jolie está destinada a engrosar el Olimpo de las Julia Roberts y las Meg Ryan -que no son muchas-, idolatradas y reverenciadas como a inalcanzables ídolos paganos de la belleza y el éxito, capaces de convertir en oro todo lo que las roza.
La Lara Croft real es virtual
La popularidad inmediata de que gozó Tomb Raider -el juego- ni bien salió al mercado, introdujo un nuevo concepto en la cultura de los juegos electrónicos: el de sex-symbol virtual. La imagen electrónica de Lara Croft fue tan bien recibida por los jugadores masculinos de juegos electrónicos que la heroína hasta protagonizó una sesión de fotos virtual para lanzar su segunda aventura. Sus creadores quisieron que Lara naciera en una aristocrática familia británica y fuera criada en los colegios más selectos del país. Huérfana da ambos padres a temprana edad -su madre murió al dar a luz y su padre, Lord Henshingly Croft, reconocido arqueólogo y aventurero, desapareció en una sus expediciones cuando ella tenía ocho años y se lo dio por muerto- fue criada para ser parte de la high society de Gran Bretaña, habla varios idiomas y es muy viajada. Pero a los 21 años un accidente cambiaría su vida para siempre. Volviendo a casa después de unas vacaciones dedicadas a esquiar, el avión de la joven Lara cae en el Himalaya. Unica sobreviviente del siniestro, se ve obligada a aprender a sobrevivir en ese ambiente hostil. Después de vagar durante dos semanas por esas tierras salvajes e inhóspitas, llega al pueblo de Tokakeriby, donde la socorren. Poco después de volver a Inglaterra se da cuenta no sólo de que la han desheredado sino de que la sociedad inglesa es un tanto claustrofóbica para ella. El accidente parece haber despertado el ansia de aventuras que heredó de su padre y dedica su vida a viajar a peligrosos y misterios lugares del mundo buscando extrañas criptas perdidas de imperios olvidados. Con un gran entrenamiento de combate, Lara no responde a nadie y sólo obedece a su deseo de aventura. Para mantenerse, vende las fotos y los artículos sobre sus exploraciones y piezas de importancia histórica que siempre encuentran un buen comprador. En la película encontramos a Lara enfrentando uno de sus mayores desafíos: descubrir dos mitades de un antiguo artefacto enterrado en el espacio y el tiempo. Esta misión la llevará a lugares peligrosos y mágicos: la antigua Tumba de la Luz Danzante, en Camboya, y al Templo de las Diez Mil Sombras, en Siberia. Poseer este artefacto significa poseer poder absoluto. Pero para obtenerlo, primero debe enfrentar a una poderosa y siniestra sociedad secreta. El destino del mundo está, una vez más, en las manos de Lara.
Haciendo carrera
Premios
Aunque muchos de los films en los que participó son casi olvidables, su actuación nunca pasó inadvertida y se la distinguió en el reparto y como revelación
- Globo de Oro
a la mejor actriz de reparto en una serie, miniserie o película hecha para televisión, por George Wallace
(1997) - Premio Revelación del National Board of Review
por Playing by Heart (1998) Premio Golden Satellite a la mejor actriz en una miniserie o película para televisión, por Gia
(1998) - Globo de Oro a la mejor actriz en una miniserie o película para televisión, por Gia
(1998) - Screen Actors Guild
a la actriz femenina (en el rubro película para televisión o miniserie), por Gia
(1998) - Globo de Oro
a la mejor actriz de reparto en un largometraje, por Girl, interrupted
(1999) - Screen Actors Guild
a la actriz femenina de reparto (en el rubro largometraje), por Girl, interrupted
(1999) - Oscar
a la mejor actriz de reparto, por Girl, interrupted
(1999) - Premio ShoWest
en el rubro actriz de reparto del año
(2000)
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