A 18 años de Star Wars Kid, el primer video viral que arruinó la vida de su joven protagonista
Se trata de una grabación personal de Ghyslain Raza en la que simula una batalla de la saga de George Lucas; unos amigos la viralizaron sin su consentimiento y el joven terminó en un psiquiátrico
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
Hace 18 años Ghyslain Raza, un joven canadiense, se grabó haciendo una coreografía de lucha inspirada en la saga de Star Wars, pero se olvidó la cinta donde lo había grabado en el Instituto donde practicaba y un grupo de compañeros lo tomó y lo viralizó. El joven terminó internado en un psiquiátrico y en el medio hubo una demanda por US$250.000.
Esto sucedió el 2 de noviembre de 2002, sin embargo, el 14 de abril de 2003 el material fue publicado en la desaparecida plataforma de descargas Kazaa, lo que provocó la reproducción y viralización inmediata del video. Una semana después, un reconocido desarrollador de videojuegos publicó en su blog otra versión del material en la que había reemplazado el palo que usó el joven originalmente por un sable láser de colores verde y rojo.
Días más tarde, el 29 de abril del mismo año, Andy Baio, un bloguero y tecnólogo lo compartió en su portal Waxy.org bajo el título Star Wars Kid, donde el material se reprodujo 900 millones de veces. Sin embargo, la popularidad que alcanzó Raza fue tal que fue objeto de burlas y discriminación por su peso. Para enmendar el error, Baio encabezó una colecta para darle una alegría al joven: según trascendió le dio un iPod y una tarjeta regalo de Amazon.

“Por muy agradable que sea tener un iPod, habría preferido que el video, que no tenía la intención de que nadie viera, hubiera permanecido en privado”, dijo Raza al The New York Times. “La gente se reía de mí y no fue nada divertido”, agregó.
Tras la viralización del material, Raza debió ser internado en un psiquiátrico. “Un periodo muy oscuro. No importa cuánto traté de ignorar a las personas que me decían que me suicidara, no pude evitar sentirme inútil, como si mi vida no valiera la pena”, afirmó entonces.
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Al ver lo que estaba pasando el joven, sus papás decidieron entablar una demanda por acoso contra las familias de sus compañeros que entregaron el material por US$250.000. Según argumentaron en la corte, su hijo había sufrido daños emocionales y psicológicos a partir de la difusión del material.
Tiempo después y con ayuda profesional, Raza pudo superar la mala experiencia y hoy es abogado y presidente de Patrimoine Trois-Rivières, una sociedad dedicada a la conservación de su ciudad que lleva el mismo nombre, en Québec.