Algunas de las marcas que Andrés Calamaro dejó en el rock argentino de hoy.
1 minuto de lectura'
Ponés la FM. En el dial, desde Coti Sorokin hasta la Mancha de Rolando; pasando por Pablo Dacal, Los Animalitos y los diagonales Guasones o Estelares... todos los hits hablan de lo “calamarezco”, casi como un síndrome del rock nacional de hoy: una enfermedad venérea que ataca el caudal compositivo de los exponentes rockeros con fuerte proyección en la alta rotación.
Y en el podio, con la claridad de los acordes mayores, la canción del 2004: “Está saliendo el sol”, deja el rastro que destila la influencia del Salmón. El mismo que, en persona antes del show de Intoxicados en Obras, pasó a visitar la sala del Pity, en Lugano. “Tenía muchas ganas de conocerlo y le pedí a Gustavo [Cordera] que me llevara a un ensayo de ellos”, dice Andrés entusiasmado por el raid-rocker. “En España escuché mucho su último disco [No es sólo rocanrol, 2003], me encanta. Hace mucho tiempo que escucho compositores que se nota que me escucharon, ¿entendés?. Pero, de ellos, Pity es el que me más me agrada”. ¿Quedó claro?





