
El poder y la gloria
Helen Mirren habla de su interpretación de la Reina Virgen en "Elizabeth I", telefilm nominado a 13 premios Emmy, y de la última misión de Jane Tennison en "Prime Suspect"
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LOS ANGELES.- En esta era de caducidad planificada, hay pocas cosas que se vuelven mejores con la edad. Entre ellas pueden contarse a los mejores vinos, el más sólido mobiliario de estilo y Helen Mirren.
Por supuesto que no es la única: esas grandes damas británicas de la actuación, las septuagenarias Judi Dench y Maggie Smith, continúan en su mejor forma.
Mirren tiene diez años menos que sus compatriotas (cumplió 61 el 26 de julio), pero ya se ha unido a ellas en lo más alto del escalafón dramático de su país.
Este año, además, Mirren emprenderá un raro desafío: volverse clásica para interpretar a Isabel I y moderna para encarnar a Isabel II, su sucesora actualmente en el trono de Inglaterra.
Y el papel central de "Elizabeth I", la flamante miniserie en dos partes producida por HBO y Channel 4 [que Hallmark estrenará mañana en nuestro país, a las 22, con repeticiones el miércoles, a las 17.40; el martes 15, a la medianoche, y el jueves 17, a las 20] es justo lo que se espera de ella. Por lo pronto, Mirren obtuvo una de las 13 nominaciones a los premios Emmy –mejor actriz de telefilm o miniserie– que aspira a llevarse la obra el próximo 27 de este mes cuando se entreguen las estatuillas a lo mejor de la TV norteamericana.
Torbellino de pasiones
La apasionante vida de Isabel I (1533-1603) ya ha sido llevada a la pantalla en numerosas ocasiones, entre las que se destacan la composición de Bette Davis en “Mi reino por un amor” (1939) y “La reina tirana” (1955) y la de Cate Blanchett en “Elizabeth” (1998), quien volverá a interpretarla el año próximo en “The Golden Age”.
Mirren encarna a la monarca como una soberana tan firme en sus convicciones como quijotesca en sus ideales, cuyas pasiones privadas están en constante conflicto con su imagen pública. Es que Isabel, explica Mirren en un hotel de Pasadena, “es un símbolo muy poderoso dentro del cual vive una persona absolutamente real, con sus inseguridades, miedos y pasiones”.
La intérprete prefirió concentrarse primero en la mujer y sólo en segundo término en su rol de gobernante. “Quería mostrar que era un personaje muy temperamental. Solía ser presa de fuertes pasiones, al punto de desmayarse de ira. Y, al mismo tiempo, le encantaba la comedia más vulgar y se reía tanto que se caía de la silla –dice la actriz–. Raramente amó con sabiduría y nunca en demasía. Sus sentimientos muchas veces amenazaron, pero nunca opacaron sus responsabilidades como reina. Aunque nunca se casó, tuvo dos romances que se convirtieron en serias amenazas a la estabilidad de la monarquía.”
Esas relaciones sentimentales, primero con el ya casado conde de Leicester (Jeremy Irons) y, más tarde, con el joven conde de Essex (Hugh Dancy), forman el núcleo de esta miniserie.
Elizabeth comenzó a coquetear con Essex, de 18 años, cuando tenía más de cincuenta, y al tratar de conquistarlo se comporta ella también como una joven dominada por las hormonas. “Aunque Leicester fue el amor de su vida, Essex fue decisivo para ella. Era hermoso y carismático, pero era una relación tan prohibida como desesperada para Isabel”, analiza la intérprete.
Muchas actrices, en su lugar, hubiesen exigido que sus escenas de sexo fueran más sugerentes que reveladoras, pero Mirren no tuvo problema en demostrar su falta de inhibiciones en sus explícitas secuencias con Dancy, conocido por su interpretación de Galahad en “Rey Arturo” (2003) y la miniserie “Daniel Deronda” (2004). “Me hizo sentir joven y hermosa, lo mismo que pasó con Essex e Isabel”, dice.
Soy lo que soy
Nacida en Londres de padre ruso, Mirren comenzó su carrera en el teatro a los 18 años con un salto al vacío: el papel de Cleopatra en “Antonio y Cleopatra” en el teatro Old Vic. Hizo su debut en el cine como Hermia en la versión de “Sueño de una noche de verano”, de Peter Hall, luego de lo cual comenzó a dar forma a una prolífica y prestigiosa carrera que combina las tablas, el cine y la TV.
Aunque era una estrella en Gran Bretaña, Hollywood supo poco o nada de ella hasta comienzos de la década del 90, cuando su interpretación de la dura pero vulnerable inspectora Jane Tennison (ver aparte) le ganó millones de fanáticos en este país. Era tiempo: Mirren vive en Los Angeles desde 1986 con el cineasta Taylor Hackford, a quien conoció cuando la dirigió en “Noches blancas”. La pareja se casó en 1997.
A diferencia de la mayoría de sus contemporáneas en los Estados Unidos, Mirren jamás ha hecho el intento de ocultar su edad detrás de inyecciones de botox y liftings. “Soy feliz con quien soy y hasta donde he llegado. Y sobre todo estoy contenta porque sé que siempre necesitarán gente vieja en las películas”, dice la intérprete.
Por ahora, sin embargo, ha puesto en pausa su envejecimiento para continuar con su larga lista de desafíos actorales. En “Shadowboxer” interpreta a una asesina a sueldo que intenta cumplir con su última misión con la ayuda del hijo de su amante (Cuba Gooding Jr.).
A continuación llegará lo que probablemente sea su apuesta más riesgosa: en “The Queen”, que se estrenará a fines de este año, Mirren vuelve al siglo XXI para interpretar a otra monarca, Isabel II. Dirigido por Stephen Frears, este drama biográfico se centra en la relación de la reina con el primer ministro Tony Blair (Michael Sheen). James Cromwell interpreta al príncipe Felipe de Edimburgo, el marido de Isabel desde hace casi 60 años.
La película seguramente creará polémica, ya que los británicos son muy sensibles en lo que atañe a la ficcionalización de su realeza, pero por lo menos en un sentido, Mirren irá sobre seguro. Esta vez, pueden estar seguros de que no habrá ninguna escena tórrida con jóvenes que podrían ser sus hijos.
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