Un texto que no tiene idóneos intérpretes
"La muerte de Danton", de Georg Büchner. Traducción: Gianera/Samoilovich. Versión libre de Roberto Villanueva. Elenco: Walter Quiroz, Javier Van de Couter, Iván González, Verónica Piaggio, Santiago Pedrero, Mariana Richaudeau y otros. Escenografía y vestuario: Julio Suárez. Dirección: Roberto Villanueva. En el Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543. Estreno: sábado 2 de abril de 2005.
En su breve y agitada vida (veintitrés años apenas: octubre de 1813 a febrero de 1837), el alemán Georg Büchner produjo al menos dos obras fundamentales en la historia del teatro occidental: dos tragedias, "La muerte de Danton" y "Woyzeck". Además, una suerte de comedia de magia, "Leonce y Lena", y una narración, "Lenz". Recibido de médico a edad temprana (su padre también lo era), desde su época de estudiante Büchner adhirió a los movimientos políticos que, entre 1830 y 1848, procuraban, en la Europa posnapoleónica, derrocar a las monarquías absolutas, sobrevivientes de la aventura bonapartista. Es a la luz de esos acontecimientos que se lee "La muerte de Danton". El genio del escritor supera, no obstante, la circunstancia temporal y proyecta su tragedia a la metafísica. La Revolución Francesa es aquí todas las revoluciones habidas y por haber, y sus protagonistas, Danton (el hedonista) y Robespierre (apodado el Incorruptible), se reencarnarán con los siglos en dos arquetipos: el moderado que propicia el regreso a la cordura y el fanático que, imaginándose designado por el cielo, quiere seguir derramando sangre para instaurar una pureza de la que él sería ejemplo.
El trasfondo de las reflexiones de Büchner es melancólico: toda revolución devora, como Saturno, a sus propios hijos (especialmente a los que la concretan) y el movimiento suele culminar en un régimen no muy distinto, y a menudo peor, que el derrocado. Los ejemplos abundan, hasta en la historia contemporánea (desde Napoleón hasta Stalin, Pol Pot, Fidel Castro). Danton, junto con su amigo Camille Desmoulins, será enviado a la guillotina por Robespierre (movido, al parecer, por las perversas insinuaciones del delirante y enfermizo Saint-Just), pero el Incorruptible, a su vez, sufrirá un destino acaso más cruel, que Büchner ahorra a los espectadores.
El lenguaje de la obra es de muy bella exaltación poética y necesita, sin duda, de actores experimentados. Roberto Villanueva, director de indudable trascendencia y trayectoria ejemplar, dice haber esperado veinte años para poner "La muerte de Danton" en un escenario porteño. Se ha arriesgado a hacerlo con un elenco juvenil, y las consecuencias son las previsibles. A los actores se los ve empeñosos, aunque tal vez no lo bastante entrenados. Walter Quiroz pone todo su potencial expresivo en un Danton sensual, alegre, lleno de esperanza en la vida, aún ante las puertas de la muerte. Pero se lo ve más preocupado por parecer que por ser, impresión que se traslada a todo el elenco (como si nadie creyera del todo en lo que le toca), con excepción de una intensa, creíble Verónica Piaggio. La extrañísima dicción de Iván González impide apreciar cabalmente sus dones. La puesta, minimalista, se desarrolla al pie de una gigantesca cuchilla de guillotina, cuya caída pone fin a una representación que, al margen de las objeciones, es decorosa y le permite al público local conocer por fin un texto admirable.
- 1
2Trabajó en Friends y en Beverly Hills 90210 y es hija de dos íconos de Hollywood: así está hoy Jennifer Grant
- 3
“La causa está frenada”: fue un famoso cantante, vivió un gran amor, pero tuvo un trágico final y hoy sus hijos piden Justicia
- 4
En la calle: a pesar de la generosidad de sus fans para pagar sus deudas, Mickey Rourke fue desalojado de su casa


