
Kasper Holten: "La obra es una denuncia de la hipocresía"
El director de escena danés tendrá a su cargo el desafío de revelar un rostro desconocido de Wagner
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Kasper Holten es un entusiasta inteligente. Director de la Royal Opera House de Londres y experto wagneriano, el danés demuestra por La prohibición de amar un interés bastante ajeno a la arqueología. "Lo que hay que tener en cuenta es que esta obra no se sostiene sólo como caso para eruditos. ¡Es entretenida! -dice Holten- Por eso, lo mejor sería no entender la obra como una simple curiosidad, sino como una obra que tiene un valor por sí misma."
-¿Por qué es importante llevar a la escena La prohibición de amar?
-Porque es una comedia sobre eso que es tan importante en nuestro mundo actual: ¡la hipocresía! Además, por supuesto, resulta interesante descubrir de dónde viene Wagner, antes de que se convirtiera en Wagner. Desde ya, en comparación con las obras maestras posteriores de Wagner, resulta mucho menos original y profunda, pero de todos modos denuncia esa hipocresía de la que hablaba y es una gran música para la escena.
-¿Qué diferencias encuentra entre Los maestros cantores y La prohibición de amar, las dos comedias de Wagner?
-Las diferencias son inmensas. En Die Meistersinger, un Wagner ya maduro estaba pensando su propio mundo, la relación entre los artistas y el público, y el conflicto entre tradición e innovación. Das Liebesverbot es menos personal para Wagner. No hay aquí ninguna disposición contemplativa de su mundo y sus experiencias, sino una apuesta al juego y a la diversión, casi como si hubiera sido necesario que escribiera una pieza en la tradición italiana precisamente para liberarse de ella. Pero debo agregar que si hay algo que conecte las dos óperas es la agudeza en la consideración de la hipocresía. Y uno de los grandes momentos de todo Wagner, la contemplación de la vanidad de Sachs en el acto III de Meistersinger, es, en cierto modo, la consumación de las ideas que Wagner había empezado a explorar en Das Liebesverbot.
-¿Puede concebirse La prohibición de amar como un Wagner antes de Wagner?
-Sí, en gran medida. Wagner encontró su voz en El holandés errante, una voz que cambiaría la historia de la música y del teatro. En Das Liebesverbot, trabaja todavía dentro de la tradición, pero hay atisbos en los que se advierte el Wagner que emergerá después. Lo que más sorprende es que, deliberadamente, alteró el texto de Shakespeare para hacer foco en los aspectos propios de la comedia y convertir todo en una pieza italiana, salvo por un personaje: ¡el malvado y el mayor hipócrita de La prohibición de amar es alemán! Esta ironía sobre sí mismo puede resultar sorprendente en Wagner, y en cierto sentido es casi un alivio.
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