El regreso de "Vivitos y coleando"
Desde el próximo sábado volverá a escena el celebrado espectáculo para niños de Hugo Midón
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El creador de tantos prestigiosos espectáculos para chicos presentará a partir del próximo sábado una nueva travesura de los payasos de "Vivitos y coleando". Como en 1989, cuando aparecieron por primera vez y en sus sucesivas versiones, los personajes se enfrentan con la realidad y la desafían. Esta vez también harán sonar las cacerolas...
Con su elegante madurez, el paso elástico del actor, la mirada recogida del creador, la sonrisa lenta provocada por imágenes interiores, el director Hugo Midón no puede disimular -ni lo intenta- su enojo ante la injusticia, la guerra, el terrorismo, la corrupción, la mentira, el corralito financiero y la burla a una democracia sostenida por los más débiles; ante la falta de remedios, la desnutrición infantil, la impotencia de los adultos sensibles en un país tan bello y generoso que ha sido despojado y maltratado.
Y su reacción a todo esto es una versión moderna de su espectáculo "Vivitos y Coleando". "A veces me da vergüenza -dice-, porque la gente viene a ver un espectáculo nuevo y me dice: "¡Muy lindo! Pero... ¿cuándo habrá otro "Vivitos..."?"
Autor y director de numerosos espectáculos que han divertido y maravillado a una platea de niños y adultos que lo ha seguido por generaciones, Midón reconoce que "Vivitos..." ha sido una presencia casi permanente en la última década de su profesión. "Estos payasos son personajes simbólicos muy fuertes que nacieron en 1989 en un programa que hicimos en ATC y que se llamaba precisamente así. Durante estos años hubo prácticamente cuatro: tres "Vivitos..." y "Locos Re Cuerdos", que fue prácticamente una recopilación de las mejores secuencias de los otros. Ahora sentí la necesidad de que volvieran."
Los mismos temas
"Al revisar el material, que es muy dúctil y me permite trabajar con mucha comodidad -dice-, me asombró su actualidad. Aunque cada vez hago una lectura diferente y es otra la manera de mirarlos, son los mismos temas. Y me doy cuenta de que lo que antes me parecía tenebroso, hoy me resulta francamente estúpido. Antes me refería más a la pelea cotidiana, esa que tenemos todos, al salir de casa cada mañana. Ahora hay referencias a la guerra, eso que me parece espantoso: abrir el diario todos los días y ver cuántos muertos hubo del lado de Palestina, cuántos del lado de Israel, cuantos en Afganistán. ¿Cómo se detiene esa maquinaria tan poderosa? Es el aniquilamiento. Siento que vivimos en un mundo donde el tema central es el aniquilamiento: a través de la pobreza, de la sumisión, de la guerra, del control que se tiene sobre los Estados mediante el poder económico. Los niños, en cantidades, mueren de hambre. Creo que alguna vez, a algún país de esos que pueden se le tiene que ocurrir cambiar esto, dejar un mundo civilizado, en paz. Pero no vamos en ese sentido y eso me preocupa. Uno podría decir: "Vamos a tardar, pero vamos a llegar, en 200 años". Pero no, ni siquiera: estamos yendo al revés."
Según Midón, los niños no están exentos del contexto de violencia en que viven los adultos. "Creo que lo que hace "Vivitos y coleando" es una apuesta a lo mejor del ser humano. Esta cosa de renacer de las cenizas, de hacer mucho con poco, esta estética de la pobreza positiva, en el sentido de que no hay que doblegarse, que hay salidas que tienen que ver con la contención afectiva, la solidaridad, el amor y todo lo que mantenga la esperanza en el ser humano." En ese sentido, plantea una mirada a partir del humor. "Se puede subrayar que la canasta familiar cada vez es más difícil de llenar, pero también uno puede ridiculizar la competencia y el egoísmo excesivos o la guerra, reírse de lo que significan. Uno puede también mirarlos a través del humor y de los recursos de la comedia musical, que en algún punto alivian esa tensión y de alguna manera depuran el espíritu. Esa es la función del teatro."
Midón se entusiasma con la energía que, asegura, se desprende de "Vivitos y coleando". "Uno de los temas musicales, dice -y lo canta--: "No tenemos nada que perder, no tenemos nada que ocultar. No tenemos nada, y sin embargo, tenemos más". Estos personajes, que viven en una buhardilla, se arreglan con lo que hay. Como los chicos con el juego: si hay mucho hay mucho, si hay poco, hay poco. No van a dejar de jugar. Recuerdo que, en mi infancia, los niños hacíamos unos barquitos con cucharitas de helado (que eran de madera balsa), un escarbadientes y una vela de papel y corríamos carreras increíbles cuando llovía, con el agua que corría junto al cordón de la vereda. Me parece que la globalización y la vida moderna han llevado a que los chicos no se sepan arreglar con poco. Necesitan mucho, porque está todo al alcance de la mano. Lo mismo les pasa a los adultos. Se va perdiendo la creatividad. "Vivitos..." no va a deslumbrar por los efectos especiales. Pega directo al corazón."
El nuevo espectáculo
El espectáculo contará con un elenco nuevo, integrado por actores y actrices que vienen del teatro musical. En el equipo de colaboradores de Midón figura, como siempre, el músico Carlos Gianni. Pero en esta temporada habrá una variante que tiene que ver con el espacio donde está la buhardilla.
"Porque la buhardilla fue cambiando de ámbito. Nació como un lugar bastante parecido a lo que es una buhardilla real y después se fue transformando. Una vez la ubiqué en el campo, en medio de un pajonal. Las casitas de los payasos, que generalmente son roperos, estaban entre las plantas. Ahora la cosa transcurre entre nubes, como si se hubieran elevado y estuvieran en el cielo. Es una imagen que tuve en Machu Picchu donde las nubes estaban más bajas que el pico, y uno puede atravesarlas."
Para Midón, las nubes tienen el poder de una metáfora. "Generalmente, reflexiono después de hacer la obra sobre los porqués de algunas cosas que están en ella. En este momento, por ejemplo, pienso por qué lo de las nubes... Y me parece que tiene que ver con una cierta espiritualización de los payasos, como si antes hubieran estado más pegados a la tierra, y ahora -ríe- me parece que se han elevado un poco, como si fueran más refinados. Para esta versión les saqué las narices coloradas. Porque me parece que esas narices rojas que identifican al payaso ya se han desgastado por el uso. Para ser payaso no se necesita esa nariz. Mantenemos el tipo de ropa, la superposición de textura y telas, esos trajes estrafalarios. Vamos a ver qué pasa... Con la obra, con nosotros, con el mundo...".
A pesar de todo, Midón se muestra optimista. "Todavía sembrás una semilla en el campo y crece. Uno necesita una actitud vital frente a la crisis. Trato que mi propuesta sea un refresco. Algo que te pase por adentro y te deje mejor." Midón entona otra de las canciones de la obra: "No va más, esto de ser dueños de la tierra, esto de pelear y hacer la guerra por ser dueños de la tierra, no va más. Esto de imponer lo que yo quiero por el miedo, no va más". "Está relacionada con esta vivencia. Creo firmemente que el ser humano es sagrado. Ese es el valor más grande que todos tenemos, y es nuestra obligación cuidarlo. Si no resguardamos la vida, estamos equivocados."
"Huesito Caracú"
Midón también reflexiona sobre "Huesito Caracú", pieza que, en estos momentos, se representa sábados y domingos en el complejo teatral del Paseo La Plaza. "Aunque son obras muy diferentes, de pronto veo que "Huesito Caracú" se puso muy actual. La escribí en 2000 y ahora está tremendamente vigente. Esto del "dueño de la luz", por ejemplo. Primero lo dije como algo simbólico. Ahora es muy actual. En la obra se habla de la luz y de cómo quieren dejar sin luz a los personajes. Que es como dejarlos sin verse y sin ver, sin reconocerse, sin leer... Acabo de leer que en la provincia de Buenos Aires hay 1387 escuelas sin luz. No se puede creer, pero algo deberíamos hacer..."
Por de pronto, los payasos saldrán, vivitos y coleando, briosos sobrevivientes, a enternecer, enojar, provocar emociones, lágrimas y risas, a partir del 13, todos los sábados, domingos y feriados, a las 15 y a las 17, en el Auditorio de San Isidro, Avenida del Libertador 16138. Los interpretarán: Diego Bros, Diego Hodara, Jorge Masselli, Alejandra Perlusky y Gabriela Rosviar. La música original y la dirección musical son de Carlos Gianni; la coreografía, de Marta Monteagudo; la escenografía, de Alberto Negrín; el vestuario, de Mónica Toschi; la asistencia de dirección, de Hernán Gerard, y el libro, las letras de las canciones y la dirección general, de Hugo Midón.
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