
Ana María Cores: "Sentirme bien es un derecho y una obligación"
Es una de las actrices más convocadas en el ámbito independiente, y también en el comercial y oficial; ahora hace La noche a cualquier hora
1 minuto de lectura'

¿Qué lugar ocupan en el presente los amores del pasado? ¿Se revive la intensidad de una relación sólo recordándola? ¿Una pasión del presente puede modificar nuestra imagen del pasado? Estas son algunas de las preguntas que plantea La noche a cualquier hora, obra dirigida por Mariano Dossena que se puede ver los domingos, a las 19, en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543). Y las dispara a partir de una dramaturgia singular, construida en base a un puñado de poemas de los libros de Patricia Díaz Bialet (La que va, Agualava y El hombre del sombrero azul) que seleccionaron y adaptaron Dossena y Gustavo Pardi, único hombre del elenco que también integran Florencia Carreras y Ana María Cores. Es justamente Cores, actriz de larga trayectoria premiada oportunamente con el Konex de Plata y el Trinidad Guevara, la encargada de desdoblarse en la obra como actriz y cantante, acompañada por el saxo de María de Vittorio. "Es un doble desafío, pero estoy acostumbrada porque acumulé mucha experiencia trabajando en musicales -asegura ella-. La música original de Gabriel Senanes es muy bella, igual que los poemas de Patricia, que hablan de la sensualidad, el erotismo, la vida interior de las personas, el amor y la muerte. Temas que nos atraviesan a todos, en suma."
-Siempre tuviste esta doble faceta de actriz y cantante. ¿Qué vocación surgió primero?
Desde muy chica cantaba en todas las obras del colegio. En ese momento ni siquiera soñaba con ser actriz. Pero cuando tenía 17 años apareció casualmente la posibilidad de hacer una obra y sentí eso que suelen sentir los actores cuando suben a un escenario. Y no me quise bajar nunca más, claro. Estudié actuación en el Conservatorio, lo que es hoy el IUNA, y también me fui perfeccionando como cantante y bailarina. A principios de los años 70, Pepe Cibrián me convocó para el musical Universexus y no paré más. Subir a un escenario cura cualquier dolor, cualquier angustia. Sucede algo tan mágico que uno se siente capaz de hacer cualquier cosa.
-¿Qué espectáculo de todos los que hiciste en tu carrera recordás con especial cariño?
Uf, tengo recuerdos maravillosos de muchos... El conventillo de la Paloma, dirigida por Santiago Doria, es uno de los más importantes, sin duda. Santiago es uno de los pocos directores que puede juntar tanta cantidad de gente y lograr que se lleve bien. Eso siempre facilita las cosas. También La novia de Gardel, una obra que quiero mucho y que espero reponer pronto. No los valoro teniendo como vara al éxito. Porque yo hice Doña Flor y sus dos maridos, que fue un boom, pero no lo pasé tan bien.
-¿Que pasó?
No tengo un buen recuerdo simplemente porque no me sentí tan gratificada por mi trabajo. Ni muy conforme con lo que me tocaba hacer. Son excepciones... Hoy en día elijo mucho. Ya tuve la oportunidad de trabajar con figuras como Tato Bores y Enrique Pinti, así que ahora sólo me sumo a un proyecto cuando percibo que está involucrada gente con la que quiero compartirlo. Gente que me provoque admiración y respeto, que tenga sentido del humor. Para mí, el trabajo es un placer, y lo disfruto mucho ya desde que empiezo a maquillarme en el camarín. Pero me sirve hacer lo que quiero, no cualquier cosa.
-Muchos colegas suyos dicen que cada vez hay menos trabajo. ¿Es así?
He vivido épocas bravas. Cuando decíamos "somos actores, queremos actuar", a fines de los años 90, cuando casi no había ficciones nacionales en los canales de aire. Era una situación más grave que la actual, en mi opinión. Yo no puedo quejarme. No paro de trabajar. Tengo amigas y amigos que me dicen: "Ay, no me llama nadie". Y yo les digo que tienen que moverse ellos. A mí me llamó Pol-ka para la tira Por amor a vos y después nunca más. Pasaron diez años de eso ya. Pero acepté las reglas de juego, no me angustié y generé mis propios proyectos. Hoy la televisión está pensada para la gente joven. ¡Las madres de las telenovelas tienen 30 años! Y hay un régimen de belleza para los protagónicos. Son cosas que pasan acá, porque en los Estados Unidos y Europa no existen esas prerrogativas, o al menos no de una manera tan acentuada. Sí siento que tengo una cuenta pendiente con el cine. Me encantaría que me llamen, sobre todo por la calidad de directores que tiene la Argentina. Pero no me siento a quejarme por lo que pasa. No soy así. Sentirme bien es un derecho y una obligación.
1- 2
“La causa está frenada”: fue un famoso cantante, vivió un gran amor, pero tuvo un trágico final y hoy sus hijos piden Justicia
3Trabajó en Friends y en Beverly Hills 90210 y es hija de dos íconos de Hollywood: así está hoy Jennifer Grant
- 4
La postura de Zaira Nara luego de que Paula Chaves expusiera sus chats: “El tema no da para más”

