
Stanley Kubrick: secretos que dan mucho que hablar
Nada hay como el secreto para avivar fantasías. El del rodaje de "Eyes Wide Shut", que ya ha superado el año de desarrollo entre los bien custodiados muros de Pinewood, no ha hecho sino multiplicar los rumores y las conjeturas más exóticas, no sólo porque es absoluto el hermetismo que sobre el film guardan todos los que en él intervienen, sino porque se trata del título con el cual Stanley Kubrick vuelve a los estudios de filmación después de diez años de silencio.
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Que no se ofrezca información respecto de los contenidos de la película ni de la marcha de los trabajos no quiere decir que la prensa desatienda el tema. Para recoger chismes, como todos los concernientes a la muy estelar pareja protagónica -Tom Cruise y Nicole Kidman-, que aceptó recluirse en esa suerte de búnker cinematográfico hasta que el director anuncie que se ha llegado al final, o para deducir qué es lo que el famoso creador de "Naranja mecánica" se trae esta vez bajo el poncho.
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Kubrick es así. Dicen que sólo aceptó mostrarle el guión original al dueño del estudio -Warner, en este caso-, y que tomó sus precauciones: la lectura se hizo en la propia residencia del cineasta, en Inglaterra. Después, todo quedó en sus manos: ya se sabe que es quizás el único realizador que aun trabajando para un estudio de los grandes disfruta de una absoluta libertad de creación.
Como tampoco Harvey Keitel soltó prenda cuando abandonó el rodaje a los pocos días de haberse iniciado, los cronistas debieron conformarse con habladurías. Se dijo, por ejemplo, que Cruise estuvo a punto de abandonar la filmación después de que el obsesivo realizador le hizo repetir una escena 93 veces. Pero el hecho fue desmentido primero por el propio actor a través de un comunicado y después por la realidad: el cotizado matrimonio permanece todavía hoy clausurado en Pinewood.
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Así y todo, hay algunas presunciones que en general se han aceptado como cercanas a la realidad: por ejemplo, que Kubrick escribió el libro con el norteamericano Frederic Raphael (ganador del Oscar por "Darling" y nominado por "Dos en el camino"); que se trata de la adaptación de una novela de Arthur Schnitzler ambientada en la Viena de principios de siglo; que gira en torno de un médico entregado a desenfrenadas excursiones nocturnas después de que su mujer le confiesa que ha tenido sueños sexuales con un desconocido, y que se propone un examen de la compleja relación psicológica de esta pareja estimulada por los celos y las fantasías.
- Se descuenta que el escrupuloso realizador de "2001: odisea del espacio" apenas se ha inspirado en la obra del escritor austríaco contemporáneo de Freud, de modo que las pistas que aporta el original literario son más bien vagas. Tanto, que algunos de los que se proclaman especialistas en Kubrick arriesgaron otras hipótesis. El más atrevido escribió en el Toronto Sun que en realidad la idea de "Eyes Wide Shut" nació en los tiempos en que se rodaba "Doctor Insólito" mientras el cineasta y uno de sus colaboradores miraban películas pornográficas: "¿Qué pasaría -se preguntó Kubrick entonces, siempre según el avezado experto canadiense- si un artista decidiera incursionar en el género utilizando buen material y trabajando con verdaderas estrellas?"
- Lo que pasaría -sugiere- es lo que se verá en la pantalla cuando el film esté listo. Y eso puede llevar todavía bastante tiempo: Kubrick es un perfeccionista al borde de la obstinación. Hasta entonces, los sabuesos seguirán rondando el estudio y elaborando hipótesis.
Si no fuera porque se trata del autor de títulos tan memorables como "La patrulla infernal", "Lolita" y "Nacido para matar", podría sospecharse que tanto silencio no pasa de una picardía publicitaria. Al fin, "Eyes Wide Shut" podrá no ser, como "Titanic", la película más costosa de la historia, pero está a punto de ganarse otro título: el de la más enigmática.




