Prometeo rescatado del olvido
Laura Yusem retoma al personaje clásico en una versión sobre la obra de Esquilo
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Una nueva sala teatral abrió sus puertas en el barrio de Villa Crespo: Patio de Actores. Ubicado en Lerma 568, el espacio pertenece a las directoras Clara Pando y Laura Yusem. Se trata de una vieja construcción reciclada que contiene una sala con 50 localidades, un patio café decorado artesanalmente y un ámbito amplio donde funcionará el taller de teatro de Laura Yusem.
La inauguración se realizará hoy con el estreno de "Prometeo olvidado", una particular versión del "Prometeo encadenado" de Esquilo, que cuenta con dramaturgia de Yusem y Eugenio Soto y dirección de la primera. El elenco lo integran Soto, en el rol protagónico, Stella Brandolín, Alberto Pérez Cohen y Marisel Alvarez.
En 1986, la directora tuvo su primer contacto con la tragedia griega cuando puso en escena "Antígona furiosa" de Griselda Gambaro, un material que era una reescritura del texto de Sófocles (protagonizada por Betina Muraña), donde la autora retomaba el mito de Antígona para instalarlo en la realidad argentina y hablar de las Madres de Plaza de Mayo.
Ferviente admiradora de esas obras clásicas y convencida de que "el teatro siempre es coetáneo y contemporáneo, tomes el texto que tomes", Yusem hace varios años que mantiene el interés por desarrollar una experiencia escénica a partir de Prometeo.
La obra de Esquilo y aún el mito clásico le fueron provocando a lo largo de su vida intenciones diversas.
Prometeo, uno de los titanes, robó el fuego del cielo y lo entregó a los hombres. Zeus, para castigarlo, lo encadenó en la cima del Cáucaso, donde un águila le comía el hígado -que volvía incesantemente a crecer- hasta que Hércules lo liberó.
"Con los años mi visión sobre él fue cambiando -dice la directora-. En mi juventud lo veía como un héroe absoluto y hoy lo observo como un derrotado. Para este trabajo, la hipótesis de la cual partimos fue que era Prometeo, pero un Prometeo olvidado de su historia, de su hazaña. La idea es hablar de la memoria, pero desde el olvido."
-¿Qué representaba para usted Prometeo en la juventud y qué expresa hoy?
-Para decirlo claramente, en mi juventud era el Che Guevara y hoy no tengo un Che Guevara, no lo tenemos. Y quiero contar eso porque pertenezco a esa generación que creyó, que se comprometió con los ideales y pagó muy caro por eso. Y este Prometeo es eterno, ha sobrevivido los siglos de los siglos y ahora está dentro de un archivo. Junto con el coro tratará de dar una conferencia sobre su propia historia. Y tiene ráfagas de lo que pasó. Por momentos es un ser maravilloso y por otros es patético. Está sumamente atravesado por el olvido.
Este trabajo llevó un año y medio de investigación. Convocados los cuatro intérpretes, comenzaron primero a estudiar aspectos del mito clásico, luego ingresaron en la estructura de la tragedia de Esquilo y finalmente se inició un prolongado proceso de improvizaciones. "Yo tomaba notas sobre lo que se iba produciendo -comenta Laura Yusem- y llegó un momento en que teníamos muchísimo material. Empecé a escribir, siguiendo una vieja fantasía -cuando era chica creía que iba a ser escritora- y quedó este "Prometeo olvidado", que no es más que una pieza escrita desde la actuación y desde los contenidos grupales."
Según se anticipa, del texto original de Esquilo "no quedó nada", pero sí están los personajes con sus cualidades intactas y hay muchas alusiones a la fábula original del trágico griego y también al mito.
A pesar de la crisis, se construyen nuevas salas
La sala Patio de Actores intenta ser "una usina de estudio y producción" y está en plena actividad. A las funciones de "Prometeo olvidado" se suman los ensayos de "Partida de casa", de Tomas Bernhard, que dirige Clara Pando y cuyo estreno está previsto para el año próximo.
Esta directora ya cuenta entre sus antecedentes otra obra de Bernhard, "La fuerza de la costumbre"; además, dirigió "Instrucciones para el manejo de las marionetas", de Héctor Levy Daniel, y la clásica obra de Carlos Gorostiza, "El acompañamiento", que se ofreció en La Scala de San Telmo.
"Nosotras queríamos llamar a este espacio Lucía Frebrero, en homenaje a la novia olvidada de Leopoldo Marechal, un personaje por el que tengo un amor muy entrañable. Pero las herederas no nos autorizaron. Empezamos a buscar otros nombres y quedó Patio de Actores."
La explicación es simple. Es el lugar de descanso de los intérpretes entre escena y escena. También es el ámbito en el que ellos reciben a sus amigos después de una función.
-Hace un par de años se utilizaba mucho una estadística de la Asociación de Teatros Independientes sobre la cantidad de salas que se habían cerrado en Buenos Aires y hoy eso ya no funciona más. Continuamente se están abriendo espacios en los márgenes.
-El teatro independiente siempre fue muy periférico. Y ahora más. La gente de teatro tenemos una larga tradición de lucha, emergemos en los peores momentos. El ejemplo más glorioso es Teatro Abierto. Cuando la gente de teatro está más en el pozo pega un salto, con una energía que no se sabe de dónde sale, e inventa algo. Ahora que soy parte de esta movida entiendo lo que significa.
-Teatro y crisis parecerían ir de la mano, entonces.
-Hay una relación estrecha entre estos dos términos. El teatro es una actividad barata porque la gente no cuesta nada, es lo más barato. La gente siempre está dispuesta a hacer algo creativo. Para hacer cine necesitas dinero, para hacer teatro no es tan necesario. La gente se junta, pone su esfuerzo, su tiempo, muchas veces su dinero y pelea, es un lugar posible de pelea, que además te define. Y el público lo siente, no masivamente, pero hay un cierto sector de público que percibe esto y acompaña.
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