Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur pusieron el cierre a la segunda y última jornada del festival en GEBA; crónica y de fotos
1 minuto de lectura'
Poner un proyecto en pausa puede ser arriesgado, pero a veces es también un gesto sincero. Si las dinámicas (creativas, artísticas, personales y también espirituales) ya no tienen el mismo ritmo que en sus mejores momentos, a veces lo más sano y honesto es tomarse el tiempo necesario para dejar que todo se vuelva a equilibrar en el momento correcto. El regreso de Illya Kuryaki and the Valderramas tiene mucho de eso, y el rencuentro tiene también sabor a victoria. Después de que cada una de las partes involucradas saciara sus inquietudes por senderos distintos (Emmanuel Horvilleur como un orfebre pop y Dante Spinetta devenido en un gangsta de Villa Urquiza), la versión 2.0 de IKV es en definitiva el resultado de la sumatoria de sus trayectorias, tanto en conjunto como por separado.
Después de once años de silencio, el dúo ahora apunta a que lo suyo sea una realidad aumentada de su imaginario. "Chaco" es un comienzo que apela al viaje en el tiempo hacia 1995, sólo que ahora las piezas están más ajustadas y con una banda de apoyo que no deja lugar a fisuras, bajo la dirección de Rafa Arcaute y sostenida por la batería de Pablo González y Matías Rada, mitad guitar hero, mitad Sai Baba. Acto seguido, "Ula Ula" vuelve al presente con la aparición en escena de diez bailarinas en mameluco blanco completando el cuadro. Acto seguido, Emma y Dante se cuelgan las violas para una versión soulera de "Jaguar House" y, sin solución de continuidad, "Jugo" y "Latin Geisha" terminan de traer a la fecha el universo sexplotation a GEBA. En el pico máximo de un groove punzante propulsado por unos graves demasiado hostiles mientras más cerca se estaba del escenario, el dúo puede arriesgarlo todo con un bloque intimista con "Abismo" y "Ruégame" y salir airoso. Como remate, "Aguila Amarilla" es un homenaje místico y sincero a la figura y obra de Luis Alberto Spinetta, que su hijo remata con un simple "Gracias, papá", mientras de fondo las pantallas muestran fotos que van de la infancia del Flaco hasta imágenes más recientes.
Los engranajes del funk vuelven a accionarse con "Jennifer del Estero" y "Coolo", y una advertencia por parte de Dante: "El que no agita es Robocop, posta". La adhesión es instantánea, ya sea porque el público entra en sintonía con el ritmo o simplemente porque no quiere cargar con el peso de tener a la vista la marca de la gorra. Y si el espíritu de los festivales es o debería ser el de la convivencia y la camaradería, la prueba queda en manos de la aparición en el escenario de Molotov para, al igual que en Chances, convertir a IKV en un monstruo de seis cabezas para "Madafaka", otro momento de ebullición. Ya entrando en la recta final, "Remisero" calienta el ambiente y en el campo vip se abre una rueda de pogo considerable y, para el tiro de gracia, "Abarajame" es una decisión poco sorpresiva, pero también la más acertada. Ya no importa si se trata de una burbuja en el tiempo o una proyección a futuro; la experiencia es ante todo una celebración del ahora en la que lo que venga después tiene su justificación cuando las piezas están bien alineadas.
Antes...
MOLOTOV
¿Un poquito más fuerte? ¡Un poquito más fuerte! Hasta Molotov, todas y cada una de las bandas que recorrieron los escenarios de esta fecha del Personal Fest giraron la perilla de volumen hasta un cierto límite, real o imaginario. Un par de acordes crudos de "Noko" alcanzan para marcar la pauta de lo que se viene: un poco de ruido (en el buen sentido, claro) para agradecer el histórico buen recibimiento que los mexicanos han encontrado en suelo argentino. Todo pasará luego por una especie de demostración constante de que la están pasando bien abajo de esa estructura de luces con forma de M: los muchachos rotan entre los instrumentos cual equipo de vóley cada dos por tres, traen "extranjeros" para rasgar el bajo o disparar un corito y hasta se dan el lujo de pifiarla alguna que otra vez (en "Amateur", irónicamente) y reirse de eso sin mucha historia.
Bañado todo el tiempo por imágenes gentileza archivo Televisa en las pantallas, el recorrido discográfico elegido por el cuarteto es exactamente el que queríamos: la fuerza de "Here We Kum", el flashback Ruth Infarinato de "Voto latino" que no hace más que recordarnos lo viejos que estamos, la boludez de "Changuich a la chichona", los múltiples mensajes cariñosos a los Peña Nietos de ayer y hoy (de "Gimme the Power" a "Hit Me") y un poco más de headbanging para "Mátate Teté", la señal elegida por medio campo para huir a guardarse un lugarcito y ver a los Kuryaki en la ubicación más preferencial posible. El cierre, claro, es "Puto", el hit pedido una y otra vez durante toda la noche, aquí también reconvertido en tribuna de desprecio a la clase política. Una vez más, Molotov cumple y dignifica: no cambien nunca, la radio está re buena.
SOJA
El plantón de Fiona Apple a pocos días del festival (mejorate, Janet, que queremos ver a tu dueña) obligó a reformular la grilla para suplir la ausencia de la autora de "Criminal". Y lo que para varios espectadores fue una pérdida irreparable, para SOJA fue casi una bendición de Jah. La banda estadounidense pasó de cerrar el tercer tablado a tener un lugar de privilegio en el escenario principal, y la movida tuvo una notable adhesión de los espectadores. Y al verlos en escena, los números cierran solos: el octeto de Virginia no busca reinventar el reggae, sino hacerlo bien y con oficio. "I Don’t Wanna Wait" y "Decide You’re Gone" son muestras de un roots alegre y contagioso que ofician de contraparte al downtempo de "Strength To Survive". Con un líder carismático en voz y primera guitarra (Jacob Hempill), el set se sostiene gracias lo que edifican un baterista marcial (Ryan Berty)y un bajista de dreads interminables (Bobby Lee Jefferson) convertido en arengador para evitar que todo decaiga. "To Whom It May Concern" pone toda la carne al asador, pasando de un comienzo eufórico a un cuelgue dub, y el doblete de "Tell Me" y "Here I Am" ofrecen el vestigio romántico. Antes de que abandonen el escenario, Dread Mar-I se suma como vocalista invitado en "Everything Changes" y ayuda a completar el cuadro de situación. De todos modos te seguimos extrañando, Fiona.
DIRTY PROJECTORS
Vayamos de atrás para adelante: si alguien está anotando en un cuadernito amarillo la lista de los que consideraremos más temprano que tarde los mejores shows de 2012, seguramente debe haber escrito "Dirty Projectors" en el último renglón. Volvamos al principio: ¿cuántos de los que vieron subir al escenario a David Longstreth y compañía esperaban este desenlace? Aprovechando esa linda sensación de desconocimiento mutuo típica de bandas-no-radiables-por-primera-vez-en-festivales-australes, los de Brooklyn hicieron caso omiso al mandato histórico del "shut up and play the hits" (un justo recorrido por Bitte Orca, por caso) y basaron gran parte de su setlist en Swing Lo Magellan, notable última producción de la banda. Si esa elección -con el melancólico track que da nombre al disco como primera canción de la noche- funcionó como declaración de principios, fue con "Wittenberg IV", al promediar el show, que la cuarta pared refrendó el contrato planteado. Amber Coffman toma el rol de Björk para la ocasión y sale airosa: el juego espasmódico de agudos vocales, distorsión y patrones rítmicos de aplausos a gusto termina de atrapar a una marea humana que tomó suficiente forma con el correr de los minutos. El retorno al sonido clásico de la banda, esa dialéctica entre cierta oscuridad y una inevitable sensación de calidez, acomoda los tantos con variada intensidad en temas como "Gun Has No Trigger" y "Just From Chevron", sobre el cierre, dando lugar a alguna otra montaña rusa emocional y dejando lucir a cada uno de los integrantes de la banda: cómo no quedar cautivado por Coffman o la tecladista Olga Bell, por caso. "Gracias", repite Longstreth una y otra vez. No hay puestos de venta de discos en el predio, pero más de uno cargará su MP3 con alguno de sus temas tras esta noche.
CLAP YOUR HANDS SAY YEAH
Debe ser duro tener que acostumbrarse no a conseguir lo que uno espera o merece, sino lo que toca. Desde su aparición con su debut homónimo en 2005, Clap Your Hands Say Yeah representa el perfil de grupo que tiene inventiva y grandes canciones, pero así y todo no logra dar su gran salto. Prueba de eso es su paso por el Personal Fest: "Satan Said Dance" y las contagiosas "Same Mistakes" y "Gimme Some Salt" son una carta de presentación correcta a un post punk calculadamente desaliñado que dan lugar a "The Skin of my Yellow Country Teeth", uno de los puntos más altos de su primer disco. Acto seguido, la banda liderada por Alec Ounsworth intenta evocar un clima sofocante en la cadenciosa "Details of the War", pero el esfuerzo se diluye al querer recrear un clima de encierro en un predio a cielo abierto. "Is This Love?" y "Yesterday, Never" vuelven a hacer crecer la intensidad e invitan al baile conflictuado, pero el contagio es efímero porque la gente todavía está llegando y los presentes hacen lo posible por no dejarse apaciguar por un sol abrasador del que Ounsworth parece no acusar recibo con su camisa manga larga y sus tiradores. Clap Your Hands Say Yeah viene con su tercer disco bajo el brazo, pero también acarreando la pérdida de casi todos sus integrantes por distintos motivos, y si bien sus reemplazos hacen lo suyo con corrección, hay una brecha notable entre su aporte y el pulso rabioso del baterista Sean Greenhalgh. Pasan "Upon This Tidal Wave of Young Blood" y la catártica "Heavy Metal" y recién sobre la hora el público entrega su visto bueno. Tal vez la circunstancia hubiera sido distinta, en otro espacio y en otro momento del día. Pero Ounsworth, acostumbrado a estar más tiempo del margen izquierdo que del derecho, se retira satisfecho y se despide con un consejo de amigo: "Pásenla bien y tomen mucha agua".
LITTLE BOOTS
"Quiero sacarme una foto contigo". No es una propuesta indecente la que recibe Little Boots de parte de un joven cartelito rojo en mano en primera fila, pero qué gran forma de sentirse a gusto: en el duro slot de las cinco y media de la tarde, la inglesa pudo plantar bandera con comodidad en su primera visita a estas tierras gracias a ese grupo humano en el campo, mayoritariamente masculino y más extenso de lo imaginable a priori, que la recibió con honores. La genial "Stuck On Repeat" y "Motorway", una balada introspectiva que se mantiene desde hace tiempo ya como track adelanto de su futuro nuevo disco, fueron las elegidas para abrirse paso ante los 32 grados de sensación térmica. El ecléctico pero rendidor camino elegido (acompañado de una pandereta en "New in Town", una oportuna viola en "Headphones" y con una apuesta lo-fi en "Earthquake") ayuda al espectador recién llegado a hacerse una idea de qué tienen para mostrar la chica de las botitas y su banda. El tiempo es tirano, y más para los sufridos "abridores de festivales": no queda mucho más para llegar a "Shake", otro adelanto del disco reemplazo de Hands que oficia de tema de cierre. El impecable vestido dorado de Little Boots se despide mientras un drone amigable sobrevuela el campo por primera vez. Quince minutos después, y de civil, la chica cumplirá aquel pedido original: fotos para todos y todas.
ESCENARIO PERSONAL MÚSICA: GUSTAVO CORDERA, DREAD MAR I
El recorrido orgánico que proponía el tercer escenario del festival, con Gustavo Cordera dando paso a Dread Mar-I y SOJA, en una especie de remedo de las clásicas fechas reggae de años anteriores, quedó doblemente trunco. Al consabido upgrade de los norteamericanos hacia el escenario principal por la baja de Fiona Apple se sumó la reprogramación de último momento de la presentación del Pelado; así, Dread Mar-I subió a escena una hora antes de lo estipulado. Con minisuspensión por desmayo de un espectador incluida, el derrotero de Mariano Castro y su gente funcionó como una entrada en calor multitudinaria, perfectamente sincronizada con el arranque de SOJA en el escenario 1. Tras esta sustancial disminución del público, la Caravana Mágica buscó levantar la noche con sus ritmos variados: los pequeños cuadros de baile junto a Stella Maris Céspedes repartidos a lo largo del show ayudaban a forzar al campo a mover la patita.
Por Ignacio Guebara y Joaquín Vismara
Notas relacionadas
Personal Fest 2012, primera fecha: Kings of Leon, Babasónicos, The Cribs
- 1
Agustín Palleres Yoffe: trabajó en TV y en publicidad, pero se enfermó y cumplió un sueño que todos le decían que era imposible
2Rating: cuánto midió una de las últimas galas de eliminación de Masterchef
3Quedó viuda hace ocho años, contó su historia en Ahora Caigo y emocionó a Darío Barassi: “Me angustié un poco”
4Ian Lucas contó detalles de su romance con Evangelina Anderson






