Ni tan falso ni tan verdadero
- Aunque es frecuente verlo en fotos clásicas y en blanco y negro, lo feo, lo triste, lo injusto y lo violento no tienen por qué registrarse necesariamente así. Es una suerte para los fotógrafos latinoamericanos porque lo feo, lo triste, lo injusto y lo violento son justamente hechos que abundan para retratar en este continente.
Y se multiplican las teorías y los debates sobre la nueva fotografía latinoamericana. Y las muestras colectivas como Sutil violento , que se inaugura esta tarde en el Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, justo a tiempo para integrar la grilla oficial del Festival de la Luz.
"Como artista, cada uno elige su propio camino para conducir desahogos, suspiros, gritos y, por qué no, violencia", cuenta el fotógrafo brasileño Iatã Cannabrava, curador de la muestra, que incluye 50 obras de 16 fotógrafos de la Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela. Cannabrava admite además que, en este caso, "la reflexión sobre la fotografía en sí misma -no el tema, sino la obra- fue más importante".
Una carnicera atemorizante, del argentino Marcos López; un cardiocirujano sangriento, de otro argentino, RES; el cementerio con cruces rosas para las desaparecidas de Ciudad Juárez, Chihuahua, de la mexicana Maya Goded... Todo impresiona, pero habrá que aguzar todavía más el ojo frente al collage del brasileño Julio Bittencourt, Numa janela do Edificio Prestes Maia 911 ( En una ventana del Edificio Prestes Maia 911 , la foto de acá arriba). La historia es simple: ocupación urbana. En la ciudad de San Pablo, en 2002, un grupo del Movimiento de los Sin Techo ocupó esta construcción, se dividieron los trabajos de limpieza y portería, y en el subsuelo instalaron una biblioteca comunitaria con 3500 títulos, y actividades como un programa de alfabetización y un cineclub.
El proyecto se transformó en la mayor ocupación de América latina, cada tanto en jaque por los intentos oficiales por desalojarlos.
A Bittencourt lo atrajeron las historias que asomaban por las 364 ventanas, cubiertas por cartones, géneros viejos, maderas y alambres, lo que se puede ver bien en www.juliobittencourt.com .
Sólo ellos sonríen en esta muestra.(Foto 1)
- El 7 es un número misterioso, como para estar atento. Después de 777 muestras de pintura y escultura, la galería Zurbarán inaugura... su primera muestra de fotos. De una estudiante de fotografía que está trabajando en su tesis. La muestra se llama María Gracia, fotografías, y espera en Zurbarán Pilar, en el Sheraton, Panamericana kilómetro 49,50.
Se sabe de Gracia que es una chica viajera, que nació en Mar del Plata, pasó su adolescencia en Londres, estudió filosofía en la UBA y está casada con un pintor. Y eso tiene que ver con la técnica de la serie Las fábulas de Dara Glew , todas como la que se ve al lado.
"Son fotografías impresas sobre lona, que intervengo luego con pinceladas de acrílico y barnices, remitiéndome a los fotógrafos pictorialistas de fines del siglo XIX", revela María Gracia el secreto sin problemas.
Una interferencia no digital que combina perfecto con esas chicas conflictuadas, chicas de vestidos vintage que deambulan lentas y pensativas por una mansión oscura con muebles de estilo, en la que cuelgan caireles y un globo terráqueo.
"Me interesa crear una imagen desde cero. Las modelos son chicas que voy conociendo por la vida, me atrae sacar fotos a chicas que todavía viven en un mundo no del todo descubierto ni desencantado", sigue revelando secretos.(Foto 2)






