
Vilma Palma cumple 35 años y el Pájaro Gómez considera que es “una bendición” que la banda siga tan vigente
El grupo celebra más de tres décadas con shows en todo el país y el exterior y se prepara para actuar el próximo 28 de febrero en la Bizarren Miusik Parti; el cantante de la banda habló con LA NACIÓN sobre la vigencia de su música, tras el furor de los 90
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“Yo no sé por qué los pibes escuchan Vilma Palma ¿Será por los padres, por los abuelos o porque ´La Pachanga´ (ese hit generacional de la década del 90) está en TikTok?”, desliza el Pájaro Gómez en lo que intenta ser un análisis de su propia vigencia. Con más de tres décadas de historia y un presente repleto de shows en distintos puntos del país, la banda que lidera, Vilma Palma e Vampiros, es un fenómeno en sí mismo.
A días del recital que el 28 de febrero el grupo dará en la Bizarren Miusik Parti en GEBA, Mario Federico Gómez Madoer, más conocido como el Pájaro Gómez, se dispone a conversar con LA NACIÓN sobre el recorrido de su música y la actualidad de sus hits. “Cuando empezamos jamás dimensioné que podía pasar lo que está pasando. Es raro, es loco y es una bendición”, sentencia el músico y compositor de 63 años, justo antes de rememorar los comienzos de una de las bandas más ícónicas del cancionero popular argentino.

—A 35 años de su fundación, Vilma Palma agota shows por todo el país y en el exterior, ¿te sigue sorprendiendo tanta convocatoria o ya lo das por hecho?
—No, no sé cómo explicártelo. Antes que nada: yo no tengo nada que ver con los roqueros. No soy roquero. Estoy totalmente loco, estoy por cumplir 64 años y llevo una vida antibohemia. Amo la música, a eso vine al mundo. Tengo un don: compuse música y canciones, pasaron 35 años y la gente las sigue escuchando. La gente nos sigue prefiriendo porque no somos una banda del momento, estamos desde siempre. Nos consume todo el mundo, viajamos por todos lados. Hoy me siento agradecido, es una bendición, pero los viajes también te queman, te cansan, te van limando y uno trata de estar a la altura de siempre y poder hacer las cosas bien. ¿Qué te puedo decir? Hay pocas bandas de los 90, muy pocas, que sigan así de vigentes.
—¿Por qué decís que no sos rockero?
—No me considero rockero. Soy un intuitivo, un caradura que tiene un don: el de componer canciones.

—¿Cómo fue vivir el furor de los años 90 con Vilma Palma?
—Vengo de la mejor década de música de la Argentina, que fueron los 80. Cuando dicen que todo tiempo pasado fue mejor, la verdad que siento que fue algo así. Para mí la década de los 70 y sobre todo la de los 80, cuando yo estaba en la banda Identikit, que fue una banda que grabó dos discos, fueron años que disfruté mucho. El año pasado Identikit se volvió a juntar y por más que me agarró una gangrena pude tocar cuatro temas decentemente en la batería. Vengo de una época gloriosa y quedé enganchado con todo eso a la hora de escuchar música. Soy fan enfermo de Genesis, pero no soy cerrado. Tengo un bombardeo de cosas que me gustan. Mi cabeza es una coctelera.
—¿Cómo es ser parte de una misma banda por más de 30 años?
—La gente no te entiende, pero esto es un laburo como cualquier otro, como el laburo del carpintero, del contador, del abogado. A veces te duele todo, te sentís mal y tenés que salir a cantar igual. Tenés que salir sonriente porque la gente quiere y necesita verte así.
—Sos del semillero de artistas rosarinos, cuando eras chico tocabas con Fito Páez...
—Sí, éramos compañeros en la banda Staff. Del 79 al 81, conviví con él, después la vida nos llevó por caminos distintos. Hace tres años lo vi en Medellín y el loco me saludó desde arriba del escenario. Habíamos programado vernos en el camarín y darnos un abrazo. Al final no pude porque se nos vino la gente al humo y nos sacaron del lugar, pero si me lo cruzo está todo bien. Los conozco a todos, Rosario tiene cuna, semillero y sigue tirando buenos músicos.
—¿Cómo viviste el hecho de formar parte de la escena del rock nacional de esos años?
—¿Vos viste lo que es la foto de la tapa del libro de Queen [Queen: the Neal Preston Photographs]? Está toda la cancha llena [estadio Gigante de Arroyito en Rosario] y están todos los militares mirando a la gente. Yo estuve en ese show. Era una época brava, pero nosotros estábamos en una nube de cristal.

—¿Tu familia siempre te apoyó o tenían reparos con la música?
—Primero me obligaron a recibirme y terminar el colegio porque había colgado contabilidad. Me tuve que cambiar de colegio porque creo que puteé a uno de los de la mesa de examen. Había hecho un asiento contable mal y le dije al profesor: “Viejo, yo quiero el título” [risas]. Fue todo un tema, pero mis viejos fueron muy buenos conmigo. Si bien fueron duros cuando era chico, siempre me apoyaron y más cuando tenía la banda Identikit. Y con Vilma Palma también, mis viejos fueron al primer show que hicimos. Mi vieja me dijo: “Mario, me parece que acá está lo tuyo porque... ¡qué buena la banda!”
—No tenían prejuicios con el ambiente...
—No. Mi viejo siempre me decía: “Ojalá que no vayas por el mal camino”. Jamás probé drogas, a lo sumo cuando era pendejo fumaba marihuana, pero nada más.
—No era todo sexo, drogas y rock and roll...
—Tenés que saber elegir. Más allá que comí asado y tomé vino o tomé champagne no hice otra cosa, ¿me entendés? Pero es mi caso, hablo por mí, no puedo hablar por otros. En este ambiente los excesos siempre están y te pasan factura, obviamente.

—Vilma Palma es todo terreno: pueden tocar en Nueva York o en la Bizarren Miusik Parti.
—Sí, hemos tocado en los Estados Unidos con una gran repercusión entre la colectividad latina. También en México, Chile y nos va muy bien en Paraguay. Tocamos en todos lados sin prejuicio. A la Bizarren [Miusik Parti] vamos hace años, es una fiesta atípica y siempre está reventado de gente. Ahí nos vemos con todos, desde Kapanga y Los Auténticos Decadentes hasta el doble de Sandro. Es medio loco porque van todos disfrazados, es como volver el tiempo atrás. El 28 de febrero volvemos a tocar en la fiesta que va a ser en GEBA. y va a tener la conducción de Silvio Soldán, ¡qué fue el que nos dio el primer disco de Oro!
—¿Silvio Soldán les dio su primer disco de Oro?
—Sí, yo creo que la entrega fue en Feliz domingo. Nosotros podemos tocar para 15 mil o 40 mil personas y también hemos tocado en un show privado para 30. Es así. No tenemos problema con nada. Me mato de risa con todo.
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