
Resumen de la canción de protesta
Cuando Bob Dylan se adueñó de la música de protesta para cambiar para siempre el destino del rock (y la música popular), hace ya más de cuatro décadas, ya hacía tiempo que las canciones eran utilizadas con fines no artísticos.
El primero que entendió el poder de la canción como herramienta política (en los tiempos modernos, claro) fue Joe Hill, un inmigrante sueco, activista político, que llegó a los Estados Unidos en la primera década del siglo XX. Se dio cuenta de que los folletos que repartían para dar informaciones sindicales se veían sólo una vez (si los obreros sabían leer) y luego se tiraban. En cambio, las canciones se podían aprender y ser repetidas una y otra vez.
Hill no grabó ningún disco, y su interés por la música fue netamente político, pero marcó a fuego -conceptualmente- la música folk. Canciones como "Trabajadores del mundo", "Chica rebelde", "El predicador y el esclavo" o "La unión hace la fuerza" fueron luego diseminadas por cantantes populares por todo el país.
Su influencia se nota en artistas folk como Woodie Guthrie (dicen que estaba todo el tiempo haciendo canciones) o Pete Seeger, hasta llegar a Bob Dylan y Joan Baez, quienes contagiaron al rock en autores como John Lennon e incluso Bono. De hecho, por ejemplo, la canción de protesta fue el gesto no violento que se opuso a la Guerra de Vietnam y que, con otros formatos, metodologías y actitudes, vimos hace poco en el Live 8.
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En nuestro rock, quien más claramente desarrolló la canción de protesta fue Miguel Cantilo, a través del dúo que formó en los comienzos del rock con Jorge Durietz: Pedro y Pablo. "La marcha de la bronca" y "Yo vivo en esta ciudad", ambos lados A de sendos simples de 1970, se ubicaron a la cabeza de la canción contestataria.
En estos días, Cantilo dio a conocer un resumen de esos años, "Clásicos", donde repasa casi todos los éxitos de su carrera acompañado por muchas primeras figuras, como Fabiana Cantilo, Hilda Lizarazu, Charly García, Ricardo Mollo, Gustavo Cordera, León Gieco, Moris y otros.
Y, es verdad, hay muchos clásicos. Además de los ya mencionados, interpreta "A donde quiera que voy", "Padre Francisco", "Che ciruja", "Apremios ilegales", "¿Dónde va la gente cuando llueve?", "Catalina Bahía" y "Que sea el sol".
Canciones de otro tiempo que hoy cobran un valor testimonial y permiten no sólo una nueva lectura de la historia, sino también recuperar a un autor muy valioso, más allá del tiempo.




