
Murió Fernando Reichenbach
Particular inventor ligado a la música
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Profundo pesar produjo en el ámbito de la música contemporánea argentina la noticia de la muerte del ingeniero-inventor Fernando von Reichenbach, acontecida ayer en su casa de Gonnet. El sepelio se realizará hoy, a las 10, en el Cementerio Alemán de la Chacarita.
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Nacido en Buenos Aires en 1931, Von Reichenbach fue pionero y destacado protagonista en el campo de la música electroacústica latinoamericana desde mediados de la década del 60, a pesar de no haber escrito una sola obra. Es que su participación fue crucial desde la invención tecnológica, desarrollando sistemas y equipamiento aplicados a la composición que -en su momento- hasta superaron las innovaciones de europeos y norteamericanos. La relación entre música y tecnología habría sido infinitamente más pobre sin los geniales inventos de Reichenbach, en particular durante su tarea en el hoy legendario laboratorio electroacústico que funcionó en el no menos mítico Instituto Di Tella.
En ese laboratorio, dirigido por el compositor Francisco Kröpfl y que funcionaba dentro de la órbita del Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales (Claem), creado por Ginastera, Von Reichenbach creó el convertidor gráfico-analógico, que les permitió a los compositores hacer algo hoy simple en una computadora pero impensable por aquel entonces: dibujar en un papel melodías, ritmos y timbres, los que leídos por una pantalla de televisión se traducían en impulsos eléctricos para generar sonidos electroacústicos. Von Reichenbach, dueño desde siempre de un gran sentido del humor, lo bautizó "Catalina", pero no por la princesa rusa, sino como un "remedo de los viejos aviones de la línea aérea Causa, que volaban bajo hacia el Uruguay". Con esta herramienta se realizaron obras electroacústicas hoy clásicas de la época del Di Tella.
Aquel laboratorio pionero pasó a la ciudad de Buenos Aires y quedó como un orgulloso museo en el actual Laboratorio de Investigación y Producción Musical (LIPM), ubicado en el Centro Cultural Recoleta, en donde Reichenbach se desempeñaba como jefe del Departamento de Tecnología. Tanto allí como en la Universidad de Quilmes compartía su vasta experiencia con las nuevas generaciones de creadores a través de la docencia.
Pero no sólo la música experimental pudo disfrutar de sus invenciones. Reichenbach fue un pionero en la realización de dispositivos multimedia, que presentó por primera vez en el Pabellón Shell (1961) y que luego diseñó para diversos espectáculos teatrales y coreográficos del Di Tella. Diseñó además varios prototipos de equipamiento relacionado con la tecnología cultural y la industria electrónica, con patentes de invención en la Argentina y los Estados Unidos.
Meticuloso guardián de la memoria histórica (restauró y digitalizó archivos del Di Tella, por ejemplo) y apasionado por la nueva tecnología, en todo concierto, seminario o conferencia relevante se lo podía ver registrando lo acontecido, primero con medios analógicos y, recientemente, con una cámara digital de última generación.



