
Maná: hits y compromiso social
La banda ofreció un recorrido por todos sus éxitos a miles de fans argentinos
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Anteanoche, en su primera presentación en la Argentina de su Amar es Combatir World Tour, Maná hizo un recorrido por todos sus hits, en un show visualmente impactante, que fue seguido con mucho entusiasmo por el público que llenó el estadio de Vélez Sarsfield.
Cuando faltaban diez minutos para la 22, se apagaron las luces y detrás de una gran tela blanca que cubría el escenario aparecieron las sombras de los integrantes de Maná y se oyeron los primeros acordes de "Déjame entrar". Los gritos y aplausos del público se hicieron más intensos cuando la tela cayó y Fher Olvera, vocalista de la banda, comenzó a cantar.
Después del segundo tema, "Oye mi amor", otro de los hits de la banda, Fher saludó al público y prometió: "Esta noche vamos a calentar los músculos cantando fuerte y brincando". Luego tomó la guitarra para tocar "Manda una señal".
Los fans enloquecieron al escuchar las primeras notas de "Vivir sin aire", tocadas por Fher en la armónica. El siguiente tema fue "Bendita la luz", que dedicaron a las mujeres.
Con "Falta amor" comenzó una sección en la que el grupo mexicano demostró su faceta de lucha social y ecológica. Al finalizar esta canción, apareció en las pantallas un texto que comenzaba diciendo: "Nuestro poder está creciendo. Nuestra ambición está creciendo más rápido que nuestra sabiduría" y terminaba con la pregunta "¿Dónde jugarán los niños?", título del disco que los lanzó a la fama internacional y del tema con el que continuaron el show.
Los músicos tocaron esta canción disfrazados con túnicas negras y máscaras blancas y rodeados de velas, mientras en las pantallas se proyectaba una animación que mostraba al mundo rodeado por un alambre de púa rojo.
"Millones de personas en el mundo sufren de depresión [...]. No estás solo, pide ayuda", decía el texto que apareció en las pantallas, antes de que el baterista, Alex González, comenzara a cantar "Tú me salvaste".
El clima del estadio cambió cuando Alex quedó solo en el escenario y se robó el show, demostrando su habilidad en un extenso solo de batería. Mientras la plataforma sobre la que se encontraba se elevaba y giraba, el baterista tocó de espaldas, hizo malabares con los palillos y hasta tomó una cerveza, de la marca que los auspicia, mientras seguía tocando.
El resto de la banda volvió con "Mariposa traicionera" y después Fher invitó a una chica del público a subir al escenario y sentarse a tomar un vino mendocino junto a él y al guitarrista. Con ese clima intimista tocaron "Eres mi religión", "Te lloré todo un río", "El reloj cucú" y una canción típica mexicana.
El show continuó con "Corazón espinado"; "Me vale", durante el cual salían lenguas de fuego de las torres del escenario; el clásico mexicano "El rey", y "Labios compartidos".
Una cortina de lluvia comenzó a caer sobre el escenario, como introducción a "No ha parado de llover". Esa misma lluvia sirvió de pantalla para proyectar las imágenes que acompañaron al tema final, "En el muelle de San Blas", tal vez uno de los más cantados y aplaudidos por el público.
Mientras seguían tocando, Fher presentó a los músicos que acompañan a la banda y a los integrantes de Maná, quienes fueron "metiéndose" en un cajón de los que se usan para llevar instrumentos. Después de que Fher se despidiera, dos asistentes cerraron el cajón y se lo llevaron.
Ante la ovación del público, Maná volvió para tocar "Rayando el sol".
Después del segundo bis, "Clavado en un bar", la banda volvió a su faceta más política. Fher sacó una bandera mitad mexicana y mitad argentina. "Estos dos emblemas representan los mismos sueños, los mismos deseos, la misma historia, las mismas frustraciones, la misma puta corrupción. Representan lo que no hemos podido ser y vamos a ser prontito", dijo el cantante y gritó: "Viva América latina". La banda se juntó para saludar, mientras se escuchaba "All you need is love", de los Beatles. Un final que reforzó el mensaje de la banda.



