Juanse: ese oscuro objeto del deseo
A 25 años de la formación de la banda, el cantante desnuda las obsesiones recurrentes de un rockero de ley
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Charlar con Juanse es una experiencia extraordinaria. Aun cuando haya un nuevo disco de por medio para encausar la conversación, en una hora con el líder de Ratones Paranoicos surgen los temas, el pasado y el futuro de la banda y una exquisita torta de manzanas con variedad de tés frutales para amenizar un carrusel que va de Andrew Oldham al ministro Amado Boudou, del Flaco Spinetta a Toti Iglesias y de Carlos Castaneda a Charly García.
Cinco años pasan volando y en boca del líder de los Ratones Paranoicos transcurren en unos minutos. "Uno no puede pretender que esté toda la atención pública puesta en uno todo el tiempo", dispara Juanse, y se lanza a resumir la vida de su banda desde Girando (2004) hasta el reciente Ratones Paranoicos, o como lo titula él: "Ese oscuro objeto del deseo". En ese período, editaron un CD más DVD en directo (Inyectado de rocanrol, en 2006); volvió Pablo Memi; Juanse retomó su aventura solista con un álbum de estudio (Energía divina, de 2007) y otro en directo (Juanse Roll Band vivo, de 2009) y el viejo idilio con Andrew Loog Oldham, el primer productor y manager de los Rolling Stones, recrudeció para dar forma en colaboración a la nueva criatura de la banda.
La salida del Zorrito Quintiero y la consecuente vuelta de Memi realimentaron a una banda que estaba pronta a cumplir 25 años y que encontró en su bajista original el cambio de aire necesario para iniciar una nueva etapa. "Por lo general, en la historia de una banda siempre alguien muere –dice Juanse, y larga una carcajada–. Nosotros lo resucitamos y lo salvamos de ir a un póster. Pablo creció una enormidad en estos años y cosas de las que yo dictatorialmente me hacía cargo ahora están en manos de él".
Una ayudita de su amigo
Paradójicamente, el renacer "paranoico" viene acompañado por un halo clásico, de grupo que ya sabe perfectamente qué trajes calzarse. Y el de Oldham les queda a medida. El productor, que está casado con una colombiana y lleva años radicado en Bogotá, se cruzó en el camino de los Ratones en 1991, en el álbum Fieras lunáticas. "Nosotros nunca dejamos de estar en contacto con Andrew y cuando decidimos grabar un nuevo disco lo primero que hicimos fue llamarlo a él para que nos volviera a producir."
–La mayoría de las canciones están firmadas por Oldham y vos. ¿Eso es así o es parte del acuerdo al que llegaron?
–Es un acuerdo... Se nota que los temas son míos, pero también se nota que está Andrew detrás. Pasaron cosas muy importantes, como que por primera vez compuse con Pablo ("Hotel Babylon"). Se abrió un poco la historia con respecto a cómo ver la composición, cómo ensayar. Teníamos 30 canciones nuevas, más temas de antes que habían quedado afuera, de otros discos. Andrew seleccionó 13 y de esos quedaron sólo cuatro; los demás surgieron después.
–El disco parece no contener hits. Más bien es un álbum de largo aliento...
–Los hits vienen de la mano de la intención. Lo que en el pasado era un hit hoy para mí es "Sacrificio japonés" (ver recuadro). Por otro lado, hay temas que considero... Hit no, porque la palabra no me gusta, pero sí que pueden llegar a ser clásicos, como "Cuando te vea", que me pareció que la venía escuchando de antes.
–Sorprende que no tenga nombre o, mejor dicho, que se llame como la banda. ¿Es el álbum negro de los Ratones Paranoicos?
–En realidad, se llama Ese oscuro objeto del deseo. Nadie lo va a pedir así en la disquería; todos lo van a pedir como el último de Ratones Paranoicos. Entonces, ¿para qué ponerle el nombre impreso, que puede manchar la imagen del arte? Es el disco negro de los Ratones, sí. Ese es el oscuro objeto del deseo: un disco.
Juanse les tomó el gustito a los estudios de grabación, aunque él aclara que siempre fue así, que editar muchos discos era el objetivo primario de su banda. Por eso advierte que ya está preparando las nuevas canciones de su próximo álbum solista y que ese juego que fue volver a grabar el segundo disco de la banda en vivo, en los estudios del programa de radio de Mario Pergolini ( ¿Cuál es?, ), puede transformarse en CD cuando el conductor lo desee. "No me voy a quedar sentado en una silla. Todo esto lo hacemos como una cosa automática, pero también porque vemos que hay una caída importante en la relación de los músicos con el estudio de grabación. Una cosa es tomar el estudio como una artesanía y otra muy distinta es ir al estudio a tomar."
En la rueda de nombres aparecen Charly García ("es uno de los más grandes artistas internacionales que hay"); el ministro de Economía Amado Boudou, que está entre los agradecimientos del disco ("no lo conozco de la política; es amigo mío desde hace mucho tiempo"); el ex Jóvenes Pordioseros Toti Iglesias ("tiene un gran sistema de intuición que lo hace alcanzar el centro neurálgico de lo que sienten los chicos"), y Carlos Castaneda. "Nuestra sociedad confunde el hecho de saber apreciar a un artista con identificarse con lo que él escribe. Esa cosa insistente de «defendamos a los hermanos de...» o «yo soy del Che y vos, de Perón», cansa. Es lo que derivó en la futbolización de la música."
Y aquí es cuando se detiene a separar las aguas, a distinguir entre "stones" y "rollingas". "La otra vez me dijeron que yo era el responsable de la aparición de los «rollingas», pero los responsables son ustedes, que los escucharon. Nosotros somos «stones»... y muchísimo más peligrosos. Yo no necesito salir con la máquina en la cintura; yo la máquina la tengo en la cabeza. Con dos palabras puedo asesinar a cualquiera, porque nadie resiste el menor tipo de análisis. Pero no se trata de agredir, sino de defenderse. Lo importante es defendernos amando a nuestro prójimo."
Para agendar
Ratones Paranoicos. La banda continúa presentando su último álbum.
La Trastienda, Balcarce 460. Pasado mañana, a las 21. Entradas, desde 55 pesos (opcional CD, desde $ 85).


