
Daniel Melero: "La información falsa puede ser estimulante"
Con un disco nuevo, Cristales de tiempo, el músico suma una pieza más a su obra siempre tangencial a las modas pero atenta a la época
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Daniel Melero tiene nuevo disco. Se llama Cristales de tiempo y está atravesado por una serie de exóticas mitologías y unas cuantas paranoias generadas en torno al progreso impulsado por el avance tecnológico. Incansable buceador en de materiales extraños en Internet, el experimentado músico terminó encontrando inspiración para sus nuevas canciones en una serie de extravagantes proyectos que, alguna vez, unieron la ciencia con la política y estuvieron, siempre, rodeados de misterio. Dos casos: 1) el MK Ultra, un programa de control mental de la CIA destinado a identificar y desarrollar procedimientos para aplicar en interrogatorios que desembocó en un tema climático y sugestivo que está entre lo mejor del disco; 2) la expedición al Polo Sur organizada por el explorador irlandés Ernest Shackleton en 1907: ese año, Shackleton publicó un aviso en el tradicional periódico británico Times ("Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura el regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito") al que respondieron más de 5000 aspirantes y que ahora, más de un siglo después, se transformó, muy lejos, aquí en Buenos Aires, en el puntapié inicial para "Viaje peligroso", el tema de apertura del flamante álbum de Melero, que muy pronto, el domingo próximo, se presentará en el marco del festival Sónar. "Después me enteré de que mucha gente asegura que el aviso era falso. Eso me interesó mucho más -dice Melero-. La información falsa puede ser más estimulante que la real. De hecho, no creo que exista la información real. Toda la historia es una tergiversación montada por personas que tienen tendencias y necesidades, que responden a determinados poderes. Son todas ficciones. Hasta la ciencia, que es la ficción que más me gusta porque es muy pretenciosa".
Cristales de tiempo iba a ser editado en la primera mitad de este año, pero la aparición del disco se fue demorando a medida que aparecían algunos interrogantes que Melero prefirió ir enfrentando: "Fui al estudio con una guitarra acústica y una cajita de ritmos, algo que no hacía desde la época de Travesti (1994). Pensaba que iba a hacer un disco muy simple, una especie de minuta. Pero el resultado de las grabaciones pidió otra cosa. Me di cuenta de que estaba sometiendo a esas canciones a una idea previa y que eso podía ser un error. Se fueron complicando las cosas, porque además estaba trabajando en otros dos discos, uno con Migue Castro (Victoria Mil, UN) y otro con Diego Tuñón (Babasónicos)".
El proceso de posproducción sonora se alargó hasta que el resultado dejó definitivamente satisfecho a Melero, quien lejos de ver la demora de los plazos establecidos inicialmente como un problema, la asumió como un desafío: "A esta altura de mi carrera, que un disco sea una intriga equivale a un estímulo -sostiene él-. Yo tenía ideas previas bastante fuertes sobre ese álbum. Ideas que había que derrotar. Es como que le terminé fallando a la marca Melero (risas). Y estoy muy contento de haberlo hecho. ¡Si pudiera, me separaría de Daniel Melero!"
Que esa tarea de pulido final de canciones se haya extendido más de lo previsto tampoco redundó en un repertorio barroco: "Es un disco basado en estructuras simples -reafirma Melero-. Yo detesto lo complicado. Me parece que lo complicado refleja sobre todo falta de síntesis. Hay cierta pomposidad en la orquestación de algunos temas, eso sí, pero siguen siendo canciones sencillas. Hablo de orquestación y no de arreglos porque para mí tener que hacer arreglos implica admitir que algo está roto".
El imaginario retrofuturista caracteriza a este nuevo LP de Melero, atravesado por su probada obsesión con el campo científico, observado claramente desde una perspectiva alternativa: "La genética y las mutaciones son asuntos que sigo de cerca -aclara-. Y paralelamente estoy muy atento al control de las ideas que aparecen en el ámbito de la ciencia, donde el poder juega un rol decisivo. Yo entro hace muchos años al foro de la NASA, pero últimamente no me contestan más. A veces uno hace preguntas que no tienen un estatuto científico y son respondidas. Y otras veces esas preguntas incomodan, supongo. Toda la rigidez que construyen las morales (la religión, o la moral científica) son corsés que impiden el juego. Y el juego es muy importante para mí. Los ingleses tienen la palabra play, y nosotros usamos tocar. Hay una diferencia sustancial".
Sónar Buenos Aires
Tecnópolis
Domingo 26 a las 20,30



