
Controversia por el 21% del IVA a las partituras
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Por un incomprensible descuido en la reglamentación de la ley del IVA, comprar la partitura de una sonata para piano de Beethoven o un cuento infantil puede llegar a costar un 21 por ciento más caro. Porque el artículo 7° del decreto N° 616/200 no considera como libros las obras musicales impresas y los textos infantiles, y -por lo tanto- deberán ser gravados, a diferencia de lo que ocurre con los libros "normales", que quedaron exceptuados de dicho impuesto. Alarmada ante lo que considera una norma inconstitucional, la Cámara Argentina del Libro, juntamente con las editoriales Ricordi y Sigmar, interpuso una acción de amparo contra el decreto.Para alivio de editores y músicos, el 22 del actual el doctor Ernesto Marinelli hizo lugar a la medida cautelar de no innovar hasta tanto se dicte la sentencia definitiva.
"¿Cuál es el criterio que diferencia y discrimina a la edición musical del libro científico, técnico o literario, gravándola impositivamente sólo por la diferencia de su lenguaje o grafía?", se preguntó, indignado, Ernesto Larcade, presidente de la Editorial Ricordi, una de las afectadas por la medida.
En diálogo telefónico con La Nación , Larcade comentó que la arbitrariedad del artículo séptimo fue reconocida tanto por el secretario de Cultura de la Nación, Darío Lopérfido, como por el secretario de Ingresos Públicos, José María Farré. Después de veinte días de esperar una enmienda, se decidió presentar el recurso de amparo, para evitar que la aplicación del impuesto quedara firme. En forma simultánea, otras entidades vinculadas con la actividad musical y editorial musical comenzaron a hacer circular una carta en la que se reclama que se revea la medida. Entre otros, fueron firmantes la Editorial Barry, el Consejo Argentino de la Música (CAMU), la Fundación Encuentros, Ediciones GCC, y la Asociación de Editores de Música de la Argentina.



