Bad Bunny arrancó el primero de sus tres shows en River: “Estaba loco por volver aquí”
El cantante puertorriqueño dio inicio este viernes a su esperada presentación en suelo argentino, a más de tres años de su última visita
6 minutos de lectura'

Con una impactante puesta en escena, que incluye fuegos artificiales, luces led, visualizers, bailarines y los músicos que lo acompañan en esta gira -la joven orquesta de salsa Los sobrinos y Los Pleneros de la Cresta-, Bad Bunny hace delirar a un River colmado y se disponía a recorrer, a lo largo de tres actos, las canciones de Debí tirar más fotos, su último disco, una contundente reafirmación de sus raíces puertorriqueñas entre melodías de salsa, bolero, plena, reguetón e incluso pop.
La primera de sus tres noches previstas en Buenos Aires arrancó a las 21 con “La mudanza”, el tema que cierra el álbum y que rinde homenaje a su familia y a su tierra. “Yo estoy seguro de que todas las personas que están esta noche están conscientes de lo que yo pienso del público argentino. Estaba loco por volver aquí. Los voy a poner a prueba”, dijo pocos minutos después de “Callaíta”, el segundo tema, y dirigió el micrófono a la audiencia. “Pitorro de coco”, “Weltita”, “Baile inolvidable”, “Café con ron” y “NuevaYol” son otros de los hits de su más reciente álbum incluidos en su lista de temas del show, así como algunos de los grandes éxitos que marcaron su carrera, como “Diles”, “Safaera”, “Yo perreo sola” y “Tití me preguntó”.
Después de conquistar suelo norteamericano y llevar el orgullo latino por lo alto, tanto en los Grammy (donde hizo historia al ser galardonado con el premio a Mejor álbum del año con un disco completamente en español) como en el espectáculo del entretiempo del Super Bowl, Bad Bunny regresó a la Argentina para presentar su gira Debí tirar más fotos, con tres shows agotados en el estadio de River.

Antes de dar inicio a su tour mundial, el pasado 21 de noviembre en República Dominicana, el “conejo malo” hizo una residencia de 31 fechas en su Puerto Rico natal, titulada “No me quiero ir de aquí”, que convocó a más de 600 mil espectadores entre julio y septiembre y generó un millonario impacto económico en la isla: las estimaciones van desde los 379 a los 700 millones de dólares, esta última cifra según los estudios de mercado de Gaither International.

Además, una de las marcas registradas de su show actual es la aclamada “Casita”, la réplica de una vivienda tradicional del campo puertorriqueño que funciona como escenario secundario (en este caso, ubicado en el campo trasero de River), donde el cantante interpreta versiones acústicas de sus temas, interactúa con el público y aloja a los invitados famosos. “Siempre me dieron cosa los VIP. Ese faranduleo raro. Entonces pensé: ‘¿cómo lo hago divertido?’ El VIP va a ser la Casita. Con su cocina, su sofá, todo. Que sea parte del show”, explicó el boricua a Billboard.
Recorrido gastronómico y una cita especial
Bad Bunny aterrizó en Buenos Aires el martes pasado, a las 4.45 de la madrugada, y se hospedó en el Palacio Duhau. El miércoles, disfrutó de una cena privada en NESS, el restaurante de fuegos del chef Leo Lanussol ubicado en el corazón del barrio porteño de Núñez. Rodeado de un fuerte operativo de seguridad, el cantante llegó al lugar alrededor de las 20.30. Con el objetivo de pasar desapercibido, optó por un look compuesto por un par de lentes, gorra, capucha y un pañuelo que le cubría la cara. Durante la velada se mostró relajado, amable y de buen humor. Incluso, charló con el equipo del restaurante y compartió algunos chistes.
El jueves por la noche volvió a degustar la gastronomía local, aunque esta vez con una compañía muy especial. El intérprete de “NUEVAYoL” fue visto a la salida del restaurante Aramburu, en Recoleta, junto a su ¿ex? pareja, la modelo, empresaria y diseñadora puertorriqueña Gabriela Berlingeri, en medio de los rumores de reconciliación que los vinculan desde el Super Bowl. Según trascendió, les reservaron exclusivamente el primer piso del lugar para disfrutar de una cita romántica como festejo adelantado de San Valentín, dado que el 14 de febrero coincide con la segunda presentación del boricua en River.

El despliegue de seguridad fue acorde al momento de exposición que atraviesa el artista, entre rumores de amenazas por sus críticas a la política migratoria de Donald Trump y el supuesto de que usó un chaleco antibalas durante la entrega de los Grammy. Por eso, ingresó y se retiró del restó ubicado en el Pasaje del Correo escoltado por un equipo de al menos diez custodios, mientras cinco camionetas blindadas aguardaban en las inmediaciones. Sin embargo, al salir se tomó unos segundos para saludar a los fans que lo esperaban en la vereda.

La historia de Bad Bunny con la Argentina
Cuando Bad Bunny se presentó por primera vez en la Argentina en junio de 2017, todavía no tenía un disco publicado, pero sí un puñado de éxitos y colaboraciones con otros artistas –como Karol G, J Balvin y Arcángel- que ya lo habían posicionado como una figura en ascenso del género urbano, particularmente del trap y el reggaetón. En solo cuatro días, el puertorriqueño que entonces tenía 23 años hizo un tour maratónico por 13 boliches del AMBA, desde Pinar de Rocha, en Ramos Mejía, pasando por Jesse James, en Isidro Casanova, los porteños Museum y Black Cream, Ruta Bacalao en La Plata hasta El Bosque de Quilmes.

Mientras su carrera alzaba vuelo, el cantante regresó al país en distintas oportunidades. En 2018, agotó tres funciones en el estadio Luna Park (12, 13 y 14 de mayo) como parte de su gira La Nueva Religión Tour, donde tuvo como invitados especiales a Duki y a Khea, referentes de la escena trap local. Por aquella época, el puertorriqueño se había sumado al remix de “Loca”, el hit que los jóvenes argentinos habían hecho junto a Cazzu. En febrero de 2019, ante más de 20 mil personas, Bad Bunny cerró el festival Buenos Aires Trap en el Hipódromo de Palermo y se presentó por última vez en estas tierras en 2022, con dos shows sold-out en el estadio de Vélez.
“Fue bien emocionante porque la energía del público... Yo creo que todo el mundo está consciente de que la energía del público en Argentina es diferente”, dijo meses atrás en una entrevista con Billboard sobre el fervor de sus fans en nuestro país.

Incluso, recordó cómo el público lo sostuvo durante un difícil momento arriba del escenario durante su presentación del 4 de noviembre en el Estadio José Amalfitani: “Me quedé afónico, hacía un viento terrible y frío. Y fue un poco frustrante cuando el público estaba tan entregado al show y cantando. Pero aun así no me dejaron caer y yo sobreviví casi cuarenta o treinta minutos del show sin voz, entre bebiendo té y haciendo magia para poder recuperarla. Me empecé a cubrir y ya para el final la recuperé, no al cien por ciento, pero pude cantar con ellos y esa experiencia fue bonita”.
Otras noticias de Bad Bunny
1Keith Richards y Tom Waits: una “hermandad chatarra”, noches de bourbon y grandes canciones de dos piratas del sonido
2Bad Bunny: de Pinar de Rocha a tres River agotados, el cantante que alzó la voz contra Trump y se convirtió en ícono global
- 3
La previa del show de Bad Bunny: de su reivindicación latina en el SuperBowl a llevar el Caribe a Figueroa Alcorta
- 4
Bad Bunny arrancó el primero de sus tres shows en River: “Estaba loco por volver aquí”






