Mientras que Ricardo cumplió 50 años y hubo fiesta en la quinta de Parque Leloir; Daffunchio y los suyos metieron 15 mil personas en Ferro. Mirá las fotos del show.
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La noticia fue doble y estalló desde el Oeste: el viernes 17, Ricardo Mollo festejó sus 50 agostos en "La 5ta", la casa / estudio que Divididos tiene en Parque Leloir. Un día después, mientras Mollo subía a un avión rumbo al norte argentino con (su esposa) Natalia Oreiro, Las Pelotas metió 15 mil personas en la cancha auxiliar de Ferrocarril Oeste y consiguió, así, pisar el primer césped propio: sin duda, uno de los shows del año para el rock nacional. Y, claro, un fin de semana para festejar.
Las Pelotas tuvieron que volver tres veces al escenario. Los bises se hicieron infinitos pero el público se fue satisfecho: más de dos horas de show fueron la presentación oficial de Basta, el último disco de estudio de la banda (cuatro años después de Esperando el milagro ). O, mejor, la excusa perfecta: Germán Daffunchio, Alejandro Sokol y compañía nunca habían visto a su propia banda inflarse hasta alcanzar una dimensión de cancha. Después de ejecutar todos los tracks del nuevo disco (con sonido de compact) y aprovechar el aire para el clásico popurrí de Sumo (cerraron con "Debede", y "No tan distintos"), no existía otra lectura posible: sin techo. Esta es la proyección que merece Las Pelotas.
Ricardo Mollo, nacido el 17 de agosto de 1957 (en Pergamino, provincia de Buenos Aires), festejó este año medio siglo de vida. El viernes, en un cumpleaños secreto en la quinta de Leloir -propiedad de Divididos-, ni siquiera las guardias periodísticas lograron franquear la voluntad del cumpleañero. No se filtró ni la lista de invitados. El sábado, Mollo y Oreiro viajaron a Jujuy en plan relax. En la noche de ayer, se vio a la pareja comentando las fotos del festín privado en una mesa de la cadena de cafeterías Delicity, en el predio del Aeropuerto Internacional de Salta.





