
El pionero del rock nacional inaugura nueva sección
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Evitemos formalismos en la presentación y vayamos directo al grano: ¿qué es "Los instrumentos"? Recién empieza, así que está por verse, pero en principio, como el título de la sección permite suponer, es un espacio para que los músicos hablen sobre el instrumento favorito de su colección. Litto Nebbia, por ejemplo, es el dueño de más de veinte guitarras (entre ellas una Gretsch igualita a la que usaba Harrison en los inicios de los Beatles), otros tantos teclados, un piano Steinway ("lo toco todas las mañanas") y vaya uno a saber qué más. Y sin embargo, a la hora de elegir, se inclina por una criolla. Evidentemente tiene que haber un buen motivo detrás de esa elección, una historia digna de ser contada. Allá vamos.
¿Cuál es tu instrumento favorito?
Tengo muchísimas guitarras acústicas y eléctricas, como así también pianos y teclados: cada uno tiene su historia, y además cumplen una función sonora distinta a la hora de grabar o tocar en vivo. Pero me voy a inclinar por una de mis guitarras históricas, la que me hizo el extraordinario luthier Sergio Repiso en 1970, que conservo muy bien.
¿Quién era Repiso?
Un hombre de Mallorca que vivió muchos años en nuestro país y realizó una gran cantidad de guitarras españolas y eléctricas, y también algunos bajos. Le hizo guitarras a Ricardo Lew, Horacio Malvicino, los hermanos Fattoruso, Spinetta, Emilio del Güercio, Serrat y docenas de músicos conocidos. Era un obsesivo, Repiso, y se negaba a hacer instrumentos a los apurones. Con mi guitarra, una criolla standard, estuvo un par de años. Decía que si la madera no se asentaba bien, el instrumento finalmente estaba mal hecho. Jamás quiso ceder la licencia para que sus guitarras fueran fabricadas en forma seriada, era un bohemio total... Un detalle sugestivo: su taller estaba por Caballito, en la calle Gibson.
O sea que no debe haber muchas guitarras como la tuya...
En la etiqueta interna, de puño y letra de Repiso, figura que es la guitarra número 706, terminada en 1970. Por esas casualidades de la vida, hace algunos años entré a un negocio del centro lleno de guitarras nuevas y usadas, y encontré la siguiente de la serie, la número 707.
¿Alguna vez pensaste en venderla?
No, muy pocas veces vendí instrumentos. Lo hice cuando tuve que escapar al exilio durante la dictadura, porque no tenía para pagarme el pasaje. Pero en general, si decido deshacerme de alguna guitarra, es porque su sonido característico ya lo tengo en otra, o porque sé que no voy a usarla más.
¿La usás para componer?
Sí, con esta hice algunos temas que hoy son clásicos de mi repertorio, como "El bohemio" y "Vamos Negro, fuerza Negro". También es la que toqué en el legendario festival Acusticazo, que de alguna manera abrió las puertas para que un roquero argentino pudiera salir a cantar acompañándose de una viola criolla.
A lo largo de tu carrera tocaste también muchos teclados. ¿Qué te hace elegir una guitarra como favorita?
Me parece que con la guitarra existe un apego al instrumento que no se da con los teclados. ¿Será tal vez porque la guitarra uno la tiene permanentemente pegada al cuerpo, al pecho y el estómago? ¿Será porque es transportable y va con vos a donde vayas? A medida que pasa el tiempo, las guitarras españolas (y los pianos) mejoran, porque la madera se pone más noble.
¿Qué consejo le darías a alguien que está por comprarse su primer instrumento?
Para cualquiera que decida dedicarse a la música es súper importante tener un buen instrumento. Y aunque sea muy oneroso, hay que hacer el esfuerzo, ya que es inspirador, mientras se estudia, que todo suene bien y el instrumento sea cómodo, con buena terminación. Como dicen los brasileros: a la guitarra, el piano y los instrumentos musicales, como a la mujer, hay que tocarlos siempre. Y no permitir que el amor se apague.
Por Lucas Garófalo
La semana que viene: el teclado monofónico de Daniel Melero.


