Llega ahora a la pantalla un robo de película
Concluyó el rodaje de un film inspirado en el caso de Mario Fendrich, el bancario que se llevó tres millones de dólares
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Una vieja casona de la esquina de Colón y General Paz, en el partido de Quilmes, puertas adentro, sirve para el interior-noche de una de las escenas culminantes de "Los aventureros de Rosario", que marca el debut de Sergio Bellotti como director de largometrajes. El guión, del escritor y periodista Daniel Guebel, toma como excusa argumental un hecho policial de la vida real. Imagina qué ocurrió en la piel de un personaje muy parecido al verdadero Mario Fendrich, subcontador del Banco de la Nación de Rosario, los nueve días previos al golpe sin violencia del que en su momento habló el país.
En un sillón están sentados Gabriel Goity -caracterizado como Carlos Dietrich, el Fendrich de la ficción- y Edda Bustamante, junto con Antonio Ugo, Luis Ziembrowski, Alejandro Awada y Deborah Warren. Frente a ellos, una torta de cumpleaños rodeada por un ramillete de lamparitas que nadie verá cuando la secuencia, finalmente, se proyecte en los cines. Ninguno de los personajes reunidos supone que el honesto contador, un día después, habría de tomar la decisión de su vida: llevarse tres millones de dólares de la caja de seguridad.
Si bien se trata de uno de los proyectos ganadores del concurso de telefilms organizado por el Instituto de Cine en 1996, Bellotti (un director debutante que tiene como antecedentes en el medio el haber trabajado para la TVen la producción ejecutiva de "Poliladron" y "Bajamar", y para el cine en "Sotto voce" y "La vida según Muriel", entre otras) pensó que era conveniente filmar en 35 milímetros, como los títulos que consiguen mayor respaldo económico.
Las presencias fuera de cuadro son más que llamativas: el director de fotografía es el premiado Esteban Sapir (realizador de "Picado fino") y manejando la cámara (si Bellotti se lo permite) aparece Víctor "Kino" González, que aguarda con expectativa la posibilidad de lanzar comercialmente "Ciudad de Dios", su primer largometraje.
El entusiasmo de la gente es grande porque se trata de las últimas horas de rodaje, tras un mes de intenso trabajo.
"El guión va a caballo de la idea del caso policial que tuvo como protagonista a Fendrich. En realidad, la película sólo toma parte de esta historia, más que nada la del personaje con sus amigos, su entorno, su rutina. No se cómo encuadrarla. Una vez me decía Antonio Ugo que en el cine argentino hay que inventar los géneros", confiesa Bellotti con entusiasmo casi adolescente.
-¿Qué diferencia a un telefilm de una película destinada originalmente a los cines?
-En realidad, la definición de este proyecto como telefilm es un poco tramposa. Es un concurso y hay un premio, que implica hacer el producto en soporte fílmico, con un presupuesto de 187.500 pesos. Decidimos con Daniel (Guebel)armar el guión como el de una película de bajo presupuesto para exhibir en cines y por eso finalmente también decidimos hacerla en 35 milímetros, es decir que todo el dinero con el que contábamos, incluidos el cachet de los actores, del equipo técnico y lo que cuesta filmar en este nivel, ya se gastó. Creemos que el costo de un film como este no puede bajar de los 300.000 dólares. Por eso apostamos a la película. Una vez que tengamos la seguridad de la venta, vamos a terminar lo que tiene que ver con el sonido. La idea es venderla antes y terminarla después, con nuestro corte final, para así arreglar cuentas con el equipo técnico y los actores, que hicieron un esfuerzo importante para que fuera una realidad. Y contamos con catorce actores que, si bien no son las figuritas repetidas de siempre, forman parte de una primera línea de buenos intérpretes que me dieron una gran mano.
-¿La cuestión del bajo presupuesto es circunstancial o pensás que es posible hacer cine con nada más que 200 mil o 300 mil pesos?
-Trabajo hace 16 años en el medio, y si esto se puede hacer es por la gente que me acompaña en todo esto. Lo del bajo presupuesto es circunstancial. En realidad no se puede trabajar así. Podemos hablar de bajo presupuesto, pero una vez. La segunda ya no... Tampoco el delirio de patinarte dos millones de dólares con una historia absurda o sin pensar de antemano poder recuperarlos. Creo que hay una media de 600 mil o 700 mil pesos con los que se puede hacer un buen largometraje.
-¿Cómo fue el trabajo?
-Las películas se hacen hablando de cine, hablando de la película. Puse el acento en la cuestión actoral, aunque no tuvimos mucho margen para ensayar. No sé si fue malo o bueno, porque después de muchos ensayos, a veces las cosas salen lavadas. Con todos los actores se dio un buen feeling. Me prestaron atención, que es muy importante, y como le gustan las cosas claras, traté de ser lo más claro posible. Desde que salió el premio hasta que filmamos pasaron nada más que nueve meses, poco menos de un año hasta el fin de rodaje. Si no haces las cosas rápido, pasa el entusiasmo.
-¿Qué es lo que se viene después del rodaje?
-Quiero terminar mi película, posicionarme en el mercado, y estar pensando ya en la segunda. Tenemos un total de 28 días de rodaje y no hemos perdido ni un minuto, filmando entre nueve y diez horas diarias. Con mi asistente, Fabiana (Castaño), elaboramos un plan de rodaje impecable en el que ajustamos todos los tiempos al máximo. Pudimos cumplirlo y por eso llegamos al final en el tiempo previsto. La idea es tenerla terminada mucho antes del Festival de Mar del Plata.
Las sorpresas que da el cine
"En realidad, debíamos filmar en 16 mm. La ampliación a 35 sale mucha plata y en el Instituto de Cine saben que este tipo de producciones pueden dar sorpresa si llegan a las salas comerciales. Así, en 35 milímetros, la película ya está lista y esto en el mercado funciona mejor, porque estás vendiendo una película original en el formato que se usa en las salas, con una calidad muy superior", señala Bellotti, que intenta explicar así cómo se da el tránsito entre una película originalmente pensada para ser emitida por TV a otra que, como esta del caso Fendrich, seguramente podrá ser vista en los cines.
Dentro del esquema de concursos del Instituto de Cine, iniciado en 1995, ya se han realizado dos de telefilms. De los primeros seis ganadores, y tras su ampliación de súper 16 a 35 milímetros llegaron a estrenarse en los cines "24 horas (Algo está por explotar)", de Luis Barone, "Pizza, birra, faso", de Adrián Caetano y Bruno Stagnaro, y "Un crisantemo estalla en Cincoesquinas", de Daniel Burman.
El segundo concurso, cuyo cierre fue en 1996, dio como ganadores, además de "Los aventureros de Rosario" a "Ilusión de movimiento", de Héctor Molina (por la región del Litoral), "Caso cerrado", de Mario Herrera (por Cuyo), "Hombre por oveja por hombre", de Carlos Echeverría (por la Patagonia) y "Quijano, los días de la lluvia", de Virginia Dávalos (por la región noroeste). Además del film de Bellotti, que entra en posproducción, el de Dávalos está próximo a comenzar su rodaje y el de Echeverría (recordado por "Juan, como si nada hubiese sucedido") deberá esperar, por el tema elegido, hasta el momento en que se inicie la temporada de esquila en el sur argentino.






