La TV bajo presión
La censura indirecta amenaza a los programas
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Los anunciantes y ciertos grupos de poder presionan sobre los contenidos de determinados ciclos de la televisión. El Caso Lanata, "Fútbol prohibido", "Infómanas" y "El paparazzi" son algunos ejemplos
El círculo vicioso parece diseñarse así: un canal de televisión equis tiene hambre de mayor rating y lo busca; contrata entonces a figuras de impacto y -en lo posible- que abran fuego contra el Gobierno; los buenos números no se hacen esperar y el canal equis los alienta por más; todo continúa en su camino de éxito hasta que llegan cartas documento; y amenazas de los anunciantes con el hecho de retirar sus avisos no sólo en ese programa sino a lo largo de la programación; y llegan más amenazas de grupos de poder de distinta catadura.
Resultado final de la ecuación: el entonces progresista canal equis reacciona con su más ortodoxo salvajismo.Ya no importa el rating (gloria menor a esta altura de la historia), sino que defiende otros máximos intereses. El canal equis advierte al programa que "paren la mano". El canal equis, en la mayoría de los casos, decide levantar el programa. Círculo vicioso redondeado.
Rasgos más, rasgos menos, éste es el cuadro de situación que presenta la televisión actual. El Caso Lanata hizo emerger a la superficie una problemática difícil y además sufrió una suerte de efecto dominó que afectó a otros programas, cuyos trámites de levantamientos o cambios de horario responden no muy claramente a los consabidos factores de rating. El alerta rojo parece haberse encendido en el medio. ¿Qué ocurrirá de aquí en más?
Presiones externas y piezas de canje
Datos irreprochables y testimonios inequívocos permiten deducir que cierta prima hermana de la censura nos ha visitado nuevamente. Tomemos cuenta de esta lista: "Día D", "Las patas de la mentira", "Infómanas", "El paparazzi", "El signo", "Cha cha cha", "Fútbol prohibido", "Sin límites". Dispar final han tenido, pero en ninguno de los casos ese final ha sido, aunque más no sea, transparente. Como contrapartida con lo que sucedía en tiempos de dictadura, o de democracia recién estrenada, ahora nadie tiende a dar la cara para una explicación convincente.
Elipsis y metáforas reemplazan a las crudas explicaciones de un levantamiento. Consultado por Vialibre, Jorge Lanata -referente inevitable en estos días- abona a esta teoría.
"Los canales no están del todo privatizados, ésa es la clave -sostiene el conductor de "Día D"-. En todo caso, se trata de una privatización cómplice, y uno pasa a ser una ficha de cambio en el enorme tablero de ajedrez en el que ellos juegan. Ah, ¿te querés meter en este negocio?, les pregunta el poder. Bueno, entonces, sacame a esta fichita de ahí que me trae problemas. La fichita soy yo...".
Para quien sea ajeno al medio, cuesta entender verdaderamente qué son esas llamadas "presiones". Lanata lo aclara: "Son infernales. Cantidades de llamados telefónicos, desde grupos de poder pasando por ligas de familia, instituciones religiosas y, a veces, hasta anunciantes. En el momento de salir al aire, el estrés es galopante...".
Piezas de cambio, dijo Lanata, que tenía un muy victorioso rating promedio de 10 puntos en el momento del levantamiento.Y lo mismo -piezas de cambio, casualmente- apunta Liliana López Foresi, desaparecida hoy de la televisión, y que denunciara ya en 1992 que semejante estrategia de presión existía.
"Por esos tiempos, en mi programa yo hablaba con total libertad de opinión y decía que la venta de Aerolíneas era una locura, que al indulto lo íbamos a pagar entre todos y que íbamos a importar la Guerra del Golfo -afirma la locutora-. Creo que no me equivoqué. El resultado fue mi prohibición. Estoy raleada de los medios desde hace siete años. Sufrí atentados: me aflojaron las cuatro ruedas de mi auto para que me hiciera papilla. ¿Estoy loca o realmente hay que tener cuidado? Algunos influyentes me dijeron que yo era una pieza de cambio, que yo salía porque la empresa en la cual estaba iba a tener mejores condiciones para conseguir otros negocios".
Piezas de cambio
Lo cierto es que la fórmula reciente para hacer desaparecer un programa del aire es lo que se puede llamar "tiro por elevación".
Los anunciantes retiran la inversión si la línea del ciclo se da de narices con sus prédicas o -en otro costado de ese arco- ciertos grupos de poder, fanatizados la mayoría, impulsan hacia determinado grado de presión.
"A mí me echó Lita de Lázzari con la Liga de Amas de Casa -denuncia sin metáforas Jorge Rial, ex conductor de "El paparazzi"-. Insistió tanto con que mi programa era pornográfico que tocó todos los timbres del poder. Me tuve que ir porque las presiones eran enormes.
Empezaron por despedir a toda mi gente, me quitaron la publicidad aun con picos de 12 puntos y finalmente me dieron el toque a mí." Rial dice que más de una vez debió mandar un video a Casa de Gobierno para que se revisara el humor político que su ciclo contenía. Y sin cortapisas agrega que "son como los personajes del Ku Klux Klan: no dan la cara, se enmascaran porque no son periodistas como uno. Y porque les duele en el alma el humor con ironía, cosa que Lanata hace muy bien porque, además de hacerle una crítica a un político, también le toma el pelo...".
Dos son las exigencias de cualquier canal cuando un programa está por salir al aire: exigen rating y exigen ingresos de publicidad.
De todos modos, y conseguidas ambas, tampoco eso es garantía de continuidad. Una cosa trae la otra, es axioma en el marketing de la televisión. Aunque no siempre es así: el tan vapuleado "Mediodía con Mauro" suele medir unos 13 puntos contra apenas 6 de "Almorzando con Mirtha Legrand". Sin embargo, en la franja horaria de 13 a 14.30, los almuerzos cumplen con sus cinco cortes con publicidad bastante prestigiante y -en absurda contraposición- Mauro Viale apenas corta una vez su espectáculo en continuado, y tan sólo se puede descubrir alguna que otra propaganda de cierta lotería.
"Sí, es así, el fenómeno existe -admite Mauro Viale. Pero no quiero extenderme sobre ese tema. Hago mi programa y punto, a otra cosa...".
Hace tres meses, a "Cha cha cha" -el ciclo liderado por Alfredo Casero- se le hizo imposible mantenerse en el aire sin avisadores. "Llegaron infinidad de presiones por el sketch de Peperino Pómoro, el sacerdote aquél que daba consejos con cierta ironía", cuentaCasero.
El cómico señala que allí no terminaban los boicots: también amenazaron con despoblar de avisos otros ciclos de América. Ante esa probabilidad, la emisora decidió sacarlo del aire.
Y ganaron así otra vez los "malos".
En medio de tanto entramado oscuro, hasta las aparentemente frívolas apreciaciones del parlanchín Jacobo Winograd -panelista del ciclo de Viale- parecen aportar más puntas.
"Cuando estaba en «Polémica en el bar», el programa tenía 21 puntos y ahora sólo tiene 8. Cuando yo voy, el programa de Mauro sube unos tres puntos por lo menos. Pero como mi ex mujer se casó con un fortísimo empresario de bebidas, cada vez que me echan, este empresario inunda de publicidad esos programas. Y yo sigo afuera...".
Finales sospechosos
Dos ciclos tuvieron definición sospechosa en Telefé. "Infómanas" terminó -con una lluvia de amenazas y juicios- en el horario de las 15, y hay promesa de que verá la luz otra vez en enero, pero a partir de la 0 hora. El programa originó escándalos de proporciones en ciertas provincias, que se negaron a emitirlo. Una de las conductoras, Claudia Fontán, prefiere no meterse en honduras: "Yo prefiero ir a hacer el programa y taparme un poco los oídos. Ni quiero saber qué es lo que pasa alrededor. Trato de no escuchar ninguna presión...".
"El signo" -también por Telefé- arrancó con gloriosos 29 puntos de rating, pero decayó bastante con el devenir de los capítulos. Un rumor muy fuerte dominó entonces la escena: el canal recibía continuas amenazas por parte de una secta que se sentía atacada por el tratamiento del libro.
Uno de los autores, Oscar Tabernise, le baja voltaje a la especie: "Quisieron armar un poco de candombe con la publicidad de eso, pero nada era cierto. Termina porque el canal lo decidió así".
Suena al menos raro, ya que había mil y una alternativas para hacer empujar al programa a niveles anteriores de excelente rating. El final fue abrupto y sorprendió a no pocos.
Fútbol con fuego cruzado
En el fútbol, pasión de multitudes, nadie se guarda nada. Diego Bonadeo, reciente conductor de "Fútbol prohibido" esgrime un argumento sólido: "En Canal 9 competía con el programa de Niembro ("El deportivo", por Telefé). Yo iba en alza y él en baja. Hasta que, vaya casualidad, me dicen que mi programa tiene que terminar. Nunca me dieron explicaciones. Esto es como el poema de Brecht: «hoy te vienen a buscar a vos y mañana a otro...» Pero sé que a mí me echó Niembro, ya tengo pruebas, y las voy a presentar ante la Justicia.
"Se intenta fujimorizar la realidad y todos debemos ser comprados por Avila, el dueño de Torneos y Competencias . Y bueno, yo no tengo un precio...", -remata el periodista-. Bonadeo concluyó su programa "Fútbol prohibido",y en su particular estilo, sus últimas palabras fueron: "Nunca haré un programa junto a Avila. Juntos, las pelotas...".
Como en un thriller de película, vericuetos de intriga y suspenso se avecinan en la nada previsible historia de la televisión. Y como en las últimas escenas de un film con crímenes, muchos se miran y se preguntan entre ellos: ¿quién será el siguiente? Las respuestas, próximamente en esta sala.
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