Galán de las chicas e ícono gay
El actor se sumó al musical Y un día Nico se fue
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Domingo a la mañana. Marco Antonio Caponi llega al teatro con la voz grave y con algunas señas de cargar toneladas de sueño. El día anterior ensayó con sus compañeros y luego, en la soledad de su casa, hasta tarde. Se incorporó a la comedia musical Y un día, Nico se fue, en el papel protagónico que Walter Quiroz encarnó la temporada pasada y fue un éxito en la Usina del Arte. Se trata de la obra basada en la novela de Osvaldo Bazán, con dirección de Ricky Pashkus y música de Ale Sergi, sobre los estragos de un desamor, contado en clave pop, ahora en el teatro 25 de Mayo, en Villa Urquiza.
Mendocino, nació en Godoy Cruz y a los 14 años se mudó a Maipú. Hábil para los números y amante del deporte, pensó en ser ingeniero o profesor de educación física. Curioso, asistió a un taller que dictaba Esteban Mellino. El director descubrió el potencial del joven y lo becó para que siguiera sus estudios en Buenos Aires.
Desde entonces, otras miradas se han depositado en él. Hoy lo reconoce la cajera de la cafetería de la esquina del teatro, una mujer distraída en su caminata dominical, y hasta Susana Giménez, quien le regaló un auto en su programa. Marco logró un ascenso vertiginoso, desde sus primeros pasos en el teatro independiente, la escuela con Raúl Serrano y luego con Horacio Acosta, hasta su irrupción en las tiras del horario central de la TV.
Marco es una rara avis en el mundo del espectáculo. Actor de teatro –compartió el escenario con Alfredo Alcón ("cada vez que pienso en un amigo, en el teatro y en la inteligencia, pienso en él")– en Filosofía de vida, galán de TV, ícono gay, incluso el rostro y cuerpo de algunas marcas de moda.
Después del sacudón que provocó su recio romántico de Herederos de una venganza, del suceso de Graduados y de su salto sin escalas a Vecinos en guerra , decidió tomarse un año de respiro de la pantalla chica para estudiar (canto, baile y dramaturgia) y dedicarse de lleno a su gran amor: el teatro.
Así, llegó a sus manos la propuesta de sumarse a una maquinaria ya en marcha para reemplazar a Quiroz y acompañar a Tomás Fonzi. Pueblan también este relato de desamor figuras del musical como Ángel Hernández, Silvana Tomé, Sebastián Vitale, Federico Salles, Dennis Smith, Diego Bros, Augusto Fraga, Virginia Kaufmann, Milagros Michael, Cynthia Manzi, Tomás Martínez, Laura Montini y Lucila Tolcachier. También desembarca en esta apuesta Marginal Producciones, integrada por el periodista Luis Majul y el guionista Mario Segade ( El puntero, Farsantes, Vulnerables y tantas otras), a cargo de este espectáculo que cuenta con el auspicio del Ministerio de Cultura porteño.
"Se ha armado una conjunción de intuición y sensibilidad como premisas clave de este musical. Todavía es raro pensar que voy a formar parte de él, no siendo parte de esta movida. Sucedió. Fue algo natural. Hacía tiempo que quería trabajar con Ricky Pashkus y probarme con música en vivo", dice Marco, quien se tiñó el pelo color ceniza para interpretar a Osvaldo.
-Tu personaje es el álter ego de Osvaldo Bazán, el autor.
-Sí, pero la idea no es hacerlo a él, sino interpretar a un hombre después de una separación. A través de un musical se cuenta de modo ridículo y real qué le sucede. Lo increíble es que el espectador lo disfruta y lo comprende, aunque no sepa bien si ocurrió en la cabeza de quien escribe o de la teatralidad en sí.
-¿Qué diferencia advertís en el paso de actor de texto a actor de musical?
-Admiro la capacidad que tienen mis compañeros del musical. Son muy metódicos y es toda una experiencia verlos trabajar. No sé explicarlo bien, pero siento que hay que poner el cuerpo constantemente. Hay que resolver y estar muy atento al grupo e ir a la par entre todos. No podés jugar solo.
La psiquiatra Elizabeth Kübler-Ross distinguió cinco etapas del duelo: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Por todas estas instancias atraviesa Y un día? pero con una particular mirada, en clave de comedia y musical. "En esta obra se hace énfasis en la opresión que puede generar una relación hasta que llega la liberación", explica.
- El error sería pensar que esta es una obra "gay", que sólo conmueve a quien lo es.
-No soy gay y a mí la obra me toca desde muchos niveles. ¿Sabés?, crecí con el miedo de ser gay. Siempre elegí lo que pensaba y no me reprimí, pero si hubiese elegido estar con gente de mi mismo sexo hubiese sido difícil. Ése era mi miedo. ¿Por qué? Por la mirada y prejuicio del otro. ¿Antinatural es ser gay? ¿No poder darle un beso a alguien que amás en la calle? Eso es lo tremendo.
- Galán de novela y ahora ícono gay?
(Risas) -Algo escuché por ahí. No voy detrás de una carrera de galán, no es mi problema. El que piense que soy un ídolo porque beso a chicas, y lo contrario, porque beso a chicos, habla mal de esta sociedad.
-¿Todos discriminamos, aunque digamos que no?
-Sí. Hay muchas mujeres machistas y hasta el mismo gay es homofóbico. Es una cuestión humana.
Los riegos de la TV
Hoy, su canción favorita es "Asfixiado de ayer", de Ale Sergi, pero admite que cada día va cambiando su ranking. Y si de escalar posiciones se trata, Marco trepó en meses de un bolo calificado en Valientes a Alguien que me quiera como galán de Luisana Lopilato. También enamoró a Marcela Kloosterboer ( Herederos de una venganza ), a Julieta Ortega ( Graduados ) y a Carola Reyna ( Vecinos en guerra ) e integró el escuadrón de la segunda temporada de Los únicos .
-¿Te molesta el mote de galán?
-No. Pero me parece muy aburrido hacer de galán. No podés construir un personaje. Es una especie de "Ponéte lindo y posá así". El galán está asociado a los buenos y eso me enferma. No existe alguien así en la vida real. Somos una bomba de tiempo y podemos pasar de ser la persona más bondadosa a agarrar una ametralladora y salir a matar.
-Un personaje como el deGraduados?
-Ahí era supuestamente "el malo" y eso te permite cierta impunidad. Con Luciano Cáceres hicimos villanos muy estúpidos. Eran muy hirientes y criminales [se burlaban del personaje de Isabel Macedo] y al mismo tiempo tomaban la leche, hacían coreografías absurdas. Salían del lugar común.
-Y nació una suerte de canción y lenguaje propio, obsesionados con "la pichila". ¿Estaba en el guión?
No y me extrañó muchísimo. ¡Qué bárbaro! Si lo querés hacer, no te sale. Sucedió de repente, es algo propio de la tele, un detalle se convierte en una especie de fenómeno y se ramifica. La tele es muy exitista. Algo funciona y quien está dentro no sabe bien por qué. Eso te puede llevar a la destrucción.
-Antes del capítulo final deGraduados, Marley, conductor del evento, en un teatro lleno de fans, les pidió a Luciano y a vos que cantaran. Ustedes se negaron.
-Es que no teníamos una estructura armada. Fue un chiste, un juego que después empezó a crecer. Hubiese sido un papelón.
-¿Cómo te llevás con la exposición?
-Son las reglas del juego. Es lindo notar el reconocimiento, te hace sentir bien, pero, al mismo tiempo, es incómodo cuando no entendés de dónde viene esa identificación. ¿Qué te gusta de una persona? ¿Lo que piensa o cómo trabaja? ¿O te gusta sólo porque sale en la tele? Porque ese mismo fenómeno ocurre con alguien que se mete una semana en un reality.
También jugaste a ser modelo.
No hice modelaje, pero sí campañas gráficas. Es un trabajo. En la calle, cuando veo mi foto, me doy vuelta. Es horrible. Si voy en el auto, me distraigo con lo primero que encuentre para no mirarme más. "¿Qué hago ahí?" Me da miedo pensar que un día pueda decir: "¡Qué bien que salgo!" El hecho de verte todo el tiempo te puede convertir en alguien extremadamente narcisista. Ese es el riesgo de la tele: convertirte en un producto.
Marco pisa fuerte y, mientras seduce, se anima a los cambios, a experimentar y a arriesgarse. Él mismo muestra el teatro como si fuese su hogar, propone el lugar de las fotos y comparte anécdotas con alegría. La popularidad crece y ya no hace tanta falta aclarar quién es. Puro entusiasmo y carisma, muchos colegas de su generación deberían aprender un poco de su sencillez.
- Y un día, Nico se fue
Dirigida por Ricky Pashkus.
En el Teatro 25 de Mayo, Triunvirato 4444.
Miércoles y jueves, a las 21; viernes, a las 22; sábados, a las 19.30 y a las 22; domingos, a las 20.
La visita de famosos
En la temporada anterior de Y un día?, en La Usina del Arte, cada función tenía un condimento extra: la visita de algún famoso. Julio Chávez, Nancy Dupláa, Dolores Fonzi, Laura Esquivel, Sandra Mihanovich, Luciano Cáceres, Ernestina Pais y Aníbal Pachano dijeron presente. En esta nueva temporada continúa la convocatoria de figuras. Quien dará el presente en la función del debut, el viernes, será Mario Pergolini.
Las razones de Luis Majul
"Hace casi 10 años, leí Y un día Nico se fue, la novela autobiográfica de Osvaldo Bazán. Quedé tan impactado por su honestidad que jamás pude olvidar la primera reacción que me produjo: la de haber comprendido, de manera cabal, cómo vive, cómo sufre y cómo se enamora una persona, más allá de su elección sexual", cuenta Luis Majul, quien hoy es uno de los socios que producen la reposición del musical.





