"El mecanismo de Aptra se presta a suspicacias"
Pablo Sirvén, de la Revista Noticias, tiene una visión crítica.
El periodista y crítico de televisión, que actualmente se desempeña en Noticias, ofreció su opinión sobre los premios Martín Fierro, la forma de votación, los integrantes de la Asociación de Periodistas de la Televisión y de la Radiofonía Argentinas (APTRA) y su experiencia durante el breve período en que fue socio de la entidad .
"En el 91 me ofrecieron ser socio de APTRA, entidad que conocía, como crítico de televisión, desde afuera, hacia la cual tenía una serie de prejuicios reales y ficticios. Entonces me pregunté ¿porqué no? Es muy fácil criticar, pero el desafío es "estar".
"Por mucho trabajo y un poco de indolencia, no hice más que lo clásico: votar para las ternas y las definitivas e ir a la fiesta de entrega. Tampoco me quería interiorizar mucho, porque como crítico, no quería resignar lo que tuviera que decir sobre APTRA y con eso está relacionada mi renuncia.
"En el 95, la comisión directiva de APTRA (la que reemplazó a la más controvertida, formada por Norma Vega y Augusto Comte) me envía una especie de carta sumarísima, porque había escrito dos columnas de opinión en Noticias, junto con notas sobre las irregularidades en el Martín Fierro.
"Fui a APTRA con asombro y mucha curiosidad, porque sabía que me iba a encontrar con un absurdo. En una entidad donde había habido tantas anomalías e irregularidades, que se me hiciera una cuestión a mi, un socio que no se metía mucho pero que no resignaba su opinión...
"Estaban Karasoff, Virginia Villanova, Catalina Dlugi, más un par de gente muy conocida, muy conspicua, de lo que sería el periodismo de chimentos, con el cual no tengo ningún problema, por otra parte.
"Lo que se me cuestionaba es que había escrito que algunos colegas de APTRA eran como felpudos, porque tenían una actitud muy chupamedias, cholula, que se montaban a los cuellos de los artistas antes, durante y después de la entrega de premios y no me parecía adecuado para un jurado que debe representar objetividad.
"Que yo entendía el sentimiento, pero que había que guardar un poco la compostura. Que era un premio creado, sostenido y resucitado por los periodistas chimenteros, pero me parecía que ganaría prestigio si se sumaban críticos, algo que siempre sucedió muy aisladamente.
"Entonces hice una renuncia pública que titulé: "Los felpudos me dan alergia". En realidad, me adelanté, porque creo que estaba prevista una asamblea para discutir si podía seguir en APTRA.
"Renuncié, porque no me sentía cómodo en esa situación. Y después no tuve mayores noticias. Lo paradójico es que renuncio justo cuando estaba muy entusiasmado por los cambios que se estaban dando en la entidad.
"Desde afuera, lo que veo es que no han cambiado sustancialmente las cosas. Puede que la administración sea honestísima, no lo sé. Me parece que sigue habiendo cosas que son viciosas, enviciadas, que no comparto mucho.
"Hay gente que está en el gremio y vota las ternas. Dicen que no votan (bueno sería), los programas donde trabajan. Pero quien tiene un programa, de alguna manera tiene su corazón en el lugar donde trabaja. Eso no se ha modificado.
"De los cien nombres que aparecen en el padrón, la mitad no se sabe bien quiénes son. Y en la otra mitad aparece gente que tiene intereses en la industria, entonces mi duda es si están votando con esos intereses.
"Hay gente que trabaja como jefe de prensa, de artistas y programas. No tengo nada contra ellos. El tema es cuando alguien hace prensa y tiene un cargo en APTRA.
"APTRA tiene peso para dar premios muy codiciados por la industria. Por más honesto que alguien sea, el mecanismo se presta a suspicacias.
"En APTRA no hay premios desiertos. ¿No es económico? ¿No es negocio dejar una terna desierta? ¿Porqué si mucha gente no vota en las ternas de radio, deciden 10 votos lo que no decidieron 90? ¿Y si se estableciera un sistema de votos mínimos?
"Sería un golpe de transparencia impresionante saber cómo vota cada miembro de APTRA. Yo no tendría ningún inconveniente en que se supiera cómo voto. No se hace para "no generar rispideces".
"Se supone que un crítico las genera todo el año. Sé que nadie las publicaría, pero las votaciones podrían estar en la escribanía durante dos semanas, para que, quien tenga una duda, vaya y se la saque bien.
"APTRA, sobre todo en la comisión directiva, está dominada por periodistas "del corazón", que no tienen el perfil que como crítico pretenderia, un poco mezquinamente, para estar ahí. No quiero hacer de esto una cuestión elitista. Están capacitados por el feeling, por las emociones, que en la televisión son muy importantes, pero como críticos tienen escasa formación o no la tienen, directamente.
"Y los críticos somos pocos, reducirlo a los críticos convertiría a los premios en algo más digitado todavía. Sería bueno hacer una cosa más amplia, donde ingresaran críticos de cine, por ejemplo. De cualquier manera, dar un premio es lo menos matemático que existe. Ya hablar de "el mejor" es una opinión pura y es opinable.
"Tal vez acá hay una gran injusticia, una leyenda negra de la cual APTRA nunca se va a poder deshacer. Tampoco quiero llevar la cruz de "crítico" gratuitamente. Estar en la comisión directiva implica para mi la tentación de salir corriendo a publicar lo que se dice. Entonces, tengo pocas posibilidades de cambiar las cosas si quiero seguir siendo crítico.
"Y como todavía no estoy muy convencido de querer hacer una carrera como funcionario de APTRA, prefiero quedarme como estoy.
"Declarar una terna desierta o no cambiar los rubros de acuerdo a criterios inexplicables, vendría bien para hacer algo en serio. Mas allá de que pueda haber irregularidades ecónomicas, hay irregularidades emotivas, gente que siempre va a votar más con el corazón que con la cabeza.
"A mi me parece lícito, ellos desarrollaron el premio, lo resucitaron, entonces tienen el derecho de fijar cómo se entrega. Y yo tengo el derecho de estar o no, y no creo que nadie se muera por mi elección".
El premio que queremos
Con los años, y a fuerza de se resistido y hasta sospechado, el Martín Fierro creció en resonancia, en influencia y, especialmente, en rating. Apasiona a los nominados y quita el sueño a los que se quedan afuera de él, y provoca tanto o más entusiasmo o adhesión que la propia programación que busca consagrar. Para muchos, haber llegado a una terna o ser elegido "explica" una carrera completa.
Se me solicita un análisis de las ternas: elijo hacer una reflexión del Martín Fierro que tenemos (y podemos) al Martín Fierro que queremos tener.
Aptra podría basar su investigación en la programación del año anterior en una gigantesca encuesta, de varios meses de duración, de la que sólo participe el público televidente: si desde hace años de ellos salen los ratings bien podrían ayudar a los críticos en la selección inicial.
Los que ya hayan ganado el Martín Fiero de Oro no tendrían que volver a figurar en otras ternas, pero integrarían un jurado, de experiencia e influencia probadas, para otorgar premios especiales, de trayectoria o esos que nunca se entregan, como nueva tecnología y edición, equipos de producción (de TV y de radio) o movileros de noticias o al género documental (mal disimulado ahora en el rubro Cultural Educativo) o al periodístico de archivo, en donde encajarían "Las patas de la mentira" o el este año ausente "Siglo XXCambalache".
Lo cierto es que junto a rubros cuya definición será apasionante ver (Unitarios y Series, Autor y Libretista y Director), por la alta y pareja calidad de quienes lo integran, hay otras categorías que parecen armadas con forceps.
Ya el año pasado Grondona se sintió extraño por tener que competir con Pergolini. Este año, "Gente que busca gente" está en algún punto (el de la búsqueda solidaria) más cerca de "Sorpresa y media", pero sin embargo deberá pelear la estatuilla con "El rayo".
Aunque muchas de sus cosas den mucha risa (y, en especial, vergüenza ajena), "Perdona nuestros pecados" no es un programa humorístico como es sí su rival, "El palacio de la risa", elaborado sobre libretos, o como fue el ausente "Tres tristes tigres".
Tres programas, ubicados en distintas áreas ("Chiquititas", "Mi familia es un dibujo" y "Por siempre mujercitas") hubieran disputado con pertinencia una categoría que vaya a saber por qué no existe, la infantil.
Podría pensarse en una especialidad de periodismo, específicamente política, en la que ciclos como "Hora clave" o "Día D" pudieran rivalizar con mayor soltura, u otra para espacios de investigación en la que se midieran las filmaciones con cámaras ocultas o proyectos ya levantados como "Edición plus". Si la tarea periodística tuviera un capítulo de revelaciones, en esta entrega no deberían faltar Marcelo Zlotogwiazda y Andy Kusnetzoff en TVy Alfredo Leuco en radio.
Más allá de las preferencias estéticas, no se entiende la marginación de especialidades como las de los chimentos del espectáculo, los entretenimientos con premios o los hoy abundantes reality shows. Así como es difícil de explicar que los programas de conversación sean considerados en un rubro tan ambiguo como el denominado "de Interés General".
En una industria televisiva en la que por lo menos un 30 por ciento se produce afuera del país, se justificaría un premio a mejor telenovela, serie, miniserie o telefilm extranjeros. Y ni que hablar de un reconocimiento a las transmisiones desde exteriores, en especial las deportivas y, específicamente, las de fútbol.
Además del mejor aviso publicitario, Aptra podría reconocer las promociones internas y los efectos especiales de cada canal, así como instituir un rubro para alentar lo nuevo, lo vanguardista, lo experimental.
Un último y serio asunto es el del fuerte recelo que provoca que un canal, muchos de cuyos contratados figuran como candidatos, participe en la licitación de una ceremonia por cuya televisación se pagan miles de dólares. Tal vez, asegurados los auspiciantes que quisieran estar presentes en una de las noches con más rating del año, no sería difícil que la entidad organizadora comprara directamente el espacio al canal que ella misma eligiera.
En un mar de intereses de canales, productores, radios, periodistas y artistas en estado de feroz competencia, es posible pensar en nuevos criterios que hagan crecer las medidas de interés, justicia e independencia del premio más conocido de la Argentina.
Ternas con gusto a éter
Para los nominados en radio mañana las estrofas de la canción de Serrat, sonarán casi como cábala ó amuleto "Hoy puede ser un gran día, planteatelo así, aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de tí".
Doce rubros en la A.M. y tres en las F.M. , promocionados y publicitados en el aire, cada vez con mayor fuerza y frecuencia durante el transcurso de las respectivas programaciones, hablan claramente de la importancia que tiene el Martin Fierro para este medio de comunicación.
Lo acontecido el pasado lunes 14 con motivo de la entrega de los diplomas a los ternados, con la asistencia casi perfecta de los diferentes grupos radiales contra la gran cantidad de ausentes en lo que hace a la pantalla chica, pone de relieve la profesionalidad de los que trabajan para el micrófono y algo que podría definirse como "espíritu de cuerpo".
Los enfrentados en distintas candidaturas, dialogaron, se abrazaron y hasta bromearon sobre esta "contienda". Y no fué sólo una pose.
Al día siguiente cada uno desde sus diferentes ciclos aludió a esos momentos y a otros tan gratos como los de reencontrarse con figuras veteranas o muy nuevas del medio.
La radio hoy por hoy, tiene ya su lugar propio. No sólo porque es la única que puede acompañar las 24 horas a todos y cada uno, sino por la forma en que se comunica con la audiencia.
La radio es la novia-amante de taxistas y colectiveros, de los noctámbulos e insomnes, de los jóvenes con sus walk-man, sólo por dar algunos ejemplos. Y aunque las comparaciones siempre son odiosas en estos "Tiempos violentos", parafraseando a Tarantino, de escándalos y provocaciones, la radio ha quedado mejor parada y ha sabido guardar palabras que suenan pacatas como "respeto y decoro", pero que se suponen elementales en un medio al servicio del público.
La hora de las predicciones
No es casual que APTRA haya agregado rubros tanto en A.M. como en F.M. y si las emisoras se animaran a desprenderse - a la hora de los festejos- de la pantalla chica, tambien podrían agregarse otros. Por lo menos uno considerado fundamental: el de labor de producción.
Elucubraciones y predicciones a esta hora podrían hacerse y muchas, sin ser interpretados como "lobbys", para tal o cual figura o programa, porque la suerte ya está echada.
Los integrantes de APTRA tuvieron tiempo hasta el pasado viernes a las 18 hs. para emitir su voto. Entonces bien se puede afirmar que existen nombres indiscutibles, no sólo merecedores de la estatuilla, sino también del tan preciado "Martín Fierro de Oro".
¿Es que acaso alguien puede cuestionar la honestidad, trayectoria y credibilidad de Nelson Castro o Santo Biasatti? , (está el antecedente de Magdalena Ruiz Guinazú). Y en un año en el que los periodistas independientes jugaron un rol absolutamente trascendente, resultaría edificante y resaltaría aún más el valor del periodismo radial. A la hora de las predicciones es de desear que triunfen en cada terna aquellos que, ya sea por primera vez o en continuidad, hayan aportado creatividad y espíritu de superación en cada "metier".
Lito Vitale impuso un espacio diferente en lo que a música se refiere y Alicia Cuniberti representa a la nueva generación de locutoras, con estilo propio.
Hay rubros que en verdad suman más de lo mismo y repeticiones que no se justifican.
En materia de conducción-animación, tanto Bravo, como Pessoa o Hanglin, cada uno con su "fórmula" pueden resultar ganadores.
Y en lo deportivo ¿Qué pasará? ¿Influirá la fuerza de Torneos y Competencias con su gente ó triunfarán los independientes?
Periodismo en FM
En cuanto a las F.M., más que auspicioso resultó la apertura del género periodístico, donde juegan curiosamente tres "L": Lagos, Lanata y Letjman.
"Rompecabezas" fue pionero, se desgastó en el camino, y su conductor decidió poner todas las energías en la TV.
Román Letjamn logró posicionar rapidamente su espacio "Jaque Mate".
Pero a decir verdad tanto Lanata como Letjman provocaron un verdadero impacto con sus ciclos, compitiendo incluso con los de A.M.
Quizás para los votantes el dilema más fuerte fué el de "Interés general": "Animal de radio", de Lalo Mir, "Cual es" de Mario Pergolini y "Puerta marcada" de Elizabeth Vernacci.
Inteligentes, desenfadados, atípicos. Cualquiera merece subir al podio. Cabe preguntarse ¿Debería llevárselo Pergolini, para tratar de enmendar el error o la verguenza de que "C.Q.C." no figure entre los candidatos de la TV? That is the question.
Ahora sólo resta conocer a los ganadores en cada terna. Esperar que Radio Mitre - es este caso la emisora que ganó los derechos de trasmisión radial - lo haga en forma completa como lo hace la TV y no acotándola, cuando aparecen figuras que no trabajan en su dial o en su holding.
Y así el martes desde las primeras horas habrá voces celebrando como Woody Allen los "Días de radio" y otros como Eric Bogossian sintiendo que "La radio ataca".
Los guionistas también tienen quien los premios
"La realidad supera a la ficción" repetimos cada vez que una historia real parece salida de la mente febril de un escritor. Una televisión poblada de tramas macabras, personajes incoherentes o francamente mentirosos y programas que tratan las noticias como melodramas ¿deja margen para que los autores de ficción creen personajes sutiles y finales felices?.
La Nación reunió a los siete autores ternados para el Martin Fierro 96 en el rubro "mejor autor/libretista". Graciela Maglie, Cristina Civale y Fernando Mateo, autores de "De poeta y de loco", Leonardo Becchini y Oscar Tabernise, nuevamente candidateados por "Poliladron" -ganaron la estatuilla el año pasado- y Gustavo Belatti y Mario Segade por "Verdad Consecuencia" tienen su propia visión sobre el fenómeno.
Para unos, los reality show lograron que, de ahora en más, "cualquier historia" resulte creíble. La mayoría se sorprende porque la censura se fija en los desnudos, pero nadie sanciona el mal gusto. Todos saben que los señalarán como "absolutos responsables" si un programa fracasa, pero que sus nombres pasarán al olvido cuando un ciclo alcance el éxito.
Cultivan una profesión solitaria casi tanto como el arte de hablar sobre la televisión. Reflexionan sobre su trabajo, tienen miedo de sentirse impunes y defienden el lugar del autor, cada vez más cercado por los productores, los canales y hasta los actores que se creen capaces de escribir.
"No es que la realidad supere a la ficción, sino a la inversa, como decía Oscar Wilde: la naturaleza supera al arte. El reality show imita a la ficción" abre el fuego Mateo, y Becchini sintetiza con una sonrisa "creo que los reality show superan la verdad".
¿Plantea un fenómeno nuevo para los autores el interés del público por los reality show?
Maglie: Creo que no. Para hacer de lo que pasa en esos programas una narración, sería necesario una destilación muy fina, quedarse con lo esencial. Nadie puede contar dramáticamente bien una historia en la que hay nueve suicidios. El autor se queda con uno y ese va a tener fuerza dramática. No sería muy interesante una ficción que tenga las características del reality show.
Becchini: Pero si alguien ofrece un telefilm con Samantha (Farjat) de protagonista, los cuatro canales se mostrarían interesados, no tengan dudas. Belatti: Se relaciona con el autor respecto a la verosimilitud, pero no te condiciona. En los reality show pasan cosas tan raras, que la gente se prepara para ver rarezas, esa sería una parte positiva. Frente a la misma situación, antes un productor hubiera dicho "esto no puede pasar". Ahora, uno se da cuenta que puede inventar de todo.
Maglie: Lo peligroso es que nos transforme también en impunes...
Becchini: Hablaba con el abogado de un canal, con respecto a la censura. Siempre existió eso de "ojo con las escenas que ponés, con los desnudos, con las malas palabras". Y no entiendo cómo nos plantean ésto, cuando a las dos de la tarde tenés un conductor que no para de decir groserías, de ser ordinario. Y el abogado me explicó que el COMFER no sanciona el buen gusto, sino los desnudos. Mateo: Creo que en Estados Unidos es exactamente al revés: un conductor que dice una mala palabra es sancionado. En cambio si se dice en una película no hay sanción.
Becchini: Con Tabernise escribimos hasta hace poco una tira para chicos ("Mamá por dos"), y lo hacía pensando en mis hijos. Pero nos damos cuenta que hay competencia desleal. Hay autores para los que hacer un éxito vale todo. Otras personas, que todavía mantienen una cierta moral, tienen que decir "yo no escribo esto".
La ingenuidad ya no le gusta a la gente. Mi hijo se engancha más con "Cebollitas", que aborda temáticas que no tienen que ver con los chicos. A los 8 años hablan de mestruación, los avanzan en temas que a mi no me interesan, que prefiero que vayan descubriendo a medida que la edad se los requiera.
Tabernise: Creo que son modas, en algún momento Viale va a pasar al olvido. Porque cada vez se necesita más dosis de adrenalina, hasta que un dia asesinen a alguien en cámara.
Becchini: Ese es otro tema, como uno puede tornarse insensible a las necesidades concretas de la gente. Porque uno empieza a ver a las personas que pasan por esos programa como si fueran actores, entonces dudás: a este actor le creo o no.
Sin fórmulas mágicas
Alberto Migré, Abel Santa Cruz, Celia Alcántara son referentes de una época donde el autor era "dueño y señor" de todo lo que sucedía en una telenovela. En estos días, la forma de hacer televisión cambió. Los guionistas trabajan en equipo, los productores tienen una gran injerencia en el producto final y los canales aportan los suyo, a través de testeos -se muestra un programa piloto a pocas personas y se analizan sus reacciones- que pretenden medir la recepción del público antes de que los programas estén en el aire.
¿Condicionan los testeos previos al lanzamiento de un programa el trabajo del autor?
Becchini: Cuando se testeó el primer capítulo de "Poliladron", dió que no lo iba a ver nadie. Estuve en otros y se escuchan cosas son increíbles, espantosas, es una cámara de tortura para el autor.
Tabernise: A veces uno tiene pautas y debe escribir lo que le piden. Lo he hecho y cuando no tenga trabajo como autor lo volveré a hacer. De pronto esas investigaciones lo que pueden señalar es "lo que necesita el mercado".
Maglie: Para empezar, no cierro un contrato si no tengo seis libros escritos. Entonces, cuando me entero que un personaje "anda bien", ya la trama está muy adelantada y no puede cambiar. De ningún modo aceptaría como autora condicionamientos por las mediciones. Sí puedo reorientar la trama en base a comentarios inteligentes. Por suerte no hay una fórmula del éxito. Tu programa no va todo lo bien que desearías ¿qué le falta, qué le sobra? Son preguntas muy genéricas y sabemos que repetir una formula no garantiza el éxito.
Tabernise: Es como si dijeran: vamos a hacer algo como "Poliladron" porque funcinó. Y la verdad es que otros programas "de acción" no funcionaron. No hay fórmulas, pero creo que los productores deben hacerse cargo desde su lugar, de que "ellos saben más que los autores". Hay una frase que se repite "si un programa va bien, va bien por todo, y si va mal va mal, es por los libros". Eso crea una incertidumbre muy grande sobre el trabajo del autor.
Maglie: Por suerte, porque eso te hace descreído de las fórmulas y de las decodificaciones mágicas. Entonces, yo voy a escribi sobre lo que creo que hay que contar.
Mateo: Hay una anécdota de Bernad Shaw. El autor se encontró con una actriz muy exitosa que le dijo "nosotros deberíamos tener un hijo. Se imagina, con mi belleza y su inteligencia". El autor le contestó "tiemblo al pensar si sucediera al revés". Y creo que pensaba en la incertidumbre del autor con respecto al resultado. Al principio todos están en manos del autor, pero una vez que esta escrito, el autor está en manos de todos los demás.
Tabernise: Para que todos opinen sobre el libro, el libro debe estar escrito y es un trabajo muy duro.
Maglie: Antes hay intenciones.
Trabajo de equipo
En 1995, "Nueve lunas", producido por Aries y escrito por Maglie y Mateo, ganó cinco premios Martin Fierro, que incluyó la estatuilla en el rubro "mejor autor". En el 96, "Poliladron", un producto de Pol-ka, se alzó con seis estatuillas. Ambos ciclos nacieron como producciones independientes y las tres series ternadas este año también se realizaron por fuera de la estructura del canal, que compra "la lata" (el programa ya terminado). ¿Es más fácil escribir dependiendo de una productora que de una canal?
Maglie: Nunca trabajé en forma directa con el canal.
Becchini: Creo que finalmente se repite la misma estructura en una productora que en un canal. Al principio, es todo muy naif, pero cuando se estructura como una productora fuerte, empieza a manejarse como una emisora.
Maglie: Nuestro productor viene del cine, entonces ya hay un respeto al autor.
Becchini: No hablo de respeto o no respeto. ¿Cómo hacen para escribir en equipo?
Belatti y Segade: (entre risas) Tomamos un jarabe y nos clonamos.
Segade: Lo bueno de ser dos es que "la culpa es del otro".
Tabernise: Los roles son muy variados.
Becchini: Antes los autores eran como de otra casta, ahora estamos en un etapa donde todo eso se pudo revertir. Además, antes eran los autores los que más ganaban, nadie los tocaba ni se metía en lo que escribían. En realidad, hubo muy pocos autores que escribian solos, existían equipos fantasmas que la prensa no conocía. Por suerte los equipos autorales se han blanqueado, y es justo.
Civale: Ahora es re-fashion trabajar en equipo.
¿Porqué la mayoría de los actores consideran que pueden escribir un ciclo?
Becchini: Este avance sobre los derechos de autor, da impunidad a todo el mundo. Te convoca un actor de segunda fila, que tiene una idea y te dice con la mayor impunidad "tengo una idea, porqué no te escribís unos capítulos, yo lo llevo al canal". Y en algunas emisoras los atienden. En defensa del actor, porque Belatti y yo salimos de la Escuela Nacional de Arte Dramático, puedo decir que, después de haber transitado tantas situaciones dramáticas, el actor va conociendo un poquito. Si profundiza un poco más, puede escribir.
Civale: Pasa por una cuestión de respeto, porque sino, todo el mundo puede hacer todo. No me mandaría a actuar, y con ese respeto, el actor no tendría que mandarse a escribir.
Belatti: Extraño mucho actuar, y es cierto que el trabajo de actor me ayudó a escribir, a entender que a veces hay cosas que están bien, pero no sirven. Lo que tiene un guión es que no termina en la escritura.
Tabernise: En realidad, escribimos pre-textos.
Becchini: Tuve la experiencia gratísima de dirigir "Poliladron" y es lo mejor que te puede pasar. Porque si un director no engancha el lugar desde donde estás contando, graba otro libro. Aquí no se trabaja en equipo, el director junto al autor. No hay tiempo, o a lo mejor no hay ganas, porque nosotros tenemos este tiempo para hablar, y podemos seguir escribiendo.
Civale: Creo que lo del tiempo es una excusa, que realmente se prodría implementar como una secuencia más del trabajo.
Maglie: De cualquier manera, hay menos buenos autores en la Argentina que productores, que directores, que actores. Me da mucho gusto que estén los que yo considero buenos sentados acá, seguramente hay otros que no están, pero son muy pocos. Esto quiero decir que es un trabajo muy dificil, que requiere muchas horas de tu vida. Además, en una tarea solitaria, y eso habla de un tipo de personalidad no muy propensa a "ser conocida".
Tabernise: ¿Pero qué pasa cuando aparece en la tapa de una revista la foto de un actor y el título que dice "el programa de..." cuando lo escribiste vos?
La pregunta queda un segundo en el aire. "Es una sensación confusa" reconoce Maglie. Todos empiezan a reir, alguien dice "lo que pasa es que nuestro trabajo no luce" y otro remata, mientras los demás asienten "nosotros sabemos que el fracaso es de los autores, y el éxito siempre es del protagonista".
"Se trabaja con lo que nos pasa en la vida"
En la primera lista de ternados entregada por APTRA, como autores de "De poeta y de loco" figuraba la dupla compuesta por Maglie y Mateo. Ambos trabajaron juntos en "Nueve lunas" y nadie advirtió que en el ciclo emido en el 96, al equipo se incorporó Cristina Civale, autora y productora de "Desde adentro", una serie que tuvo gran repercusión en el verano del 93.
"Creo que el periodismo hace mucho para que seamos los desconocidos de siempre. Importantes suplementos de espectáculos, que hacen crítica cinematográfica, no incluyen al guión en la ficha técnica que precede a la crítica. Salvando las distancias, es como comentar un concierto diciendo quién dirige la orquesta, quiénes son los cantantes y no poner el nombre del compositor", analiza Graciela Maglie.
La autora escribió para cine "Flop", "Después de la tormenta", "El caso María Soledad", "Un muro de silencio" y actualmente prepara "Ernesto Guevara", que dirigirá Tristán Bauer. Maglie, que está "en los dos lados" asegura que "en la televisión el autor tiene mayor reconocimiento que en el cine".
Para Oscar Tabernise, el problema es de los críticos. "No hay muchos periodistas que conozcan cómo se hace el trabajo, y hay cosas que me subleban. Te comparan una tira diaria con una película. La ponen en la misma bolsa y uno sabe que es bien distinto". Por eso, los siete autores convocados creen que, cuando un ciclo gana el Martin Fierro al "mejor programa", esa estatuilla le corresponde también a los utores, aunque "nadie lo sepa".
"Es lo que decíamos", retoma Becchini. "La buena le va a llegar al productor, que va a ir a buscar el premio a otro país mientras vos te quedás acá. Ahora, cuando baje el rating, te vas a enterar inmediatamente".
En este caso, las quejas no están relacionadas con el reconocimiento, sino con los afectos. "Lo que pasa es que un libro es como un hijo, cuando te lo sacan y hacen lo que se les canta, te da mucho dolor, esa es la verdad. Yo no podría ser desafecitvo con lo que hago. Vos escribís parte de tu historia, porque uno trabaja con lo que le pasa en la vida" explica Becchini.
Para entender tanto énfasis, tal vez valga la reflexión de Maglie:"lo que ocurre es que la obra también es parte de uno, le confiere sentido a la vida y produce una sensación muy rara, muy alienante, cuando estás hablando con gente de una obra en la vos dejaste tu vida, o por lo menos tu sudor, y esa persona no tiene la menor sospecha de que uno tuvo tanto que ver con eso".