
Prehistoria animada con tecnología de futuro
"La era del hielo" se suma a las atractivas propuestas cinematográficas para las vacaciones de invierno
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LOS ANGELES.- Viajar hacia el pasado más remotamente imaginable con la mejor tecnología que está a nuestro alcance sólo parece posible por dos caminos: la búsqueda académica o científica y el entretenimiento.
A los 43 años, con un título en educación artística y otro en computación gráfica, Chris Wedge está potencialmente en condiciones de encarar ambos recorridos en la búsqueda por acercarse a un pasado remoto de ribetes tan curiosos como atractivos.
Y si bien admite que pasó mucho tiempo recorriendo museos y rastreando investigaciones para conocer qué ocurría en la Tierra hace 20.000 años, esa búsqueda terminó convirtiéndose en simple herramienta al servicio de una idea ambiciosa: hacer una película animada capaz de remontarnos a los tiempos de la glaciación.
Los números terminaron dándole la razón en forma concluyente a Wedge, que por encima de todo es cofundador y cabeza visible como vicepresidente de desarrollo creativo de Blue Sky, empresa que desde su creación, en 1997, trabaja en el desarrollo de la tecnología de punta (sobre todo aquella generada por computadora o CG) al servicio del cine, la televisión y toda la industria del esparcimiento.
Para sorpresa de muchos, los 60 millones que costó la realización del film "La era de hielo" ("Ice Age"), que ya puede verse en algunos cines porteños, pero cuyo estreno en todo el país se anuncia formalmente para el jueves, se multiplicaron sin parar desde su estreno en el hemisferio norte en marzo último hasta alcanzar una recaudación hasta el momento de 305 millones en todo el mundo, convirtiendo ya a este film (que Wedge codirigió con el brasileño Carlos Saldanha) en una de las diez películas animadas más taquilleras de todos los tiempos.
Originalmente concebida como un drama, "La era de hielo" viró paulatinamente hacia la comedia por medio de conversaciones entre los ejecutivos de Fox (el concepto original surgió de Lori Forte, productora del film) y de Blue Sky, que desde 1999 forma parte del holding liderado por el estudio de Hollywood. En ese momento se puso en marcha el proyecto, que promete aún más novedades para su futura evolución en la pantalla chica.
Entre risas, Wedge dice que si bien el film se desarrolló en los hechos a lo largo de los últimos 36 meses, pero en el sentido más amplio del término empezó 20.000 años atrás, en el momento en que todo el reino animal de entonces inició una paciente migración hacia el Sur a fin de alejarse de los hielos que extendían su dominio sobre el mundo prehistórico.
Todos siguen una dirección común, a excepción de un curioso puñado de seres, empeñados en reunir a un bebe extraviado y hallado en medio de la nieve con su familia de primitivos y nómades cazadores. Se trata de un perezoso (Sid) escasamente dispuesto a cualquier compromiso, un errante mamut (Manfred o, para todos, Manny) de buen corazón y escasa paciencia y un tigre dientes de sable (Diego) que detrás de sus gestos esconde ocultas intenciones.
Junto a ellos, la blanca y congelada escenografía nos muestra a Scrat, una mezcla prehistórica de rata y ardilla que vive sólo con el propósito de enterrar una bellota, obsesión que casi nunca provoca el resultado esperado.
"No teníamos demasiadas referencias previas. Básicamente una época de cambios intensos, con animales que ya no existen y en el que también asoman los humanos", dice el afable Wedge ante la prensa internacional reunida en un hotel de Beverly Hills.
El primer rasgo del realizador que salta inmediatamente a la vista es su permanente disposición a tomarse todo el tiempo del mundo para responder cada pregunta, con un tono calmo que adquiere más sentido cuando dice que Blue Sky tiene su cuartel general en White Plains, un tranquilo suburbio neoyorquino, distante media hora de la Gran Manzana y ajeno al vertiginoso bullicio de esa metrópoli.
"Procuramos ser lo más fieles posibles a la realidad para el desarrollo de los personajes", subraya Wedge al explicar que pasó buena parte de la preproducción del film investigando la vida prehistórica. "Con Manny, por ejemplo, trabajamos las proporciones de su esqueleto en relación con la de un elefante de hoy, respetándolas rigurosamente", detalla.
Tanto el mamut como el resto de los personajes del film fueron realizados por animación computadorizada en un 100 por ciento, aunque esto no equivale a la totalidad del proceso creativo. Manny, Sid, Diego, Scrat y los otros protagonistas de "La era de hielo", originalmente diseñados con papel y lápiz, luego se convirtieron en maquetas de arcilla, cuyas proporciones se trasladaron a la computadora para elaborar allí detalles y texturas.
El equipo de Blue Sky procuró, ante todo, desarrollar un software en condiciones de garantizar el más rápido movimiento posible de los personajes, con efectos creados especialmente para el film y otros elaborados a partir del Radiocity, un modelo que vuelca a la computadora las propiedades de la luz natural y que Wedge utilizó por primera vez en "Bunny", el cortometraje animado ganador de un Oscar en 1999.
Ahora, cada vez son más los que vislumbran que "Ice Age" está en el lugar ideal para aspirar a un nuevo premio de la Academia, pero en la flamante categoría de largometraje animado. "Creo que a partir de este nuevo rubro veremos más esfuerzos por hacer cine animado. Pero el problema fundamental es cómo financiar películas tan costosas y que demandan tanto tiempo. Para que tengan éxito deben estar pensadas para un público amplio y no sólo en los chicos."
-Seguramente quiso aplicar ese criterio en "La era de hielo" ¿Cómo lo hizo?
-La película responde a los criterios de cualquier film típico y no sólo a los parámetros de un film animado. Hay drama y comedia, alegría y tensión, un mensaje que procura estimular el respeto ahacia los demás y la protección de la familia. Más que los dibujos, mis verdaderas influencias pasan por ejemplo, por "King Kong" o "Jason y los argonautas" y realizadores como George Pal o Ray Harryhausen. Es que el cine animado siempre es lindo para ver, pero no siempre se concentra en contar una historia, que para mí siempre fue lo más importante.
-¿Esto quiere decir que su próximo proyecto no será animado?
-Primero, estoy trabajando en una película de la que no puedo ni quiero decir nada, pero tiene que ver con otro mundo bien distinto al de "La era de hielo". Y segundo, aunque no estoy interesado en hacer películas específicamente para chicos, sino para todo tipo de público, quiero que lo que hago sea accesible para ellos.
De la experiencia al arte
El director se apoya en su experiencia de padre para desarrollar esta idea, que considera esencial. "Los chicos no tienen siempre en claro la diferencia entre lo real y lo irreal. Y puede hasta ser peligroso que a través de la animación se crea que ese límite no es preciso sino difuso. Mi temor fundamental es que se pierda el cable a tierra que funciona como conexión del chico con la realidad, por eso mis películas pueden provocar situaciones de tensión, pero jamás aterrorizar o provocar excesos en materia de violencia", define.
Para Wedge, la animación es el punto de partida ideal para que un chico logre despegarse del mundo físico y entrar en otra dimensión. "Para que alguien como mi hijo crezca sano, seguro, confiado y con la sensación de moverse todo el tiempo en un ambiente estable, tengo que ser muy consciente respecto de la violencia implícita o el miedo que le puedo llegar a provocar con una historia de fantasía. En definitiva, quiero que vean "La era de hielo" de la misma manera en que nosotros nos disponíamos a ver una película cuando éramos como ellos".
Para el futuro, Wedge vislumbra una etapa en donde la tecnología se superará año tras año, pero que no tendrá a la animación humana del tipo fotorrealista (como ocurrió en la fallida "Final Fantasy") como protagonista principal. "Me preocupan mucho los riesgos de una opción de este tipo, sobre todo porque es muy difícil de realizar. Hay 5000 millones de personas en el mundo para elegir y cualquiera sea el modelo siempre habrá dificultades", subraya.
En cambio, cree que no hay nada más importante y valioso que contar una historia. Para Wedge, ése es el punto de partida indispensable para entrar en el terreno de la aventura, se trate de una película con seres de carne y hueso o un film animado respaldado por una potencialidad tecnológica de perspectivas incalculables. Wedge se permite una última broma al decir que, en esta materia, el cine todavía no atravesó su propia edad de hielo.
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