Película perfecta para enamorarse de la estética del glam rock
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La imagen en el glam rock (¿o en todo el rock?) es clave. La música seduce aún más a quien la escucha si va acompañada de una criatura fabulosa, casi extraña a este mundo, que se pavonea sobre un escenario. Así era David Bowie: sabía mejor que nadie el poder que tienen la imagen y la creación de un mito, y se ocupaba de ofrecer belleza visual sin dejar de ser un compositor e intérprete de enorme talento. Todd Haynes es un director que cuida la imagen al máximo con total conciencia de que cada historia requiere de una estética particular. Su tercer largometraje, Velvet Goldmine, es una especie de roman á clef sobre el ascenso de Bowie y su relación con Iggy Pop. Plumas, brillos y el vestuario perfecto para recrear la época crean un mosaico que hace estallar de glam a cada plano. Además de su impacto visual y una banda de sonido exquisita -sin música de Bowie por problemas de derechos-, la película cuenta con un elenco tan brillante como la purpurina.
Velvet Goldmine
Con Ewan McGregor, Jonathan Rhys Meyers, Toni Collette y Christian Bale. Mañana, a las 20, en el Malba.
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