Murió el productor de cine italiano Carlo Ponti
Era el marido de Sophia Loren
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ROMA (ANSA).- Carlo Ponti, de 94 años, productor y director cinematográfico, marido de la actriz Sophia Loren, murió anteanoche en Ginebra, donde había sido hospitalizado por una complicación pulmonar, informó hoy su familia.
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Carlo Ponti ya era el productor afianzado y prestigioso de films como El molino del Po (Alberto Lattuada) y Vivir en paz (Luigi Zampa) cuando, en 1950, conoció a Sofia Scicolone: él, jurado de un certamen de belleza; ella, joven concursante con breve experiencia como modelo y actriz de fotonovelas. Sin embargo, aunque fue el artífice de la carrera de la estrella mientras ganaba un lugar cada vez más destacado para sí mismo como productor, vivió gran parte del largo medio siglo que compartieron como su sombra paciente y afectuosa. Por eso, para el gran público, quien acaba de morir es el marido de Sophia, su amor de toda la vida, el padre de sus hijos y casi un símbolo de fidelidad conyugal, antes que el gran productor que contribuyó al engrandecimiento del cine italiano de la época de oro.
Se comprende que así sea: tan estrecha y estable fue la unión más allá de los obstáculos legales y los prejuicios que la pareja debió superar (ella, bellísima, tenía casi 22 años menos que el semicalvo Ponti, casado y padre de un hijo), que sus historias permanecen ligadas en el cine y en la vida. Fue Ponti quien le dio sus primeros papelitos en el cine, quien la rebautizó Sophia Loren y dio impulso a su carrera con títulos decisivos, como El oro de Nápoles (Vittorio De Sica, 1954), La orquídea negra (Martin Ritt, 1959, que le valió a la actriz un premio en Venecia), Dos mujeres (De Sica, 1960, con la que ella ganó el Oscar), Boccaccio 70 (1962), Ayer, hoy y mañana (1963), Matrimonio a la italiana (1964) y Los girasoles de Rusia (1970, todas de De Sica) o Un día muy particular (Ettore Scola, 1977).
Pero con Ponti se fue, antes que nada, "un pedazo de historia del cine italiano", como apuntó ayer Aurelio, el hijo de Dino de Laurentiis, con quien el productor desaparecido construyó una sociedad que se hizo poderosa en Italia durante siete años y que hizo posibles obras como La strada , de Fellini, y Europa 51 , de Rossellini.
Nacido en diciembre de 1912 (algunas fuentes corrigen: 1910), en Magenta, Milán, Carlo Ponti estudió leyes, pero temprano mostró su interés por el cine. Se inició con films de origen literario, como Piccolo mondo antico (1940, Mario Soldati, sobre la novela de Antonio Fogazzaro), y apoyó a creadores de su generación, como Luigi Comencini ( El emperador de Capri , gran éxito de Totò), Pietro Germi ( Juventud perdida ), Lattuada y Zampa.
Pronto se mostró como productor ambicioso, resuelto y fuerte de carácter (fueron famosas, por ejemplo, sus discrepancias con Vittorio De Sica y con Marco Ferreri). Y si era certera su visión comercial, no se mostró indiferente a la labor de cineastas con mayor compromiso artístico. Durante su sociedad con Dino de Laurentiis y después de ella dio muestra de su aspiración de alcanzar el mercado internacional, lo que lo llevaría a trabajar tanto en Italia como en Francia, Inglaterra y los Estados Unidos y a encarar costosas superproducciones, como Ulises (Mario Camerini, 1955), Guerra y paz (King Vidor, 1956), Doctor Zhivago (David Lean, 1965) o Pánico en el puente (George Pan Cosmatos, 1977). De su interés por un cine más ambicioso en términos artísticos dan cuenta algunos de los títulos que produjo: Blow up , Zabriskie Point y El pasajero , de Michelangelo Antonioni; Una mujer es una mujer , Los carabineros y El desprecio , de Jean-Luc Godard; Lola , de Jacques Demy; El soplón , León Morin, prêtre y El samurai , de Jean Pierre Melville; ¿Qué? , de Polanski, o Feos, sucios y malos , de Ettore Scola.
Problemas judiciales
Si su relación con el cine italiano fue algo intermitente se debió a los problemas judiciales con los que tropezó en su país a partir de su unión con Sophia Loren, en 1957. La boda debió celebrarse en México, ya que él estaba casado con Giuliana Fiastri y en Italia no había divorcio. Por tal motivo, el casamiento fue anulado y Ponti, considerado bígamo. Cuatro años duró la disputa con las autoridades italianas hasta que, en 1966, Sophia y Carlo obtuvieron la ciudadanía francesa y pudieron por fin casarse legalmente en Sèvres. De la unión nacieron, en 1968, Carlo Jr. y, cinco años más tarde, Edoardo.
Pero todavía habría otros tropiezos con la ley italiana. En 1979 Ponti fue sentenciado en ausencia a cuatro años de prisión más el pago de unos 20 millones de euros actuales por fuga ilegal de capitales. En 1982 Sophia también fue procesada, pero por malversación de impuestos. Ponti, que por ser ciudadano francés no podía ser extraditado, tuvo que esperar a 1987 para ser absuelto.
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