
La dimensión desconocida
En el mundo, la expansión no será la esperada por culpa de la recesión; en la Argentina, donde el proceso acaba de iniciarse, se especula que en los próximos meses crezca el número de salas con este equipamiento
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Para bien o para mal, buena parte de las novedades seguidas con mayor atención en el quehacer cinematográfico exigen ser vistas a través de un cristal de tres dimensiones.
Desde hace algún tiempo, el 3D es la fórmula elegida por algunos de los más poderosos nombres de Hollywood para diseñar el futuro del cine: la segunda revolución histórica de la pantalla grande, equivalente al tránsito entre el cine mudo y el sonoro.
Pero en los últimos tiempos, la crisis financiera mundial llevó al mismísimo Jeffrey Katzenberg, presidente de DreamWorks Animation y tal vez el ejecutivo más entusiasmado por esta transformación, a reconocer que el proceso demorará más de lo esperado. Mientras tanto, en la Argentina -donde acaba de estrenarse Coraline 3D - se espera que durante otoño se duplique la cantidad de salas que cuentan con este equipamiento.
Hace un par de semanas, Katzenberg tuvo que admitir, muy a su pesar, que el avance –en su visión, irreversible– del cine en 3D frente a la pantalla convencional experimentará un fuerte retroceso por culpa de la recesión global. "Está el mundo práctico, que no se puede ignorar, donde hemos tenido un colapso completo de nuestros mercados financieros, lo que ha vuelto mucho más complejo el financiamiento y lo ha desacelerado", aceptó el ejecutivo.
Ese reconocimiento no parece alterar del todo la estrategia de Hollywood en relación con el cine en tres dimensiones. Más bien expresa una realidad que frena y posterga los planes más ambiciosos, que desde allí se irradian al resto del mundo. Así lo certifica la coexistencia de dos datos que sólo en apariencia resultan contradictorios: por un lado, es un hecho que al menos en Estados Unidos la transformación de los cines convencionales en salas acondicionadas para proyectar films en 3D digital se retrasará de acuerdo con los planes previstos. Allí hay 38.900 cines y cambiar el equipamiento en la gran mayoría exigiría una inversión de 2000 millones de dólares. "Los inversores de este tipo de capital por el momento no están. Así que todo tendrá que ocurrir sala por sala, de manera gradual", dijo hace poco Patrick Corcoran, director de investigación de la Asociación Nacional de Dueños de Salas.
Por el otro, el propio ejecutivo avaló lo que todo Hollywood aprecia: pese a la recesión, el interés del público por pagar entre dos y cinco dólares más que una entrada común para ver una película en 3D sigue creciendo.
Lo mismo parece ocurrir en la Argentina, donde por lo menos dos de los cinco títulos exhibidos hasta el momento en las salas que disponen del equipamiento 3D digital lograron excelentes resultados de boletería: El extraño mundo de Jack y Bolt.
Ambos títulos expresan la tendencia actual en la materia. Por un lado, el clásico de la animación producido por Tim Burton y dirigido por Henry Selick fue originalmente concebido en dos dimensiones; posteriormente se agregó la tecnología 3D digital para que el film cobre otro vuelo. Esta instancia comienza a ser explotada por Pixar, uno de los estudios que están a la vanguardia de la animación, que trabaja para adaptar al sistema 3D Toy Story y Toy Story 2, como aperitivo de la llegada, en 2010, de la tercera parte. Toy Story en su versión 3D digital llegará a la Argentina el 8 de octubre.
Bolt, en tanto, expresa el nuevo camino impuesto para la animación por parte de quienes son más fuertes e innovadores en la materia. Tanto Disney-Pixar como DreamWorks Animation señalaron en 2008 que a partir de allí todas sus producciones se harían en 3D, sin perjuicio de que también puedan ser vistas en los cines convencionales.
Así ocurrirá, en el primero de los casos, con Up (junio), G-Force (23 de julio) y Christmas Carol (26 de noviembre). En cuanto al segundo, se espera para el 2 de abril el estreno del film animado Monstruos vs. Aliens. "Nuestros realizadores utilizan programas patentados con tecnología de punta para crear en 3D desde el principio mismo del proceso cinematográfico", señala una declaración institucional de DreamWorks Animation, que puede verse como una síntesis de esta tendencia que sigue su marcha.
El estudio también reconoce que la llegada del 3D al entretenimiento hogareño "sólo es cuestión de tiempo", aunque "tomará varios años en perfeccionarse". Por ahora, Hollywood apuesta a este modelo con una fuerza inédita –ya se recurrió varias veces a él en el pasado–, con la idea de enfrentar el avance de la piratería, reforzando tecnológicamente la eterna propuesta del cine en tres dimensiones: poder interactuar con una película y hasta "sentir" los objetos moviéndose alrededor del espectador, que vuelve a utilizar los clásicos anteojos especiales, ahora mejorados y con muchos menos riesgos de provocar dolores de cabeza.
La recesión no impide que se conozcan todo el tiempo nuevos proyectos en 3D ligados a la animación, al cine fantástico, al terror y a la reproducción de conciertos en la línea de lo que ya se hizo con U2, Hannah Montana y los Jonas Brothers. Es un hecho que habrá una segunda parte de Viaje al centro de la Tierra y ya se habla de que el regreso de Michael Jackson a los shows podría incluir un largometraje inspirado en "Thriller". El 3D sigue su marcha, aun con incógnitas, para bien o para mal.
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