
Desde Canadá, "Cinco sentidos"
Pasado mañana se estrenará en la Argentina el largometraje de Jeremy Podeswa
Poco se sabe de la actualidad del cine canadiense en la Argentina, con excepciones como las películas de David Cronenberg, Denys Arcand o Atom Egoyan. Por eso, el estreno local, previsto para pasado mañana, de "Cinco sentidos", de Jeremy Podeswa, que tuvo un elogiado recorrido por los principales festivales internacionales, servirá para comenzar a desentrañar la producción de ese origen. Nacido en Toronto hace 40 años y egresado del American Film Institute de Los Angeles, Podeswa es un multifacético y prolífico artista que no sólo escribió y realizó interesantes largos como "Eclipse" (1994), que se estrenó en 16 países, o "Cinco sentidos", sino que también trabaja en cortos experimentales y espectáculos de danza, filma videoclips y obras teatrales, y suele ser contratado para dirigir prestigiosas series de la TV norteamericana.
La historia de "Cinco sentidos", elegida para el cotizado taller de guiones del Festival de Sundance, está ambientada en los distintos departamentos de un edificio de Toronto con diversos personajes que se van cruzando en situaciones muchas veces límite y estableciendo relaciones dramáticas, cómicas y románticas. Mary-Louise Parker, Molly Parker, Philippe Volter, Gabrielle Rose, Daniel Macivor, Pascale Bussiéres, Nadia Litz, Brendan Fletcher y Marco Leonardi son los sólidos actores que interpretan a los personajes centrales del film.
Sobre la compleja génesis y la repercusión que obtuvo con "Cinco sentidos" en todo el mundo (se estrenó en el Festival de Cannes, fue galardonada en la muestra de Toronto y le valió el premio Genie -principal distinción de su país- al mejor director) se refirió Podeswa en declaraciones a LA NACION.
-¿Cómo surgió la idea de explorar los cinco sentidos humanos en términos cinematográficos?
-La inspiración original fue "A Natural History of the Senses", libro de no ficción de Diane Akerman que analiza los sentidos y cómo estimulan nuestras vidas. Me hizo pensar mucho no sólo acerca de cuestiones incorporadas a nuestras vidas (como la belleza de ver, escuchar, oler, tocar y gustar), sino también sobre las relaciones y sobre el amor. Quería hacer un film sobre gente bastante indiferente que luego va aprendiendo que es mejor compartir la intimidad antes que quedarse sola.
-¿Trabajó con los actores cada uno de los sentidos?
-Hablamos mucho sobre los sentidos y sobre las implicancias metafóricas de cada uno. Un actor sólo puede interpretar un personaje, no puede dar vida a un sentimiento. Pero la conexión con los sentidos en términos poéticos y simbólicos fue muy importante para que todos los actores entendieran mejor el concepto del film.
-¿Le resultó complicado realizar un film con tantas historias y sin un personaje protagónico?
-Este es el segundo largo que hago con una estructura así. En "Eclipse" ya había trabajado con múltiples personajes que buscan una conexión significativa en un universo urbano de gran alienación. Me resulta fascinante la idea de la observación desde distintos puntos de vista. Así, los temas que uno explora se van revelando lentamente, a través de la acumulación de detalles. De esa manera se pueden decir muchas cosas sobre un conflicto o una persona. Y resulta una estructura muy inclusiva para el público, ya que cada espectador se puede identificar con algún personaje o con una subtrama. Se trata de un gran desafío porque hay que sostener los distintos hilos narrativos y darle a cada uno el mismo peso e interés.
-¿La historia de la chica perdida surgió cuando necesitaba un conflicto que unificara las situaciones?
-Me gustaba la idea de un conflicto que diera al film cierta tensión. Pero también me interesaba el simbolismo de la pérdida. Cuando uno pierde algo (por ejemplo, un sentido) o a alguien aprecia su valor.
-Muchos críticos compararon el tono seco y frío, el humor agridulce y su preocupación central por la incomunicación entre la gente con el cine de sus compatriotas Atom Egoyan y Don McKellar, y también con el del fallecido director polaco Krzysztof Kieslowski ¿Cómo se siente ante esas referencias?
-Soy gran admirador de esos directores y no tengo dudas de que sus sensibilidades se han filtrado en la mía. En el caso de McKellar y Egoyan no creo que haya una influencia directa, sino que creamos nuestras películas en una misma atmósfera: vivimos y trabajamos en Toronto y compartimos las influencias sociales y culturales. El medio ambiente es determinante aunque también nos unen ciertas preocupaciones respecto del ser humano contemporáneo. La comunidad cinematográfica de Toronto es muy agradable: hay gran compañerismo, nos pasamos los guiones, vamos a ver el material en crudo filmado por nuestros colegas. Como en Canadá no existe un sistema de estudios, el espíritu es similar al que disfrutan los directores independientes de Estados Unidos o Europa. El caso de Kieslowski es distinto: lo considero uno de los grandes maestros del cine y todos seguimos bebiendo de esa fuente.
-¿Cómo fue la experiencia con "Cinco sentidos" en los festivales?
-Positiva y asombrosa. Se presentó por primera vez en Cannes y viajó por todo el mundo desde entonces. La respuesta fue muy gratificante en los distintos países y no tengo más que palabras de agradecimiento por el hecho de que haya trascendido los gustos particulares de cada lugar. El film satisface la necesidad del público de encontrar algo simple y significativo tratado con seriedad y sin ironía. La hice pensando en gente como yo, cinéfilos que nos hemos formado disfrutando de las películas de todo el mundo, que ven los films como formas de expresión personal y no sólo como una mercancía. Creo que el público se siente genuinamente movilizado por el tema y también por la forma que propone la película.
-Usted combina su trabajo cinematográfico con la dirección de series de la TV norteamericana como "Six feet under" y "Queer as folk" ¿Cómo han sido estas experiencias?
-Las experiencias de haber dirigido esos y otros ciclos televisivos como "El show de Chris Isaak" fueron muy positivas. Se trata de producciones para el cable con provocativas temáticas para adultos y que además permiten cierto grado de experimentación. Me encontré con actores, guionistas y técnicos que demuestran cada día una gran pasión por lo que hacen, y eso no es algo demasiado común en el terreno de la televisión.
-¿De qué se trata su próximo film?
-Estoy terminando un guión basado en la bellísima novela "Fugitive Pieces", de Anne Michaels. Es la historia de un chico judío polaco que queda huérfano durante la Segunda Guerra Mundial y es salvado por un arqueólogo griego que lo saca clandestinamente de Polonia y lo esconde en una isla griega durante toda la duración del conflicto bélico. La película sigue la vida entera de ese chico hasta su muerte, 50 años más tarde. Estoy muy entusiasmado con este proyecto que rodaremos a comienzos del año próximo en Canadá y Grecia.