Carca, el último guitarrista de la era sónica
Mientras continúa de gira con Babasónicos, el músico resucita su carrera gracias al fenómeno del vinilo
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"Con este proyecto de los vinilos creo que resucité un poquito mi carrera." Carca editó su primer álbum solista, Miss Universo, en 1994, en el preciso instante en el que el vinilo desaparecía por completo de la industria discográfica argentina, opacado por el brillo del disco compacto. Hoy, veinte años después, este melómano y músico analógico por definición y sonido acaba de darse el gusto de reeditar por primera vez tres de sus discos en vinilo. Y, de paso, resucitó su carrera.
"La idea surgió porque cuando estoy en Buenos Aires yo voy a todas las disquerías, y los disqueros me decían: «Loco, me piden discos tuyos, ¿por qué no hacés unos vinilos?». La verdad es que es algo sorprendente para mí. Porque si cuando uno saca un CD se vende ahí nomás, cómo vas a pensar que la gente está pidiendo aparte de eso vinilos. Creer o reventar."
-Discos como A un millón de años blues (1996) parecen concebidos para editarse en vinilo...
-Sí, totalmente, y el máster original, por más que salió en CD, es una cinta. Yo soy un histérico estudioso de cómo pasar el sonido a un vinilo. Es un proceso que no es simple. Por eso también me estoy encargando de hacer este trabajo con los Babasónicos. Como mínimo tenés que hacer otro mastering para vinilo y ahí uno puede lograr que tenga cierto fundamento pasarlo a ese formato. A un millón..., que es un disco muy corto, pude hacerlo de 45 rpm y suena que no se puede creer. Y es un disco que se grabó en una casa, no es que sonaba... Es lindo, tiene un lindo color, un lindo estigma, pero no es un disco hi-fi.
Carca, que acaba de regresar de una gira por México con Babasónicos, sostiene que la única contra de este resurgir de los vinilos es el precio al que se consiguen. "Es tedioso el hecho de que estén tan caros. Yo viví toda la baratija de un mundo barato, con Gibson baratas, con amplificadores Fender valvulares baratos, eran mierdas que nadie quería comprar, y ahora es pelotudamente caro todo. Ese esnobeo me mata, porque todo termina en un boludo que tiene guita y paga 2000 pesos un vinilo de La Pesada... ¡Una locura! No cualquiera puede acceder a ese material. Yo compré discos toda mi vida y cuando salió el CD, yo tenía mucha menos plata que ahora, y como ganaba poco me compraba vinilos. Iba a Constitución y por 50 pesos, que no te alcanzaba ni para un CD, me compraba 40 vinilos. Tenías la libertad de elegir por 50 centavos discos para ver de qué se trataban. Ése es el verdadero sentido de la edición de la música. ¿A ver este disco? Me lo compro y lo escucho. Ahora eso no existe, no te podés clavar con un vinilo de 700 pesos".
-¿Y cuáles son hoy los costos de los vinilos?
-Los discos podrían estar mucho más baratos. Nosotros los vendemos a 250 pesos y con eso se recupera y se gana. Es un buen negocio. Igual a mí no es que no me importe ganar dinero, pero la guita no es el enfoque del asunto. El asunto es más que nada jugármela por mí una vez más.
Tributo subconsciente
Además de su reedición en vinilo, dieciséis años después de su gestación, A un millón de años blues tendrá por estos días un hermanito: A un millón de años plus. "Es la grabación del show que hicimos en noviembre del año pasado, en el que tocamos de principio a fin la lista completa del disco. Estuvo buenísimo y suena muy bien. Es el show tal cual fue, sin retocar nada, si pifiaste, pifiaste. Eso me dio la idea no sólo de hacer las presentaciones de todos los discos, sino también de editar los CD con los shows. Éste que sale ahora va a tener el mismo arte, pero con el negativo de la foto del disco original. Van a ser como dos gemelitos, medio de colección".
-Siempre se dijo que la tapa de A un millón... era una suerte de "cover" de la tapa de Pappo's Blues Vol. I... ¿fue así?
-Mirá, la verdad es que en esa época no tenía tanto orden ni tanto poder sobre los resultados. La foto se hizo a dos cuadras de la casa de mi madre, donde ensayábamos por entonces. Ahí vivía un vecino que era una especie de marxista extremo, que vivía siempre con los mismos mocasines negros, el mismo jean azul y la misma camisa de jean azul manga corta. El tipo tenía barba negra hasta la cintura, era pelado y era el mejor personaje que me graficaba en ese momento la idea de "a un millón de años blues". Él tendría que haber estado en la tapa, pero fue imposible, porque nadie se podía comunicar. Era un personaje rarísimo. Un día, con el primer sol, a las cinco y media de la mañana, fuimos con el fotógrafo y su perrita y tiramos unas fotos en la puerta de su casa, que era un chalet que estaba encapsulado en una suerte de enredadera infinita. Justo la perrita se puso conmigo y yo le señalé algo que no me acuerdo qué era. Sin darnos cuenta se transformó en una especie de extensión de la tapa de Pappo's Blues Volumen 1. Si yo hubiese sabido el resultado, lo hubiera armado, pero éramos muy pobres de recursos y de todo. Entonces, la verdad es que una vez terminada la tapa, me doy cuenta de que si hubiera diseñado un homenaje a la tapa de ese disco no hubiera salido mejor. Es hermoso que todos piensen que fue a propósito, en ese caso tendría una altura ese fotomontaje, a nivel obra, exquisita. Si uno fuese capaz de rendir un homenaje tan perfecto... En ese momento, con mi arrogancia, probablemente le habré dicho a todos que era un homenaje directo a Pappo's Blues Volumen 1, pero la verdad es que fue obra del azar, una secuencia de hechos azarosos. Hay algo artístico, pero desde un lugar subconsciente, no puedo negar que hay un subconsciente ahí detrás. Y la analogía es hermosa: yo estoy con un perro, él tiene un niño, son dos seres puros. Es escalofriante por lo hermoso. Y la verdad es que todo ese disco fue así desde lo musical. Nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando y después parece que es una obra de alguien que tiene el absoluto control de la situación. Pero no fue así. Parece gente decidida, pero no, hacíamos lo que podíamos, tardamos como siete meses en grabar el disco porque se nos cortaban los cables, llovía dentro de la casa, todo muy abajo. Pero como suena tan decidido, parece todo ex profeso.
Carca
Sorpresas y temas inéditos
Teatro Caras y Caretas, Venezuela 330.
Sábado 6 de junio, a las 21.
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