
Yeltsin decidió asistir al funeral de los Romanov
Giro imprevisto: el mandatario ruso cambió de parecer y provocó reacciones tormentosas en algunos sectores políticos.
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MOSCU.- El presidente ruso, Boris Yeltsin, decidió ayer asistir al funeral en honor del último zar de Rusia y de su familia, asesinados por los bolcheviques, pese a las críticas de los comunistas y a que el patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Alexis II, estará ausente del acto, por realizarse hoy.
Aunque hasta el miércoles había asegurado que no participaría, Yeltsin anunció su presencia mañana en el funeral que se realizará en San Petersburgo, la antigua capital imperial del país, con un rito religioso, sin eucaristía, celebrado por un simple sacerdote ortodoxo.
"He reflexionado mucho y he llegado a la conclusión de que debo asistir a la ceremonia de San Petersburgo. Durante 80 años la verdad fue escondida y mañana será necesario decir esta verdad. Será un acto de justicia humana", declaró Yeltsin.
Alexis II, al conocer la decisión de Yeltsin, dijo que respetaba su voluntad. El patriarca ya había expresado sus dudas sobre la autenticidad de los restos encontrados en Ekaterimburgo y atribuidos al zar Nicolás II y su familia.
El último zar de Rusia y su familia fueron ejecutados por los comunistas durante su cautiverio en Ekaterimburgo, ciudad de los Urales, el 17 de julio de 1918.
Sus restos fueron exhumados en 1991, tras haber sido hallados en una fosa común y de haber sido identificados científicamente como pertenecientes al grupo imperial.
Divisiones políticas
Los estudios genéticos realizados por una comisión creada por el gobierno establecieron a principios de este año que los restos de Ekaterimburgo pertenecían al zar Nicolás II, a su esposa Alejandra Fedorovna, a tres de sus hijas, a su médico personal y a tres sirvientes.
Estas conclusiones, sin embargo, fueron rechazadas por algunos científicos y por gran parte del mundo religioso y monárquico.
El mismo Boris Yeltsin, un ex comunista, hizo demoler en 1977 la última residencia del zar y de su familia, para evitar que el sitio se convierta en meta de peregrinaje para los monárquicos.
La presencia de Yeltsin en los funerales de San Petersburgo, donde ayer fueron transportados los nueve ataúdes de la familia imperial Romanov, otorgará mayor relieve a una ceremonia que ha causado polémicas y profundas divisiones en el mundo religioso y político ruso.
En la catedral de Ekaterimburgo fueron expuestos al público los nueve ataúdes. Con el doblar de las campanas fueron luego sacados a la plaza, donde una multitudinaria procesión los acompañó hasta su partida rumbo a San Petersburgo.
Una delegación oficial del Consejo de la Federación Rusa (Senado) asistirá al funeral. El anuncio del Consejo tuvo lugar pocas horas después de la decisión de Yeltsin y al día siguiente de que el general nacionalista Alexander Lebed indicó que también él iba a asistir.
La participación de Yeltsin en la ceremonia fue criticada en cambio por el jefe del Partido Comunista, Guennadi Ziuganov, quien declaró que las decisiones del presidente están "totalmente influidas por su entorno". La Cámara baja, dominada por una mayoría comunista y nacionalista, decidió no enviar delegación alguna.
Avanza el nuevo plan de ajuste
MOSCU (Reuter).- La Cámara baja (Duma) del Parlamento ruso ratificó ayer gran parte de un plan de austeridad propuesto por el gobierno, cuya adopción el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial exigen a cambio de desembolsar un paquete de asistencia por 22.600 millones de dólares.
La Duma estatal, de mayoría opositora, ratificó varios proyectos clave de reforma del sistema fiscal, eje de un plan para atacar la crisis financiera de Rusia, entre ellos un impuesto regional a las ventas de cinco por ciento.
Este impuesto, según el gobierno, deberá traer a las arcas estatales 6500 millones de dólares. El gobierno, que el miércoles había amenazado con aprobar el plan por decreto, logró la votación favorable después que el ministro de Finanzas, Mikhail Zadornov, advirtiera que un rechazo de la medida pondría en peligro todo el programa. Los diputados también aceptaron estudiar el resto del paquete de austeridad en una sesión imprevista hoy por la mañana.
Los diputados rechazaron varias otras medidas, entre ellos unos impuestos nuevos de bienes raíces. Pero el saldo positivo a favor del gobierno en el Parlamento le dio suficiente confianza a Yeltsin para que anunciara que empezará unas vacaciones el lunes, fecha en que el FMI debería autorizar el primer tramo de 5600 millones de dólares del paquete de ayuda.
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